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Somos seres con secretos que nunca podemos ser auténticos: John Banville

BENJAMIN BLACK. Somos seres autoconscientes y los animales no necesitan mentir como nosotros. Nunca podemos ser auténticos, ni ser nosotros mismos, siempre estamos interpretando papeles. . Esta misma situación también es nuestra gloria, dice el escritor irlandés

Somos seres con secretos que nunca podemos ser auténticos: John Banville  | La Crónica de Hoy

Me gustaría eliminar la palabra mal de los diccionarios, cuenta John Banville.

Los secretos son la esencia del ser humano. Las personas harían cualquier cosa si se sienten amenazados y lo único que un escritor puede anhelar es que un lector disfrute la lectura. Ésas fueron algunas reflexiones hechas por el autor irlandés John Banville (Wexford, 1945), quien bajo su seudónimo Benjamin Black habló de su nueva novela: Quirke en San Sebastián, que circulará en español a partir del 28 de enero.   

En el libro editado por Alfaguara, el ganador del Premio Franz Kafka 2011 y Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2014 colocará al doctor Quirke de vacaciones románticas en San Sebastián, España, hasta que aparece April Latimer, amiga de su hija Phoebe, quien supuestamente estaba muerta.

-¿Los secretos como característica humana le asombra a Benjamin Black?

-Todos vivimos vidas secretas. Nos levantamos por la mañana, nos vestimos porque pretendemos no estar desnudos, después salimos a la calle y decimos: mira mi traje, mira mi maquillaje, es decir, interpretamos un papel, pretendemos ser nosotros y jugamos ese juego con los demás.

“Somos seres con secretos. Somos seres autoconscientes y los animales no necesitan mentir como nosotros. Nunca podemos ser auténticos, ni ser nosotros mismos, siempre estamos interpretando papeles. Esta misma situación también es nuestra gloria. Los secretos son probablemente la esencia de ser humano”, respondió.

John Banville / Benjamin Black, autor de Muerte en veranoLa guitarra azul y Los lobos de Praga, expresó que le gustaría eliminar la palabra mal de los diccionarios.

“Da la idea de que existe una fuerza que se llama ‘el mal’ o el demonio que hace cosas horribles. En vez de poner ‘el mal’, diría ‘circunstancias’. En función de las circunstancias, el humano podría hacer cualquier cosa. Si las circunstancias son adecuadas, entonces uno obedece la ley, uno es bueno, pero dadas las circunstancias un ser humano puede hacer cualquier cosa sobre todo si se sienten amenazados, si sus hijos o vivienda se ve amenazada, serían capaces de cometer cualquier crimen”, indicó.

Aunque en las novelas de Benjamin Black aparecen crímenes, el autor reconoció que varios de éstos se pueden negar, perdonar e incluso olvidar, a excepción del asesinato.

“Sólo puedo escribir del mundo que conozco. Nunca he conocido un asesino en serie, no he visto prácticamente violencia en mi vida, pero a veces pensamos que como vivimos en un mundo violento, esa violencia se nos pone inmediatamente ante nuestras pantallas, incluso, antes de que ocurra. Por eso queremos violencia más realista en las pantallas y en la ficción, creo que esto es una tendencia muy peligrosa”, dijo.

Black opinó que el mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez más brutal “y no me parece que ayude que la ficción, sobre todo la novela negra, trate de ser más brutal que el mundo”.

INCOMPRENSIÓN. Cuando John Banville escribe lo único que pretende es que el lector se deleite. “Que viva placer y disfrute la lectura. Trato de escribir los libros que a mí me gustaría leer aunque cuando los termino me enfermen, pero ése es problema mío y no de los demás, no puedo volver a leerlos”.

El Premio Franz Kafka 20111 confiesa que escribir no le enseña nada de la gente.

“Cuando tenemos unos 13 o 14 años ya sabemos lo que podemos esperar del ser humano y a medida que vamos creciendo, vamos encontrando más cosas, me parece que los seres humanos son infinitamente sorprendentes, incluido yo mismo. No entiendo a los seres humanos, me confunden”, señaló.

Esa incomprensión es un motivo de su escritura, añadió el autor de El libro de las pruebas. “Supongo que escribo para intentar comprender algo. Hay una anécdota de Henry James: cuando estaba muriendo, estaba en coma, y su mano se movía. Espero que eso me ocurra también y lo último que pueda escribir en ese coma será el secreto de la vida, pero será escritura invisible y nadie podrá verlo”.

Banville descubrió que con Benjamin Black podía inventar muñecos y hacerlos como si fueran marionetas, proceso creativo que le genera angustia todos los días.

 

“Escribir nunca es una labor fácil. Todas las mañanas me siento delante de mi ordenador y me digo: ¿cómo se hace esto?, no sé cómo le hice ayer y no sé cómo le haré hoy, voy a renunciar, pero si dejo de escribir ¿a qué me voy a dedicar?, si soy político destruiré el mundo como lo hacen los políticos. En fin, me obligo a escribir”, narró.

Sobre la pandemia, el autor expresó su gusto por vivir en aislamiento. “Me encanta estar aislado, me gusta el silencio a mi alrededor, detesto la Navidad pero me encanta la semana que hay entre Navidad y Año Nuevo porque es silenciosa, no pasa nada y ahora cada semana que pasa es ésa semana. Me siento muy culpable de eso porque el resto del planeta sufre”.

 

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