Escenario


Un buen día en el vecindario o la confrontación desde la bondad

El más reciente filme de Marielle Heller, inspirado en la vida de Fred Rogers, se estrenó este fin de semana en México

Un buen día en el vecindario o la confrontación desde la bondad | La Crónica de Hoy

La faceta como directora de cine de la actriz Marielle Heller ha sido una de las grandes revelaciones del cine independiente en los últimos años. Hace poco más de un lustro que recibió la oportunidad de dirigir un episodio de la serie Transparent y un año después fue contratada para dirigir parte de la serie Casual. Fueron el punto de partida para aventurarse en su primer largometraje.

Se trató de Diario de una chica adolescente, una comedia dramática narrada con frescura sobre el paso de una chica a la edad adulta,  que parece no tener nada interesante en su vida, excepto que se acuesta con el novio de su madre. A aquella propuesta siguió con ¿Podrás perdonarme algún día?, una historia más ambiciosa, pero también sensible en su tratamiento de las travesuras de una biógrafa en decadencia que comienza a falsificar cartas de escritores y celebridades fallecidas con el fin de pagar el alquiler.

Dicho primer filme fue protagonizado por Bel Powley y el segundo por Melissa McCarthy, en donde puso a prueba su talento nato para saber llevar al actor a explorar las emociones de su personaje. Lo curioso es que su mirada nos deja un tono infantiloide, en su sentido del humor, y no como un aspecto negativo sino como una forma de enfrentar las sensaciones que ha manejado con bastante acierto. Para su más reciente filme lo vuelve a hacer, pero de una forma un poco diferente.

Esta vez se mete en la vida de Fred Rogers, una de las figuras más representativas de la televisión estadunidense, gracias a su programa Mister Rogers’ Neighborhood, el cual se transmitió desde 1968 hasta el 2001, en el que ofreció un refugio donde los niños y niñas de EU podían escapar de la locura del mundo adulto y aprender las que, sin duda, son las palabras más importantes en cualquier idioma: tú eres mi amigo.

Aquella figura de hombre bueno de Rogers, que para mejor referencia de los mexicanos podría ser el equivalente a la imagen de Chabelo, es tomada por la cineasta para explorar el espíritu infantil desde los traumas de la infancia. Si bien no se trata de una biopic como tal, el filme Un buen día en el vecindario se convierte en un interesante homenaje a la historia de un hombre que se ha pasado la vida tratando de enseñar a los niños a lidiar con sus emociones.

El encargado de dar vida al singular personaje es Tom Hanks, quien nos transmite la imagen de una figura que no solo creía en las buenas acciones para su programa sino que lo tenía como una forma de vida. Particularmente se centra en la gestación de la amistad que crea con el periodista Tom Junod, rebautizado para propósitos fílmicos como Lloyd Vogel (Matthew Rhys), cuando se le da la tarea de entrevistarlo.

El filme se vuelve en una historia que utiliza la amabilidad y cordialidad para confrontar al espectador sobre su capacidad de tener bondad. Al mismo tiempo que Rogers trata de conectar con el lado tierno del periodista, conecta con el espectador invitándolo a reflexionar sobre sus propias luchas internas. Un filme que vale la pena ver, que se percibe con la potencia prístina de un buen cuento de Navidad, sin dejar perder la oportunidad de incomodar para hacer pensar.

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