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Solicitan fortalecer norma oficial para mejorar micronutrientes de alimentos básicos

Expertas de ContraPESO, Salud Crítica y del INSP expusieron que la calidad hierro en harinas es mala, pese a lo referido por la NOM-247 / Sólo el 7% están fortificados adecuadamente, señala estudio de 2018

Solicitan fortalecer norma oficial para  mejorar micronutrientes de alimentos básicos | La Crónica de Hoy

El estudio de Changing Markets analizó 343 muestras de 61 productos distintos elaborados con harina.

Organizaciones de la sociedad civil hicieron un llamado a las autoridades federales para fortalecer la Norma Oficial Mexicana 247 para garantizar que los alimentos básicos, como las harinas, sean fortificados con los micronutrimentos de calidad que requiere la población. La medida permitirá una mejor nutrición de las poblaciones más expuestas a los estragos de la desnutrición, una causa importante de vulnerabilidad frente a la pandemia.

En conferencia virtual, expertas en el área recordaron que sólo el 7 por ciento de los productos de harina en México han sido fortificados adecuadamente, de acuerdo al estudio realizado en 2018 por la Fundación Changing Markets y el Proyecto AliMente. Las especialistas enfatizaron que la fortificación se debe enfocar a los alimentos básicos y por ningún motivo a los productos ultraprocesados, con exceso de azúcares, grasas y sodio, que representan un riesgo para la salud sin importar si fueron añadidos o no con micronutrientes, argucias de mercado para publicitar sus productos.

“Nos encontramos en un panorama de inseguridad alimentaria frente a la pandemia, en ese contexto solicitamos que se abra esta norma oficial, puesto que tiene un potencial enorme para brindar micronutrientes esenciales, como el hierro, a la población que vive con mayor vulnerabilidad”, señaló Ana Larrañaga, Directora General de Salud Crítica y Coordinadora de ContraPESO.

La especialista en nutrición citó datos de la encuesta ENCOVID19, realizada por investigadores de la Universidad Iberoamericana, la cual refiere que entre uno y tres hogares mexicanos han tenido una pérdida del 50 por ciento en sus ingresos y que la calidad de la dieta habría disminuido alrededor del 27 por ciento en calidad y cantidad debido a la falta de recursos económicos.

“A mayor inseguridad alimentaria mayor es el riesgo de deficiencias de todos los nutrientes, en este caso de micronutrientes, de vitaminas y minerales, lo cual es un tema de injusticia social”, apuntó Larrañaga, quien recordó que la deficiencia en el consumo de hierro es una de las principales causas de anemia. “Esto trae consigo consecuencias serias de desnutrición crónica que genera a su vez susceptibilidad a infecciones, lo cual es un tema de consideración frente a la pandemia”.

Durante su participación, Sonia Rodriguez, del Departamento de Vigilancia de la Nutrición, Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), refirió datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) que señalan que entre 2012 y 2018 se ha incrementado la anemia en 23 por ciento en diversas regiones del país, entre cuyas razones dietéticas se encuentra una ingesta deficiente de nutrimentos debido motivos económicos.

“Las deficiencias de algunas vitaminas y minerales siguen siendo un problema de salud pública en México y se pueden incrementar por pandemia de COVID, afectando principalmente a los niños y mujeres. Por ello, es necesario considerar alternativas para fortalecer micronutrientes en los diferentes grupos de población”.

NO A COMIDA CHATARRA.

Por su parte, Yatziri Zepeda, de Proyecto AliMente, recordó el proyecto que su organización llevó a cabo con Changing Markets en 2018. “Fue un estudio de laboratorio independiente para saber si las harinas de trigo y maíz cumplían con la NOM-247 que establece que deben estar fortificadas con hierro, zinc, ácido fólico y vitaminas del complejo b”.

De las 343 muestras de 61 productos distintos, obtenidas entre octubre y diciembre de 2018 en Chiapas y la capital, hallaron que sólo el 7 por ciento fueron fortificados adecuadamente. El estudio expuso además que la mayoría de las marcas que venden tortillas empaquetadas registraron la adición de hierro de baja calidad, que es difícilmente absorbido por el cuerpo humano.

La atención de este problema, cuyas causas subyacentes son la pobreza y desigualdad, acotó Larrañaga, requiere de un enfoque integral. “Desde el tema de salud pública se debe partir del acceso a alimentos saludables, ese es el estándar de oro y meta que debemos alcanzar, aunque no es una realidad general; adicionalmente se requiere de incrementar la lactancia materna y fortificar adecuadamente alimentos básicos”. El estudio citado, apuntó, refiere que no se utiliza el mejor hierro para cumplir dicha fortificación, por lo que mejorar la NOM-247 puede revertirlo.

“Es por ello que enviaremos a las autoridades una petición formal para solicitar una revisión y actualización de la norma, puesto que es urgente que se encuentre a la altura de las necesidades de las personas y sirva de manera efectiva para proteger la salud de los más vulnerables”, enfatizó Doré Castillo, coordinadora de Vinculación y Políticas Públicas de Salud Crítica. 

Añadió que en la solicitud se enfatizará que la norma especifique cuáles son las fuentes de hierro permitidas y no para fortificar estas harinas, así como la especificación de qué agencia gubernamental supervisará su cumplimento, la frecuencia y métodos de prueba para llevar a cabo su monitoreo. “Adicionalmente, una especificación de cuáles serán las sanciones para los fabricantes cuando no se cumpla con la norma”.

 

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