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Una frágil joya del arte gótico y de la historia universal

Los muros de Notre Dame presenciaron la coronación de Napoleón, pero también el pillaje durante la Revolución Francesa y la falta de mantenimiento del Estado. Las reliquias de Cristo se han salvado

Una frágil joya del arte gótico y de la historia universal | La Crónica de Hoy

La catedral de París, un icono de la arquitectura gótica, está viviendo uno de los episodios más trágicos de sus ocho siglos de historia sucumbida por las llamas.

Construida entre los siglos XII y XIII en la Île de la Cité (la pequeña isla rodeada por las aguas del río Sena), ha vivido momentos claves, como la coronación de Enrique VI de Inglaterra, durante La Guerra de los Cien Años; la de Napoleón Bonaparte, en 1804; o la beatificación de Juana de Arco, en 1909. Durante la revolución francesa llegó a utilizarse como almacén de comida después de que muchos de sus tesoros fueran expoliados, mientras que en 1871 sufrió un incendio que casi la destruye durante la Comuna de París.

Notre Dame, el edificio más visitado de Europa (13 millones), por delante de la Torre Eiffel, y patrimonio de la Humanidad desde 1991, se caracteriza por ser una de las primeras catedrales góticas y un modelo para las construcciones medievales posteriores.

Lo perdido y lo salvado. La fachada principal se considera un modelo de elegancia gótica, con sus dos torres macizas y un rosetón de 10 metros de diámetro. De hecho, se teme por la suerte que hayan corrido los impresionantes vitrales, la mayoría del siglo XIX, que podrían haberse perdido tras fundirse el plomo que sujeta los cristales, por el calor de las llamas.

El arquitecto Eugène Viollet le Duc se encargó en 1859 de la reconstrucción de la aguja de Notre Dame, que había quedado varias veces destruida a lo largo de la historia, y que también fue pasto de las llamas este lunes.

Entre las piezas que tampoco han podido ser extraídas por los bomberos están los tres órganos, elementos fundamentales de la liturgia. El mayor de todos, con cinco teclados y cerca de 8 mil tubos, se considera uno de los más célebres del mundo.

Sí ha podido salvarse lo que se conoce como el Tesoro de Notre Dame, entre el que está la túnica de lino del rey San Luis, del siglo XIII, así como dos reliquias bíblicas: la corona de espino de Jesucristo y un trozo del madero donde fue crucificado.

Negligencia. A pesar de que el presidente Macron ya anunció que se había logrado evitar su total destrucción, ya han surgido voces que denuncian la negligencia del Estado francés con uno de sus monumentos más queridos (y más lucrativos), debido a la poca inversión para su mantenimiento. “Notre Dame se cae a pedazos”, denunciaron en 2017 las autoridades locales, sin que el gobierno se diese por enterado.

 

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