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Tigris, de carnicero de Coapa a perro clave para aclarar masacre de mascotas

Tigris atacó y dio muerte a Toby hace unos meses. Los ataques continuaron y ahora se sabe que Tigris es parte de un criadero ilegal de pitbull protegido por un mando de la policía de la CDMX

Tigris, de carnicero de Coapa a perro clave para aclarar masacre de mascotas | La Crónica de Hoy

Tigris, el pitbull que ha atacado a varios perros en Coyoacán, es la pieza clave para determinar si la situación que tiene preocupados a cientos de colonos, se resuelve.
Si la Brigada de Vigilancia Animal de la SSC lo devuelve a sus dueños, las agresiones continuarán; sin embargo, si deciden entregarlo a otra familia, ello sentaría la base para terminar con el criadero clandestino que recibe protección de un mando policial.
Tigris es un macho de aproximadamente 3 años; su mundo era, hasta hace unos días, un espacio de 20 metros cuadrados del domicilio marcado con el número 70 de la calle P, en la colonia Alianza Popular Revolucionaria. ¿Cómo llegó a la casa? Nadie tiene certeza de ello y algunos vecinos se aventuran a decir que años atrás pudo ser un perro entrenado para pelear.
Durante años permanecía encerrado en aquel espacio; sólo sus ladridos daban prueba de su estancia en el sitio. Y las veces que salió a la calle lo hizo saltando un muro de más de 1.5 m de altura, motivado por el impulso de atacar.
Después de las agresiones era natural ver al can fuera de la casa, temeroso y pegado a la puerta principal de la vivienda; los dueños, los mismos que hoy lo reclaman a la Brigada de Vigilancia Animal, cerraban la puerta en espera de que los afectados o curiosos hicieran justicia por propia mano contra el animal.
Pero nada de eso pasó y la BVA se llevó a Tigris; en una primera revisión lo hallaron sano, delgado, pero fuerte dada su raza. Tras su llegada al área canina de la Brigada, su comportamiento fue tranquilo, pero no ha convivido con el resto de los canes que este agrupamiento de la policía capitalina tiene bajo resguardo por distintos motivos. Este paso se llevará a cabo en las siguientes sesiones.
No obstante, se mostró amigable con las personas, lo que refuerza la hipótesis de su entrenamiento como perro de ataque o de pelea; incluso temeroso ante ciertos movimientos de quien lleva la correa, signo de maltrato.
En las instalaciones de la BVA se mostró tranquilo, por lo que no se ha definido cuál es el origen de su agresividad y a decir de uno de los entrenadores en la mayoría de los casos es culpa del dueño.
“No porque el perro se muestre tranquilo y no de señales de presa, significa que no las tiene; tal vez estaba atento en otras cosas al momento de llegar a la BVA, pero veremos los cambios y comportamientos en las próximas sesiones”, explica el entrenador.
La BVA trabaja en la rehabilitación de Tigris, pero se desconoce cuánto tardará y cuál será su destino.

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