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Susana López: Cien años después de la gripe española, con la COVID fuimos igual de necios

Parece que no aprendimos de las lecciones que tuvimos entonces, dice la eminente viróloga durante su discurso de ingreso a El Colegio Nacional

Susana López: Cien años después de la gripe española, con la COVID fuimos igual de necios | La Crónica de Hoy

Susana López ha trabajado con los virus de influenza AH1N1, dengue, zika y SARS-CoV-2. (Foto: Anayansin Insunza/FCCyT)

Hay más virus que estrellas en el Universo; su presencia en el océano permite reciclar más carbono que cualquier otra fuente marina; hay virus en cada reino animal, incluso hay virus que “comen” virus; tienen tantas formas y tamaños que sorprenderían a cualquier cristalógrafo. Los virus no están vivos, pero tampoco muertos; son parte de nuestro microbioma y han influenciado muchos aspectos de la evolución humana, desde la conformación de la placenta humana hasta nuestra capacidad de adaptarnos a diversas enfermedades. También hay virus que permiten la transferencia de información genética entre neuronas.

“Cuando uno piensa en los virus imaginamos que sólo son mensajeros de malas noticias, pero nos podemos dar cuenta de que no, de que vivimos en simbiosis en varios aspectos favorables para el hombre y la naturaleza”, señaló Susana López Charretón, una de las virólogas más importantes del país, quien ofreció este lunes su lectura inaugural de ingreso a El Colegio Nacional. 

En una ceremonia virtual con miembros de la institución y desde el auditorio del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, donde realiza investigación, la científica enfatizó que por este tipo de razones es que considera a estos entes microscopios como una de las maravillas de la naturaleza, aunque parezca irónico en medio de la pandemia por la que atraviesa la humanidad.  Recordó que los virus más conocidos son aquellos que han impactado la salud de los seres humanos, el caso más reciente es el coronavirus SARS-CoV-2, causante de COVID19.

LA ADVERTENCIA. 

En su lectura llamada “El maravilloso mundo de los virus”, Susana López recordó que los virus han tenido un impacto en la historia de la humanidad y los ejemplos abundan desde la era prehispánica donde las poblaciones indígenas fueron diezmadas por la viruela y el sarampión; o los estragos que dejó la “fiebre española”, influenza que provocó 50 millones de muertes hace un siglo. Pandemias más recientes como la de VIH han provocado 40 millones de muertes y un cambio en el comportamiento social al abordar la sexualidad, añadió. 

Así es como llegamos a la presencia cada vez más frecuente de virus causantes de enfermedades emergentes, provocando epidemias como influenza, dengue, zika, SARS, MERS…, resultado a su vez de la zoonosis o “brinco” y cambio de hospedero de una especie a otra hasta llegar y reproducirse con éxito en el ser humano. El 60 por ciento de las enfermedades infecciosas son zoonóticas, acotó. 

“Desde hace muchos años, los virólogos hemos advertido que esperábamos y seguiremos presenciando estos problemas epidémicos y pandémicos en el mundo, puesto que se han incrementado los factores que favorecen su surgimiento: sobrepoblación, deforestación, cambios ambientales y globalización”.

Por ello, dijo, debemos de adoptar el concepto salud como una sola: la humana, la animal y la vegetal, juntas con la ecología, el medio ambiente y la arquitectura del paisaje, todo interdependiente a través de una visión única. 

COVID19.  

Después de la presentación realizada por Alejandro Frank, presidente en turno de El Colegio Nacional, López Charretón expuso además la breve historia de la pandemia por COVID19, que ha provocado la muerte de más de 2 millones 700 mil personas en el mundo, pero también una respuesta científica internacional como nunca antes y fundamentadas en experiencias e investigaciones virales previas que han permitido desde la aparición de sistemas de diagnóstico hasta la creación de vacunas tan sólo un año después del brote inicial. 

“¿Qué hemos aprendido desde la pandemia por influenza de 1918? Parece mentira, pero parece que no hemos aprendido nada”. La científica recordó que hace casi un siglo se expusieron en la revista Sciencecuáles eran las lecciones de esa pandemia: para entonces ya se usaba el cubrebocas incluso sin saber cuál era el patógeno que la causaba y cómo se transmitía. “Actualmente, todavía existen personas que dudan del uso del cubrebocas”. 

Hace casi un siglo los científicos también hacían referencia a la importancia del distanciamiento social y los brotes ocasionados por la concentración de personas. “Hace cien años éramos tan necios como hoy”. 

Para contrarrestar las próximas pandemias, porque van a ocurrir, la científica enfatizó la importancia no sólo de evitar la degradación de los ecosistemas, sino además convencer a los gobiernos que el apoyo continuo en ciencia y tecnología y humanidades es “absolutamente indispensable”, puesto que sólo así se podrá tener una respuesta ágil ante este tipo de problemas. 

En México, recalcó, “urge fomentar una cultura de respeto por el conocimiento científico y humanístico del país; urge apoyar la formación de jóvenes en todas las áreas del conocimiento y brindarles espacios de trabajo”. En tanto, en lo concerniente a la pandemia actual, nos queda conservar la paciencia, mantener la higiene de manos, usar vacunas cuando nos toque, usar cubrebocas y mantener la distancia. 

El discurso de la doctora Susana López fue respondido por Francisco Bolívar Zapata, investigador emérito de la UNAM y colega de la científica en el Instituto de Biotecnología de la UNAM. Destacó su trabajo en la caracterización de los virus de la influenza en 2009 y posteriormente el zika en América, además sus actuales investigaciones en SARS-CoV-2. Adicionalmente, enfatizó su valioso trabajo de divulgación.

EMINENTE CIENTÍFICA. 

Susana López Charretón nació en la Ciudad de México en 1957. Estudió la licenciatura, maestría y doctorado en Investigación Biomédica Básica en la Unidad Académica de los Ciclos Profesional y de Posgrado del Colegio de Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México. Realizó una estancia como estudiante graduado en el California Institute of Technology, en Pasadena, California. 

Pertenece a la Sociedad Mexicana de Bioquímica, Academia Mexicana de Ciencias, Academia de la Investigación Científica de Morelos, American Society for Microbiology, American Society for Virology y a la Academia de Ciencias de Latinoamérica. 

Además de la publicación de artículos de revistas y libros especializados, trabajó en la patente del método diagnóstico para influenza AH1N1 pandémica, transferida a Bio-hominis (2010) y la patente en escritura “Diagnóstico serológico por ELISA para diferenciar infecciones por el virus zika y por los cuatro serotipos del virus del dengue, en pacientes en los que el virus ya no puede ser detectado por métodos moleculares”, junto con Carlos F. Arias. 

Entre otras distinciones, ha recibido el Premio de la Academia de la Investigación Científica 1993, en el Área Ciencias Naturales; Premio Bienal Funsalud en Enfermedades Gastrointestinales (2000 y 2002); Premio Carlos J. Finlay en Microbiología / UNESCO (2001); Howard Hughes International Research Fellow (2000-2005 y 2005-2010); Medalla Sor Juana Inés de la Cruz 2004; Premio TWAS 2008, en Biología; Medalla Omecihuatl 2012, Inmujeres de la Ciudad de México; Premio Universidad 2013, en Ciencias Naturales; Distinción Mentes Quo-Discovery 2013, en Salud. En 2018 fue nombrada doctora honoris causa por el Sistema Universitario Jesuita.

La transmisión del evento se puede consultar en la página de YouTube de El Colegio Nacional:

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