Cultura


“Un diseñador que trabaja para el teatro se convierte en cuentacuentos”: Eloise Kazan

La mexicana Eloise Kazan dice que su tarea es ayudarle al director a contar una historia. “La actual política de austeridad hacia las artes es preocupante porque nos vuelve menos competitivos en el mundo”

“Un diseñador que trabaja para el teatro se convierte en cuentacuentos”: Eloise Kazan | La Crónica de Hoy

Queen Tamora, Prague Quadrennial 2011.

"Un diseñador que trabaja para el teatro se convierte en un cuentacuentos”, señala Eloise Kazan, escenógrafa y diseñadora de vestuario mexicana que ha colaborado en Estados Unidos y Europa para directores de teatro, ópera, danza y cine, como el estadunidense John Malkovich, la croata Saša Broz y el japonés Yoshi Oida.

En entrevista, la también ganadora del premio al mejor vestuario teatral en la Cuadrienal de Praga 2007, miembro del jurado internacional de la Cuadrienal de Praga 2015 y jurado de selección del World Stage Design 2017 en Taipei, Taiwan, platica con Crónica que su acercamiento al teatro fue gracias al dramaturgo esloveno Tomaž Pandur (1963-2016).

“Trabajé para un grupo importante y eso fue decisivo para estudiar escenografía y vestuario. Fue el grupo de teatro de Tomaž Pandur quienes hacían una narrativa visual muy bella. Ellos me dejaron una marca para toda la vida. En esa época, Pandur estuvo dos años seguidos en el Festival Internacional Cervantino con proyectos extraordinarios: Carmen, Fausto y Sherezade”, recuerda.

Eloise tenía 15 años y se unió a la compañía como traductora del croata, idioma que conoce gracias a su madre, nacida en Croacia.

“Los eslovenos hablan esloveno, pero como formaba parte de Yugoslavia antes de la división de la Guerra de los Balcanes, todos los eslovenos debían aprender croata en la escuela”, indica.

Eloise estudió Artes Plásticas en México e hizo un posgrado en Escenografía y Diseño de Vestuario en la Bristol Old Vic Theatre School, Inglaterra.

“La escuela es muy buena porque tiene algo que en México no hay: te conectan con el mundo profesional. Mi segundo año fue de práctica, me asignaron al diseñador Paul Brown para trabajar como su asistente, él trabajaba para la Ópera de París. Conseguí trabajo como su asistente y aprendí mucho”, destaca.

En opinión de la artista, en México existen escuelas para estudiar diseño teatral pero los programas tienen carencias. “Se necesita aprender mucho de cómo enseñarlo. Faltan programas donde los jóvenes egresados se integren al mundo profesional, que puedan trabajar y tener contacto con producciones y otros diseñadores”.

Después de Inglaterra, Eloise se mudó a Croacia donde trabajó como escenógrafa.

“Trabajé en el teatro universitario que es el equivalente de Teatro UNAM, pero en Zagreb. Estuve en una versión muy apocalíptica de Alicia en el país de las maravillas e hice una obra de Caryl Churchill con Saša Broz (nieta de Josip Broz Tito, expresidente de Yugoslavia) con quien mantengo una amistad”, narra.

A partir de entonces, Eloise ha trabajado con Roxana Silbert, Enrique Singer, Daniel Gimenez Cacho, Olivier Tambosi, Yoshi Oida, John Malkovich, Lorena Maza y Claudia Lavista.

Entre sus proyectos de vestuario destacan la obra Códice Tenoch, de Luis Mario Moncada, coproducida por la Royal Shakespeare Company y la Compañía Nacional de Teatro; y el diseño de producción de la película Split dirigida por la estadunidense Deborah Kampmeier.

SEGUNDA PIEL. Eloise Kazan comenta que su trabajo se convierte en un oficio de cuentacuentos, y en varias ocasiones, se transforma en psicóloga.

“Mi tarea es ayudarle al director a contar una historia. Siempre pongo mi enfoque en eso: ¿cómo mostrar lo que no está en el texto, ¿qué parte de un personaje puedo contar a través del vestuario?, ¿cómo puedo darle un contexto a la obra?”, indica. Otra tarea importante, añade, es crear una armonía de la obra.

“Damos una imagen en el contexto de una escenografía, de una distancia e iluminación teatral. La tarea es mantener ese ojo sobre el todo y asegurarnos de que haya un equilibrio en la historia para que se cuente de manera clara y equilibrada”, comenta Kazan.

Para la diseñadora es un mayor reto crear vestuarios que escenografías. “La escenografía es algo que no toca necesariamente cosas íntimas, pero el vestuario es una segunda piel del actor, se vuelve algo íntimo y, por lo mismo, trae muchas emociones. A veces el diseñador de vestuario tiene que ser psicólogo para mantener ese equilibrio y darle una seguridad al director”, destaca.

Eloise, que iniciará un nuevo proyecto en Estados Unidos, señala su preocupación sobre los recortes presupuestales en México.

“Expusimos en la Cuadrienal de Praga y esta edición fue en la que menos apoyo recibimos a pesar de que los mexicanos siempre ganan. Hay un alto nivel de diseño, pero me da tristeza que cada vez hay menos apoyo. Pienso que sí era necesario hacer muchos cambios, pero la actual política de austeridad hacia las artes es preocupante porque nos vuelve menos competitivos hacia el mundo”.

A Eloise le gustaría vivir en México, sin embargo, “una de las razones por las que busco trabajo en otros lados, es para aprender y también porque no tengo esas mismas oportunidades de desarrollarme profesionalmente o de tener los mismos presupuestos en el país”.   

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