Opinión


¡Una sola izquierda!

¡Una sola izquierda! | La Crónica de Hoy

Este fin de semana participé en el XXV Encuentro del Foro de São Paulo, que este año se realizó en Caracas, Venezuela. Este evento es una plataforma emblemática para partidos y movimientos políticos de la izquierda latinoamericana desde 1990, cuando se realizó por primera vez.

Asistí como militante del Partido del Trabajo y a invitación (y costo) del Gobierno de Venezuela, en su calidad de organizador y anfitrión. Tuve la oportunidad de conocer y convivir con personalidades como Zwelivelile ­“Mandla” Mandela (nieto de Nelson Mandela); el eurodiputado español Manu Pineda; la vicepresidenta del Partido de la Izquierda de Europa, Mate Mola; y el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, además de 700 delegados de movimientos y partidos políticos de izquierda de todo el mundo.

Esta reunión se da en un contexto muy interesante y bajo la presión de fuerzas neoliberales e imperialistas que siguen intentando intervenir en la libre determinación de los pueblos latinoamericanos. Sé que el tema es complejo y que muchas personas han comprado el discurso de la derecha contra movimientos que han plantado cara a Estados Unidos, como es el caso de Cuba, Bolivia  y Venezuela.

Mi participación en el Foro de São Paulo me permitió conocer otras alternativas para solucionar problemas añejos, las cuales, por mi formación política, las busco desde la izquierda, pero independientemente de eso, quiero llamar tu atención sobre el verdadero problema del neoliberalismo: atenta contra la humanidad.

Este modelo económico está basado en el error, en creer que el planeta es una fuente inagotable de recursos y un vertedero de basura. El pasado 29 de julio llegamos al “día de la deuda ecológica”; es decir, ese día consumimos los recursos naturales “aire, agua, tierra” que el planeta es capaz de regenerar en un año; sí, consumimos recursos 1.75 veces más rápido de lo que los ecosistemas son capaces de regenerarlos. Ello implica que estamos acabando con nuestro mundo, destruyendo la naturaleza, lo que además compromete la seguridad de los recursos naturales y reduce la capacidad de regeneración a futuro. El costo de esta sobreexplotación es cada vez más evidente: deforestación, erosión del suelo, pérdida de biodiversidad, acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera y un largo etcétera. No olvidemos la crisis medioambiental que padecimos a principios de mayo pasado en la que estuvimos más de una semana entera respirando aire contaminado; según algunos estudios, respirar el aire contaminado de esos días era el equivalente a fumar cuatro cigarros diarios. 

Esta fecha de la deuda ecológica se ha recorrido varios meses en los últimos 30 años. En 1990, por ejemplo, se dio a mediados de octubre, y en 1975 hasta los primeros días de diciembre. Este año, la fecha es la más temprana de la historia.

Atender esta situación requiere de medidas globales urgentes, que no van a surgir de quienes apuestan por un modelo económico depredador de las personas y los ecosistemas. Las propuestas más vanguardistas ante este problema vienen justamente de gobiernos de izquierda. Ecuador en tiempos de Rafael Correa y Bolivia con Evo Morales han declarado al planeta como sujeto de derecho, por lo que el Estado está obligado a cuidar de él y garantizar su subsistencia.

Esto representa un profundo cambio de ideología, lo que complica que suceda, pero de no hacerlo corremos el riesgo de desaparecer como especie. Actualmente, el planeta tiene condiciones favorables para la vida, pero estamos a nada de llega al punto de no retorno. Si estas condiciones cambian podría no ser posible algo tan elemental como la agricultura.

 Atender esta problemática va más allá de una ideología política, y aun así siempre ha sido reivindicado desde la izquierda. Pero insisto, el verdadero problema radica en que el actual modelo económico global no garantiza la conservación del planeta como lo conocemos. Y claro, de no cuidar al planeta los seres vivos desapareceremos. Lo que sí sabemos es que el planeta seguirá girando, y para ello no necesita de la humanidad.

 

*Coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, en la I Legislatura del Congreso de la CDMX

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