Opinión


Trump vendrá por Evo

Trump vendrá por Evo | La Crónica de Hoy

A la 4T le cayó como anillo al dedo que Evo Morales tuviera que salir a toda prisa de su país. A juzgar por las precipitaciones en las que incurrieron el presidente y el canciller, queda la impresión de que eso justo es lo que estaban esperando, un político en fuga.

De ahí su acelere y el complicadísimo operativo para sacar a Evo de Bolivia y, tras una verdadera odisea aérea, traerlo a la Ciudad de México. Una proeza logística. Con Evo terminó la etapa en que no nos metíamos en los asuntos internos de otros países con la idea de que los otros países no se metieran en nuestros asuntos internos. Eso es historia. Con Bolivia nos metimos hasta la cocina. Ahora tenemos a Evo entre nosotros haciendo grilla boliviana pagada con dinero mexicano, lo que a todas luces es una irregularidad y también una provocación.

 La 4T quiere convertir a Evo en una súper estrella del firmamento político, de ahí que, todavía con el jet lag encima, lo hayan declarado visitante distinguido de la CDMX, hayan revivido al Estado Mayor Presidencial para cuidarlo y lo dejen hacer conferencias de prensa, o sea hacer política y meter ruido en su país, Bolivia, donde los ánimos están muy caldeados. México se mete en los asuntos internos de ese país.

La estrategia de AMLO con respecto a Evo tendrá dos consecuencias en el corto plazo, la primera es que le jaló los bigotes al tigre del Tío Sam que en cualquier momento tirará el zarpazo. Trump dirá que la DEA sabe que Evo es narco y exigirá a México que se lo entregue o incluso amague a mandar un pelotón de marines para llevárselo. ¿Vale la pena por un mandatario extranjero en desgracia enfrentar a Trump?

AMLO y Ebrard piensan que sí porque su plan a mediano plazo es aparecer a la cabeza del bloque izquierdista, por llamarlo de alguna manera, del continente y con eso, suponen, aumentar su capacidad de gestión frente a EU. Lo cierto es que López Obrador está provocando a Trump que para estos momentos ya debe estar preparando un manotazo sobre la mesa. Me pregunto si el plan es que el gobierno mexicano pueda decir en el futuro que no cumplió sus metas por las acechanzas del imperio. Algo así hace todo el tiempo Maduro.

La otra consecuencia es que la 4T logró meter con calzador un nuevo tema en la agenda nacional que consiguió mandar a páginas interiores temas como Culiacán, el imaginario golpe de Estado, la matanza de la familia LeBarón y el reciente asalto a la Comisión Nacional de Derechos Humanos. AMLO cumple así su fantasía de tener un país en agitación permanente.

Evo puede convertirse, en el futuro inmediato, en un dolor de cabeza para el gobierno que, la verdad, se está pasando. Hasta la secretaria de la Función Pública le pidió asesoría, en cualquier momento lo candidatean para dirigir Morena, pues el partido en el gobierno no pudo gobernase a sí mismo.

El dizque gesto humanitario puede salirles muy caro. Lo mejor sería que Evo se fuera pronto a Cuba, Nicaragua, Venezuela o hasta Rusia, porque tenerlo entre nosotros, viviendo de la caridad de los diputados o de los recursos del Ejército, le sacará canas verdes al Gobierno. Si Evo se va pronto, México podría colgarse la medalla humanitaria y no desgastarse demasiado. De otra manera viviremos ante la amenaza permanente de un operativo de las fuerzas especiales gringas o de cualquier otro país que juegue la carta de la desestabilización y el desconcierto.

 

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 

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