Opinión


Vinieron los Sarracenos

Vinieron los Sarracenos | La Crónica de Hoy

El jueves pasado se conmemoró la formación de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), de la cual México es fundador, y este año comienza a festejar su 75º Aniversario con varias iniciativas que han sido fundamentales para que el transporte aéreo se consolide a nivel global y contribuya al crecimiento del PIB de todos los países que aprovechan sus lineamientos y recomendaciones.

Recientemente destaca la declaratoria del 2016 para —en consonancia con ONU— promover la participación de las mujeres en todas las actividades y niveles de responsabilidad de la aviación comercial y privada, con objeto de alcanzar el 50-50 (equidad de género), así como la iniciativa Ningún país se queda atrás, cuyo espíritu es apoyar con asesorías y recursos variados a los países que tienen retrasos importantes en la implementación de procedimientos y tecnologías para que tengan una aviación de calidad.

La OACI ha sido fundamental para que la aviación civil avance de manera coordinada y beneficie al sector transporte aéreo en todos sus países miembros. De hecho, su divisa es “la real y efectiva reciprocidad”, que ha permitido que el desarrollo de esta actividad, aunque tiene sus disparidades, no se haya concentrado en unas cuantas megatransportadoras globales, pues la idea es que cada país tenga su aviación y pueda competir con reglas que equilibren las potencialidades de cada uno.

De ahí que sea muy importante atender los lineamientos que ha desarrollado la propia OACI (que no es un ente lejano y abstracto, sino que se compone con el concurso de los países miembros). OACI estableció las libertades del aire, las cuatro primeras (sobrevuelo, escala técnica, transporte de pasajeros desde y hacia los países contratantes) son los pilares en que se basan los convenios bilaterales y la reciprocidad es esencial.

Las otras libertades, aunque existen (es decir, la 5ª, que permite utilizar un tercer país  para transportar pasajeros de ése hacia uno de los contratantes originales y las demás, que ya son cabotaje) son subsidiarias de las cuatro primeras y deben usarse de forma limitada porque en el momento en que se utilicen indiscriminadamente, se perderá la equidad y —como sucede con muchas actividades económicas— el pez grande se comerá al chico.

Muchos países utilizan esto en su favor, ojalá México hiciera lo mismo: cuidar nuestra aviación y utilizar nuestras libertades del aire para nuestro desarrollo: hacer nuestra propia agenda que se traduzca en política de Estado, como lo están haciendo EU, Europa, los países arabes y los chinos.

La llegada de Emirates desde Barcelona (una ciudad que no está en su país de origen) por la puerta trasera de la quinta libertad irrestricta, es una anomalía que debe revertirse. Como dirían los españoles: “Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos, pues Dios ayuda a los malos cuando son más (…) que los buenos”. Después de más, puede escribirse: audaces, ricos, astutos, estratégicos o arteros. Ya se verá. Mientras tanto,  en bien de la transparencia es importante saber qué ofrecieron a cambio y deplorar que usen como ariete a tripulantes mexicanos. Entre nosotros hay que cuidarnos.

 

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables y resarcirle a los trabajadores su patrimonio.

 

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