Metrópoli


Tienen hijos con problemas auditivos, el implante les cuesta 300 mil y la 4T les quitó apoyo médico

Padres de familia marchan para pedir al Gobierno retomar la atención médica y los tratamientos que sus hijos requieren, los cuales terminaron con la desaparición del Seguro Popular.

Tienen hijos con problemas auditivos, el implante les cuesta 300 mil y la 4T les quitó apoyo médico | La Crónica de Hoy

Exigieron que el IMSS y el ISSSTE cubran los gastos de implantes y mantenimiento de aparatos. (Fotos: Mariana Martell)

¿Venderías tu auto? ¿Tú casa? o ¿Aceptarías endeudarte de por vida por ver a tu hijo escuchar por primera vez tu voz?— lanza la pregunta Rosario López Calderón, madre de tres niños, de los cuales, dos presentan sordera profunda.

Y ella misma se responde: “Yo sí estaría dispuesta”. Haría lo que fuera por ver a mis hijos felices, porque ellos no eligieron nacer sin poder oír… Y, poder hacerlo, no debería representar un lujo al que sólo puedes acceder con 300 mil pesos, sino que tiene que ser un derecho que el gobierno debe asegurar y que desde la entrada de esta nueva administración se ha visto violado”, lamenta la mujer, quien ayer participó en una marcha, del Ángel a Gobernación, para exigir apoyos.

Kevin de tres años y Luis de 11 años, ambos hijos de Rosario, tienen discapacidad auditiva desde la edad de un año, los dos cuentan ya con un implante coclear que les permite escuchar; sin embargo, la lucha de esta madre y la perseverancia de sus pequeños no puede quedar ahí, pues estos dispositivos requieren ser cambiados cada 8 o 10 años, procedimiento que tiene un costo de entre 300 mil y hasta 1 millón de pesos.

Con la entrada de la nueva administración y bajo la política de la 4T, cientos de padres de familia, que como Rosario tienen hijos con discapacidad auditiva, han tenido que costear por su cuenta el precio de las operaciones para la colocación de los implantes cocleares, así como el pago de garantías anuales de los dispositivos que van desde los 20 mil hasta los 30 mil pesos, además de refacciones y pilas, cuyos precios oscilan entre los 5 mil y los 10 mil pesos. Todo sin el apoyo del gobierno.

Ayer, decenas de familias se manifestaron para exigir apoyos del Gobierno, asegurando que con la desaparición del Seguro Popular (el cual era el único esquema de salud que cubría este procedimiento médico) la atención y tratamiento que sus hijos requieren se ha visto pausada, pues en hospitales como el Infantil Federico Gómez y el Hospital General de México se ha detenido la colocación de estos implantes, pues no se cuenta con los dispositivos, ocasionando que cientos de niños durante meses enteros estén en una lista de espera que parece nunca terminar.

“Ni el IMSS, ni el ISSSTE cubren los costos de los aparatos que necesitan nuestros hijos, únicamente el Seguro Popular es el que nos costea todos los gastos, pero ahora con su desaparición hay cientos de niños que tienen un año en lista de espera en algunos de los hospitales públicos más grandes, porque no hay implantes y mientras las autoridades ignoran este problema nuestros chiquitos tienen que vivir en un mundo de silencio”, explica Rosario.

Y añade: “A Kevin gracias a Dios le acabamos de poner su aparato, entonces hasta dentro de 10 años tengo que cambiarlo, pero el de Luis ya cumplió 10 años de implantado y si no existen estos apoyos el pagar más de 300 mil pesos para mí sería una cosa imposible, pero al mismo tiempo no podría vivir sabiendo que en mis manos está cambiarle la vida a mi hijo y por eso haría lo que fuera por conseguir el dinero”.

EXIGENCIA.  Bajo los gritos: “Queremos oír, no más silencio”, “No me veas, únete” y “Pedimos trabajo y nos mandan al carajo”, fue como decenas de padres que cargaban en hombros a sus hijos, personas en sillas de ruedas y con bastones, tomaron la avenida Paseo de la Reforma. Reclamaron respeto a sus derechos y la creación de una verdadera política de inclusión en el marco de la quinta marcha por el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

Como Rosario, Clementina Ceballos, originaria de Tlalnepantla, Estado de México, es madre de tres hijos. Martín, el más chico de ellos, de tan sólo cuatro años de edad, fue diagnosticado con cáncer al poco tiempo de nacer, para salvarle la vida inició sesiones de quimioterapia, que aunque lograron mantenerlo con vida, le arrebataron su capacidad para escuchar. “Martín tiene hipoacusia bilateral profunda y nuestra lucha es para que el gobierno incluya en su esquema, no sólo de salud sino también educativo, acciones que les puedan asegurar a niños como mi hijo el acceso a vivir plenamente, porque no sólo son las terapias, los implantes o los doctores, sino es enseñarle a los maestros y a la sociedad en general cómo tratar y respetar a las personas que tienen alguna discapacidad”, cuenta.

“Hace unos días a mi chiquito le prohibieron bailar en el festival de la escuela, porque no podía llevar el ritmo igual que los demás niños;  eso aunque no quieras te duele, como papá sientes una impotencia enorme de ver a tu hijo tan feliz  queriendo hacer lo mismo que cualquier otro y que no se lo permitan y pues qué haces, sólo lo abrazas y tratas de explicarle que a veces las personas no van a tratarlo bien en todos lados, pero es eso justamente lo que no debería de pasar, porque aunque nuestros niños son muy diferentes a otros son totalmente capaces de aprender y de hacer cualquier cosa que se propongan”, menciona Clementina mientras ve jugar, correr y divertirse a Martín como cualquier otro niño durante la marcha a la que asistieron cerca de 500 personas.

 

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