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Surgimiento de una clase media moderna, potenció estallido de Revolución Mexicana: Javier Garciadiego

El Colegio Nacional. El historiador y Premio Crónica, Javier Garciadiego, señala que no sólo las causales fueron la dictadura de Porfirio, la estructura agraria y la desigualdad social. Se le añadieron a éstas la nueva clase social moderna y las crisis que se vivieron en la última década del Porfiriato

Surgimiento de una clase media moderna, potenció estallido de Revolución Mexicana: Javier Garciadiego | La Crónica de Hoy

El gobierno de Porfirio Díaz fue muy eficiente y exitoso en sus primeros dos decenios, dice Javier Garciadiego..

No solo la dictadura de Porfirio Díaz, la estructura agraria y la desigualdad socioeconómica del régimen porfirista fueron las causas para explicar el estallido de la Revolución Mexicana, también se le añadieron el surgimiento de una clase media moderna, así como las distintas crisis en el ámbito público que existieron en el último decenio del porfiriato, señaló el historiador y premio Crónica Javier Garciadiego Dantán en la conferencia La crisis del porfiriato y los precursores de La Revolución, enmarcada en la Cátedra Internacional de Historia Latinoamericana Friedrich Katz. 

“Si uno revisa la historiografía oficial, o la que se generó previo a las décadas de 1960 o 1970, se argumenta que las causas del estallido de La Revolución Mexicana fueron: la dictadura de Porfirio Díaz y la concentración de las tierras en pocas manos, es decir, un sistema político inaceptable y una estructura de la propiedad de la tierra igualmente inaceptable”.  

A estas causas, añadió el presidente de la Academia Mexicana de la Historia, se suma la “terrible desigualdad económica”, sin embargo, distintos países latinoamericanos padecían dictaduras similares a principio del siglo XX y no enfrentaron revolución alguna, lo mismo respecto a los problemas en la estructura agraria y en la desigualdad socioeconómica.

Por otro lado, en 1970 surgió una versión sociológica que sostenía que la causa de la Revolución fue un proceso de modernización intenso que trajo como consecuencia crecimiento económico y la aparición de clases sociales modernas y contrapuestas a las llamadas clases tradicionales del antiguo régimen.

Lo cierto, destacó Javier Garciadiego, es que otros países de América Latina, distintos a los que presentaban similitudes con México respecto a los problemas anteriores, también tuvieron procesos de crecimiento económico, así como el surgimiento de proletariado y de clases medias modernas, pero ninguno tuvo un proceso revolucionario a partir de ello, por lo cual, tampoco representan una condición suficiente.

“La propuesta que voy a hacer para poder entender el estallido que tiene que ver con estudios de  Friedrich Katz, quien, en sus clases de la Universidad de Chicago, hablaba de que México era el único país de América Latina que tenía una combinación única: la presencia de ambos fenómenos, es decir que los países que tuvieron crecimiento económico y aparición de clases sociales modernas fueron países donde no hubo dictadura”.

En ese sentido, explicó el también miembro de El Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua, esta combinación produjo una posible una alianza multiclasista con la participación de clases sociales modernas, clases medias de trabajadores y campesinos que no encontraban una estructura de propiedad satisfactoria, “a los cuales podría agregarse algún miembro de la élite no del todo satisfecho dada la eternización de Porfirio Díaz, como Bernardo Reyes”.

“Eso podría ser visto como la causa estructural de la Revolución Mexicana, ahora sí, la condición suficiente. Sin embargo, esta no es una explicación que nos revele todos los intersticios que hubo durante esos años”.

Además de esta combinación única, añadió, hubo otra condición particular de México: el estallido de crisis coetáneas en todo el ámbito público del país que, en algún momento del primer decenio del siglo XX, coexistieron en el México de entonces. “Otra característica de estas varias crisis es que no fueron resueltas satisfactoriamente”.

“A diferencia de lo que se ha sostenido sobre que el gobierno de Porfirio Díaz, fue muy eficiente y exitoso, habría que decir que lo fue, en todo caso, en los primeros dos decenios. El último, que está más ubicado en los primeros 10 años del siglo XX, fue un decenio donde se padecieron crisis en todos los ámbitos de la vida pública nacional: cultural, diplomático, social, económico y político.

Esto nos permite llegar a una conclusión más, añadió. “Porfirio Díaz pudo haber sido útil y pertinente para el siglo XIX, pero no para el siglo XX. El problema es que no entendió las demandas y los reclamos de las clases sociales modernas, ni de los trabajadores, ni de las clases medias”.

Las personas que evidenciaron la crisis tardía porfiriana que impactó en todos los ámbitos de la vida pública nacional fueron genéricamente llamados “precursores”, señaló. “Por lo general, la historiografía mexicana cuando habla de precursores se refiere los magonistas y a los huelguistas de Cananea y Río Blanco, aunque en algunos casos podríamos decir que hay un trasvase entre magonistas y huelguistas”.

No obstante, aseveró, si se hace un inventario del número de magonistas y huelguistas involucrados en Cananea y Río Blanco se llega a la conclusión de que eran “demasiados pocos para generar el estallido de la Revolución”.

Por lo que para explicarlo falta un elemento: los actores sociales. “Queda claro que no pueden ser únicamente los magonistas ni los veteranos de Cananea y Río Blanco porque serían insuficientes, la respuesta es que hay otros grupos contrarios a Porfirio Díaz que han sido subestimados o ignorados por la historiografía mexicana” como los católicos sociales -jerarquía, curia, iglesia e intelectuales católicos mexicanos, entre otros-, los liberales que posteriormente se convirtieron en magonistas y los reyistas.   

 

 

 

 

 

 

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