Escenario


Una noche subliminal para celebrar la música en vivo: DLD, Los Claxons y Rebel Cats

Opinión. Esta reseña-columna-crónica no pretende más que ser un testigo y homenaje a los conciertos sin el prefijo “auto”

Una noche subliminal para celebrar la música en vivo: DLD, Los Claxons y Rebel Cats | La Crónica de Hoy

Fotos: Cortesía Ocesa / Cesar Vicuña

Entre fotografías y videos que se quedaron guardados en los celulares de algunas personas que asistieron a la polémica pasada edición del Vive Latino, se encuentra la presentación que ofreció DLD el domingo 15 de marzo, en la que la “Química y física” se hicieron presentes entre el público y la banda, pese al anuncio del futuro no tan alentador que se avecinaba…

Esa fue la última ocasión que se escuchó “Química y física” en vivo; primer sencillo que se desprendió de su más reciente material Transcender, el cual apenas había visto la luz por completo tan solo dos días antes de dicho concierto. Hasta que la banda decidió compartir el videoclip del fragmento de dicha interpretación arriba del escenario Indio, a través de su canal de YouTube el pasado 1 de octubre; en un acto de melancolía, añoranza y esperanza por esas “glorias pasadas” que aguardaban impacientes por un “Reencuentro”; mismo que se dio el 9 de octubre, en la víspera del Día Mundial de la Salud Mental. ¿Casualidad o causalidad?

Tal vez sea que estos días de pérdida (de libertad, estabilidad económica, estabilidad emocional o de algún ser querido) nos llevaron a reflexionar un poco más (o mejor) sobre las prioridades y la temporalidad, porque nada es “Por siempre”

Exactamente el “Miércoles” 9 de octubre del 2019, a no muchos metros de distancia del concierto que estaba a punto de iniciar, concluyó el concierto que The Cure ofreció en el Foro Sol, después de seis años de no pisar la capital del país.

En aquella ocasión el pretexto fue la celebración de los 40 años de trayectoria de la icónica agrupación británica, la energía fue tal que perteneció a algunos de los listados de las mejores presentaciones del 2019 que se realizaron en México. Pero hoy, la pregunta es ¿cuándo volveremos a verlos?

Por si no fuera suficiente coincidencia, la noche de este “Viernes” también fue de aniversarios y aunque los felinos rockabillyeros no bailaron precisamente el acostumbrado vals, hicieron repaso por sus favoritos ya conocidos, como “Mala influencia”, “Rebel blues”, “Hombre lobo adolescente”, “Cuando no estoy contigo” o su recién nacido “Ese diablito”, que fue presentado también en la pasada edición del Vive Latino, y que esta fue su segunda ocasión frente a un público presencial; convirtiéndose en la cereza de la celebración por sus dulces quince años de carrera.

Como era de esperarse, los Rebel Cats aprovecharon para extender el homenaje a otras bandas, no solo a las que más tarde los sucederían, autodenominándose admiradores de su música; sino incluso, a aquellas que también han dejado una huella en el rock nacional, como Panteón Rococó, de quienes pidieron prestada su icónica canción “La dosis perfecta”, para adaptarla al estilo rockabilly e incluirla en su más reciente material Puro Cañonazo (2019).

“Gracias por el claxonazo”, dijo Vice. No obstante, al recibimiento del público, un aroma de extrañes se respiraba en el ambiente. Autos debidamente separados entre amplios pasillos por donde solo se veía transitar a los carritos de las chucherías —refrescos, papas, pizzas y cerveza sin alcohol (para prevenir accidentes automovilísticos a la salida) ­­—, así como a uno que otro asistente dirigiéndose a los baños: mismos que estaban conformados por letrinas, lavabos portátiles y personal de sanitización para antes y después de hacer uso de ellos, quienes mantenían el “Control” del acceso a los sanitarios ubicados a ambos costados del lugar.

Hoy no ubo largas filas ni sanitarios sucios o mal olientes, no hubo empujones ni apretujones, ni lanzamiento de vasos con líquido de dudosa procedencia, no hubo personas obstruyendo la visibilidad, pero tampoco hubo slam o baile masivo, ni conversaciones con extraños o solicitudes de fuego para encender el cigarrillo, no hubo interacciones con otras personas más allá de los acompañantes personales o a lo mucho, con los vecinos del auto contiguo (que si bien se lograba, no faltaban las miradas inculpatorias de los que se encontraban a la periferia, que te miraban como si fueras más tóxico que el “Arsénico”).

“Ven y relájate y escucha mi canción, no pienses en ayer y te juro que todo estará mejor”

Pero si algo logró que aquello fuera menos ajeno, fue la música. El interludio perfecto para saltar de un ritmo energético a algo más suave melódico y melancólico, fue orquestado por Los Claxons con temas como “Ahí estaré”, “Estoy en el aire”, “Plan perfecto”, “Cuarto de hotel”, “Maldita felicidad”, “Antes que al mío”, “Tal vez te estoy tomando el pelo”, “Los Claxons” y “Me voy a tomar la noche”.

“Un saludo a todas esas bandas que no han subido al escenario en lo que va de la cuarentena”, lamentaron Los Claxons, dirigiéndose a los espectadores pasivos que estaban “A distancia” viendo el concierto vía streaming.

“Gracias por estar aquí, ésta será una noche subliminal”, dijo Francisco Familiar instantes antes de interpretar su clásico “Dixie”, tema que —al igual que el resto del setlist­— pareció caer como anillo al dedo, en medio de esa extraña atmósfera que no desagradaba del todo, pero que cambió la esencia de cómo se percibían los conciertos, y eventualmente, el cómo las mismas canciones que hemos escuchado en incontables foros y festivales, tocaron los corazones de quienes estuvimos presentes en la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México; porque en comparación a otras ocasiones, ahora “lo puedes sentir, nunca fue tan real”.

“Hoy la distancia se hace más corta y el mensaje es el mismo: amor, prosperidad, salud para ustedes y para los suyos. Que así ‘Sea’. Decretado está”, agregó Familiar, quien se mostró receptivo a la energía que fluyó durante su presentación.  Como si todos los temas pertenecieran a una pieza, DLD intercaló sus éxitos con las canciones de su nuevo álbum.

Mientras tanto, “Las cruzadas” luces que se disparaban desde el escenario, iluminaron los espacios vacíos entre los carros; dibujando en el piso las siluetas del público que no pudo contenerse dentro de sus vehículos, porque incluso ese mero acto de sentir las vibraciones de la música en las plantas de los pies, hacen que la experiencia sea completamente distinta a sentir los tonos graves del bajo resonando dentro del automóvil. Son esos detalles los que hacen la diferencia entre un concierto y un autoconcierto.

“Hablaremos de todo lo que pudo ser y nos reiremos del pasado con algún cóctel”

Para aquellos que gustan de autodenominarse melómanos y para quienes nos dedicamos a cubrir conciertos, hemos aprendido a apreciar cada detalle del espectáculo, más allá, incluso, de la música, porque al final “Todo cuenta”. La experiencia misma que se vuelve única para cada asistente es lo que hace de los conciertos un espectáculo inigualable, la cualidad sensorial y emocional de la música han hecho de “Mi vida”, el testimonio de lo que hoy escribo y que al mismo tiempo puede ser muy distinto a lo que otra persona percibió esta noche.

Así que entre todas esas distintas realidades que nos componen, la única verdad es que la música en vivo nunca dejará de ser elemental en la vida del ser humano. La música nos congrega, nos sensibiliza en masa y nos hace sentir empatía; la música es y será “Hasta siempre”, la perfecta herramienta para la salud mental de una sociedad cautiva.

 

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