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“Transgénicos, un tema politizado”: Luis Herrera Estrella

En el país los argumentos ideológicos tienen más peso que los científicos, dice Luis Herrera Estrella, Premio Crónica. Con el actual Gobierno es complicado hacer este tipo de investigación biotecnológica

“Transgénicos, un tema politizado”: Luis Herrera Estrella | La Crónica de Hoy

Luis Herrera Estrella —Premio Crónica— realiza actualmente una estancia sabática en la Universidad de Texas A&M.

"Nadie es profeta en su propia tierra”, dice el pasaje bíblico y el dicho popular. Luis Herrera Estrella lo cita vía telefónica desde la Universidad de Texas A&M, EU, donde realiza una estancia sabática. El científico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Unidad Irapuato y fundador del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) es conocido internacionalmente por la creación de las primeras plantas transgénicas. En años recientes, ha trabajado en la obtención de una tecnología vegetal que no requiere pesticidas ni plaguicidas y se ofrece como una opción mejor que los transgénicos actuales.

Estas nuevas plantas, explica, no utilizan el fosfato para crecer, el cual absorben, incorporan y metabolizan para hacer ADN; en vez de ello, emplean fosfito, que está compuesto por un átomo menos de oxígeno. De esta forma, las malezas no compiten con la planta por nutrientes, puesto que no pueden utilizar el fosfito para crecer. Esta capacidad fue transferida de genes de bacterias halladas en las pozas milenarias de Cuatro Ciénegas, Coahuila. Sin embargo, el desarrollo de esta investigación no tendría actualmente suficiente apoyo en nuestro país.

“En la Universidad de Texas A&M trabajamos en esta investigación enfocada a la obtención de plantas de algodón, apoyados por una asociación de productores interesados en probar esta tecnología y así comercializarla”. Los algodoneros, señala, están preocupados porque el sistema de plantas diseñado por Monsanto, que utiliza glifosato para resistir malezas, ya no funciona. “Las malezas se han vuelto resistentes y ya no es efectivo”.

En cambio, la alternativa que han presentado a Estados Unidos es utilizar herbicidas similares, como el 24D y dicamba, anteriores al glifosato pero mucho más nocivos, añade el Premio Nacional de Ciencias y Artes. “El problema adicional es que no hay forma de usarlos de manera controlada, puesto que son compuestos volátiles, por lo que al aplicarlos afectan cultivos vecinos, lo que ha causado muchos problemas y demandas. Los productores quieren algo más benigno, por eso están apoyando el trabajo de campo para validar la tecnología en algodón, en cooperación con la universidad”.

El científico espera que los resultados positivos de esta investigación en algodón permitan abrir su utilización en otros cultivos, incluso tiempo después de que venza la patente, señala, puesto que lo importante es utilizarla.

COINCIDENCIAS. Herrera Estrella, Premio Crónica, señala por otra parte que su salida del país no tuvo una conexión directa con el cambio de gobierno ni con el nombramiento de Elena Álvarez-Buylla al frente de Conacyt. Coincidió con la finalización de su cargo como director del Langebio y con el inicio de su periodo sabático. “Lo que sí es que también coincide con que las condiciones para hacer investigación de este tipo no son las mejores en México en estos momentos”. En cambio, añade, en Estados Unidos ha obtenido apoyo estatal y federal, por lo que es probable que posponga su regreso a México “hasta ver cómo se desarrolla el apoyo a la investigación por parte de Conacyt, sobre todo para la ciencia que hago yo”.

Anteriormente, sus investigaciones recibieron financiamiento para la puesta en marcha del Departamento de Ingeniería Genética del Cinvestav Irapuato y del Langebio. Si bien no era suficiente para la investigación que llevan a cabo, se complementaba con el apoyo de instituciones internacionales, refiere. “Ahora sería difícil obtener apoyo para crear algo como el Langebio u obtener la secuenciación de maíz palomero o del aguacate. Es difícil por las  concepciones poco claras del rumbo de la ciencia en México. En cambio, el apoyo en EU consta de montos mayores y es más ágil de obtener”.

El científico tiene puertas abiertas y apoyo en la Universidad de Texas A&M, así como en otras instituciones, más que en México. “Fuera del país hay un mayor reconocimiento a mi trayectoria, se dice que nadie es profeta en su país. En cambio, Francisco Bolívar y yo hemos sido insultados y difamados por defender una tecnología en la que tuvimos una participación mundial y de la cual no estamos arrepentidos, sino orgullosos por los beneficios que han derivado de ésta en la medicina y agricultura del mundo. En México, por ejemplo, los productores de algodón pueden decir si les ha servido nuestro trabajo”.

“CONFLICTO DE INTERÉS”. Si el desarrollo de la nueva tecnología es complicado en el país, su comercialización tampoco ha sido fácil, refiere el científico. Las principales multinacionales productoras de semillas han mostrado interés por obtenerla, no obstante, nunca llegaron a un acuerdo con Herrera Estrella y el Cinvestav —a quien pertenece la tecnología—, puesto que quieren el control total de ésta, menciona. “Tomamos la decisión de que se quedara en México y fuera explotada por una empresa nacional, por ello creamos Stella Genomics.

“Para muchos fui un tonto porque la manera más rápida de hacer dinero hubiera sido venderlo a las trasnacionales sin preocuparme si se comercializaba o no, o si la metían al cajón para seguir vendiendo herbicidas. Entonces me acusaron de conflicto de interés, cuando que pensé que era la opción más nacionalista y sensata para que la riqueza se quedara en México. Crear una empresa parece haber sido un error, puesto que en México es muy difícil consolidar una de base tecnológica”.

Ahora a la distancia, Luis Herrera señala que fue ingenuo al desarrollar la tecnología de fosfito pensando que sería una contribución importante al país y benéfica al medio ambiente. “Pero en la óptica de este gobierno no es bienvenida, la hice en México y para México, pero hasta ahora es el menos beneficiado. Lo mismo sucede con la obtención del genoma del aguacate [publicado hace algunos meses], que abre enormes posibilidades para hacer nuevos procesos de mejoramiento y mantenernos como principal productor. No obstante, para este gobierno se trata de ‘ciencia neoliberal’ que no recibirá apoyo”. Una muestra de ello, dice, fue que el actual gobierno frenó el apoyo a su investigación a través de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

Luis Herrera señala que el tema de los transgénicos en México se ha vuelto un asunto político que no tiene que ver con la ciencia, sino con concepciones ideológicas que pueden tomar rumbos peligrosos que prohiban su desarrollo y no consideren los beneficios para el país.

“Ojalá y el Presidente escuche otras voces y no sólo la posición radical que acusa que los investigadores hemos sido privilegiados y hemos dispensado el dinero de la nación. Hemos dado la batalla durante mucho tiempo, Francisco Bolívar decidió regresar a México cuando pudo quedarse en el extranjero o en alguna farmacéutica transnacional; sin embargo, al igual que yo, decidió quedarse y trabajar en tecnología que beneficie al país”.

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