Escenario


"Sin señas particulares": maternidades violentadas por un México en llamas

La cineasta Fernanda Valadez presentó su ópera prima en la 18ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia

(Fotograma) El filme obtuvo el Premio del Público en el Festival de Sundance.

“Si las madres tuvieran los recursos que tienen las autoridades, definitivamente encontrarían a sus hijos”: Mercedes Hernández
 

Nuestro país se ha convertido en un gran cementerio sin tumbas que visitar, un paraje de fantasmas cuyo final solo es buscado por aquellos que poseen atisbos de una esperanza basada en memorias emocionales; la cineasta Fernanda Valadez toma esta herida social gangrenada y la vierte en su ópera prima Sin señas particulares, un trabajo que gira en torno al dolor ocasionado por las desapariciones forzadas.

Acumulando meses sin tener noticias sobre el paradero de su hijo, Magdalena (Mercedes Hernández) inicia una travesía —minada de violencia y desesperación —con el objetivo de desmentir la idea de una muerte que la aleje de lo más preciado de su vida. Paralelamente seguiremos a Miguel (David Illescas), un joven recientemente deportado, que regresará para reencontrarse con su madre, descubriendo que su territorio de origen ha sido presa de una mutación propia de una historia de terror.

El Festival Internacional de Cine de Morelia, con su formato híbrido, presenta uno de los trabajos más sólidos que forma parte de la selección de largometrajes mexicanos, transformándose gradualmente, en uno de los filmes favoritos de la crítica especializada; Valadez ha elegido un tema punzante para nuestra sociedad como base para desarrollar su primera ficción:

“Esta violencia tiene más de 10 años asolándonos, y la cinta es mi manera de procesar, así como de tratar de entender el fenómeno de las desapariciones forzadas, tráfico de personas y la violencia en general que vivimos a diario”, expresó la directora.

Más de ocho años fue el periodo que esta producción tardó en finalizar un proyecto que se encarga de reflejar la crudeza de una nación secuestrada por sus propios sistemas fisurados, a través de una narrativa elegante, construyendo un discurso poderoso a pesar de no contar con el presupuesto que se tenía contemplado inicialmente.

Son muchos los testimonios de madres desoladas por el tema de desapariciones en sus núcleos familiares, los cuales sirvieron para cimentar el personaje interpretado por Mercedes Hernández y que nos lleva —una y otra vez— en un camino de picos emocionales.

“Muchos de estos testimonios me sirvieron para desarrollar al personaje de Magdalena, pero también me apoyé en un texto llamado ­Impactos Psicosociales, realizado por familiares de las personas desaparecidas; con el propósito de entender el impacto psicológico que se puede detonar de estas búsquedas. El gran trabajo con el guion también me sirvió para encarnar con mayor facilidad, las sensaciones que mi personaje vivía ante cada situación”, contó la protagonista de la cinta.

Con participación destacada en el Festival de Sundance, obteniendo el Premio del Público, así como el reconocimiento logrado durante el Festival de San Sebastián con el Premio Horizontes (Mejor película latinoamericana), las audiencias de la cinta se han expandido, generando puntos de vista más globales acerca de la situación que se vive en México actualmente.


La directora Fernanda Valadez.

“Nuestra participación en estos festivales, me hace darme cuenta de la posibilidad del cine para crear audiencias y generar puentes de empatía, a pesar de las diferencias culturales. Se han creado dos tipos de público para la película; en primera instancia, están los que acompañan el viaje de Magdalena desde su misma perspectiva, sin entender mucho el contexto sociopolítico en el cual se encuentra; en segundo lugar, hay espectadores que intentan encontrar respuestas a través de la historia e intentan descifrar las causas”, aseguró la realizadora.

Las constantes búsquedas de las madres mexicanas que han sido separadas de sus hijos, las han llevado a elegir un camino de lucha contra la violencia en nuestro territorio, siendo directamente afectadas como bien lo muestra el filme.

“Si las madres tuvieran los recursos que tienen las autoridades, definitivamente encontrarían a sus hijos, ya que es imparable el impulso de una madre por buscar a su hijo; Magdalena lo demuestra enfrentándose al hambre, clima, miedo y desolación, representando la fuerza vital de una madre que se encuentra en esta situación actualmente” opinó Mercedes Hernández.

La cinta, si bien no ofrece respuestas concretas ante un mal enraizado en nuestra sociedad, invita a una concientización de las circunstancias mostradas, estableciendo un punto de reflexión sobre la eficacia de nuestras acciones y procesos para erradicar estos atropellos:

“Al ver la película, el dolor te invade; nos gustaría que la cinta ayude a que se reflexione sobre este tema, llevando también a una sensibilización por parte de las autoridades. Queremos que exista un trabajo en conjunto de todas las partes involucradas para crear mayores oportunidades de éxito y, de esta forma, alejar a la juventud del crimen organizado”, compartió Jack Zagha, productor del filme.

Finalmente, Astrid Rondero —coguionista de la cinta— recuerda la importancia de enfrentar al público con historias de esta índole: “Sin señas particulares es muy potente en su mensaje y necesita convertirse en una conversación por parte del público, para encontrar el sentido deseado; la aceptación de la audiencia nos ha llevado a sentirnos, a Fernanda y a mí, muy conmovidas con la respuesta obtenida”, concluyó la guionista.

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