Opinión


Termina el mito del respaldo mayoritario

Termina el mito del respaldo mayoritario | La Crónica de Hoy

Los partidos que se oponen al presidente López Obrador y a Morena recibieron más votos que los partidos que lo apoyan. Ese es, en el plano nacional, el saldo más importante de la jornada del 6 de junio.

López Obrador ha polarizado el escenario político en dos franjas a las que insiste en mantener escindidas. Quería que Morena y sus aliados ganaran mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Las oposiciones enfrentaron esa polarización y buscaron la mayoría simple de las diputaciones. Ambas pretensiones fueron derrotadas. El partido oficial y sus socios no podrán modificar la Constitución si no son apoyados por diputados de otras fuerzas políticas. Los diputados de la alianza opositora no serán suficientes para evitar la reforma de leyes secundarias o la aprobación del presupuesto federal.

Por Morena y sus aliados (PVEM y PT) en la elección para diputados federales votaron 21 millones 26 mil ciudadanos. Se trata del 42.78% de los 49 millones 151 mil votos que, en números redondos, emitimos los ciudadanos.

Por los partidos que se oponen a Morena y al presidente votaron 22 millones 928 mil electores. Esa es la suma de votos que recibieron juntos o por separado PAN, PRI y PRD y, por otro lado, Movimiento Ciudadano.

Los partidos aliados en la oposición (PAN, PRI, PRD) obtuvieron 19 millones 478 mil votos, el 39.63%. MC alcanzó 3 millones 450 mil (7%). Se trata de opciones distintas, pero tienen en común su rechazo al partido oficial. Ya que el mismo López Obrador planteó la elección como un dilema a favor o en contra de su proyecto, este es el dato nacional más significativo entre los copiosos resultados electorales.

Al proyecto de López Obrador lo respaldó el 42.78% de los ciudadanos que acudieron a las urnas. A los partidos que se le oponen, los apoyó el 46.65% de los votantes.

Los partidos que desaparecerán porque ninguno alcanzó al menos 3% de la votación (Encuentro Social, Redes Sociales, Fuerza por México) alcanzaron, entre los tres, 3 millones 438 mil votos, el 7%. Hubo 86 mil votos por candidatos independientes y no registrados (el 0.17%) y un millón 673 mil votos nulos (el 3.4%).

Esa votación termina con el mito de que el pueblo apoya al partido oficial y a su proyecto. Se acabó la cantinela de los 30 millones de votos y del respaldo ampliamente mayoritario para el presidente. Si hay que hablar de mayorías en las urnas, habrá que reconocer que son más los mexicanos que lo rechazan, que quienes avalan al gobierno.

Se ha terminado, sobre todo, la falsa idea de que la llamada cuarta transformación es un proyecto del pueblo mexicano. Independientemente de su coherencia y viabilidad, es una colección de propuestas y enunciados respaldados por una gran cantidad de mexicanos e impulsada con los enormes recursos de los que dispone el poder presidencial. Pero es el proyecto de una, entre varias opciones políticas con respaldo ciudadano. En contra del esquemático discurso que se propala desde Palacio Nacional, la sociedad tiene una diversidad y una pluralidad que se manifestaron en las urnas.

Morena venció, en algunos casos de manera rotunda, en la mayor parte de las elecciones locales. Once de 15 gubernaturas le dan a ese partido una presencia regional y local que no tenía. Diez de esos gobiernos estaban en manos de otros partidos. El PRI perdió ocho (Campeche, Colima, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas ganados por Morena y San Luis Potosí en donde ganó el sospechoso candidato del Partido Verde). Acción Nacional perdió Baja California Sur y Nayarit y conservó los gobiernos de Chihuahua y Querétaro. El PRD perdió Michoacán. Morena retuvo el gobierno de Baja California. Movimiento Ciudadano ganó en Nuevo León, que tiene un gobernador independiente.

En cada entidad las votaciones fueron complejas. En Nuevo León ganó Samuel García, personaje de escandalosa frivolidad de la que ningún partido serio se puede ufanar. Ese resultado es un logro muy importante de Movimiento Ciudadano pero sobre todo de la fragmentación política en aquella entidad. García ganó con 36.7% de los votos, el candidato de PRI y PRD obtuvo 28%, el del PAN 18.3% y la candidata de Morena 14%. El próximo gobernador de Nuevo León recibió casi 787 mil votos, pero para el congreso estatal su partido tuvo sólo 419 mil. García gobernará con un congreso opositor: de las 26 diputaciones de mayoría relativa, 12 las ganaron PRI y PRD, 10 el PAN y 4 Morena.

La ciudad de México está políticamente partida por la mitad, con ligera mayoría de la alianza opositora. En la votación para diputados federales, PAN, PRI y PRD obtuvieron 45.36% de 4 millones de votos emitidos. Morena y sus aliados alcanzaron 43.1%. MC logró 3.6%. Cada coalición ganó 12 diputaciones federales. En la elección para alcaldes la alianza opositora tuvo 45.04% de la votación y Morena con sus aliados 43.8% La oposición gobernará 9 alcaldías y Morena 7. Ese voto fue más homogéneo que en otras entidades: quienes respaldaron, o aquellos que cuestionaron al partido oficial, lo hicieron con todos sus votos disponibles.

La encuesta que hizo Alejandro Moreno para El Financiero encontró que 3 de cada 10 personas que habían votado por López Obrador en 2018, ahora lo hicieron por otros partidos. El presidente culpa a las clases medias que se informan mejor y tienen más escolaridad. Defiende la ignorancia, la resignación y la sumisión a un estado paternalista. Desplantes como ese, contra la ilustración y el esfuerzo, han sido rechazados por más de la mitad de los ciudadanos.

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