Opinión


Un gobierno de símbolos

Un gobierno de símbolos | La Crónica de Hoy

Sin duda que la idea de vender el avión presidencial fue una estrategia de mercadotecnia política que tuvo el efecto esperado; sin duda que algunos signos durante los debates presidenciales pasados fueron ensayados y tuvieron efectos, como mostrar la cartera para esconderla del oponente político que se acercaba. Pero para muchos la parte de la campaña debería haberse cerrado como un capítulo que deja lecciones de estrategia política. Nada más.

Hoy que se es Gobierno y que el ejercicio fundamental de éste es el servicio público, se debe cambiar la tónica en cuanto al ejercicio del poder, es decir, concentrarse en articular libertades, valores que vayan encaminados al sentido de la vida pública. Esto significa ir más allá de las frases hechas, se trata de trabajar en la coordinación y control del poder que se ejerce, no que se impone. Acercar a la sociedad al poder político, no distanciarla, mejorar la filosofía de la vida pública donde deben de caber todos, administración, mercado, sociedad, ciudadanos, combinar las capacidades de nuestra sociedad, mejorar los sistemas de cooperación que permitan sumar y no dividir ánimos y posturas.

Pero esto debe ser acompañado de la propuesta, ejercicio, evaluación y transformación, en su caso, de políticas públicas reales, que respondan a la definición de problemas y no de símbolos que se quedan ahí, en el imaginario colectivo pero que no generan debate, discusión y acuerdos.

Los sellos que particularizan a cada administración son inevitables, sirven para distanciarse de los oponentes, pero ni son gobierno en sí mismos ni significan políticas. Porque se gobierna en un ambiente de problemas públicos, de definiciones que no pueden ser respondidas con frases alegres. Un ejemplo de la ruta trazada es el Plan Nacional de Desarrollo propuesto por la administración actual, que está cargado de señales de lo que se pretende alcanzar, sin duda marca distancia de los pasados gobiernos inmediatos, pero su contenido tiene que transformarse en políticas efectivas, porque es fácil trazar, fusionar, reacomodar; lo complejo es crear y hacer con los elementos que se tienen (sociedad, mercado, instituciones), una mejor capacidad de gobierno.

Por eso, el plan de vuelo presentado, aunque cargado de símbolos y muchas frases que le dieron rostro a esta propuesta de gobierno durante la campaña, no significan políticas concretas, la única manera de convencer y persuadir es con resultados, pero cargados de diálogo, deliberación y argumentación.

 

Twitter: @DrLuisDavidFer

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