Opinión


Vivimos en democracia

Vivimos en democracia | La Crónica de Hoy

La Revolución Mexicana destruyó el viejo Estado liberal y oligárquico y construyó desde sus cimientos una nueva forma de organización estatal. Cada elección municipal, estatal o nacional, ponía en acto a un buen número de partidos escasamente estables, que aparecían y desaparecían a conveniencia de sus respectivos dirigentes. Sin embargo lo fundamental de la política se decidía en el seno del Ejército. Un ejército que había sido forjado en los combates y en los campos de batalla y que también necesitaba institucionalizarse.

Acostumbrados a que la trasmisión del poder se decidía primero en los campos de batalla y después en la formalidad de las urnas. Recordemos que en 1920, los de Sonora se levantaron en armas, obedeciendo a Venustiano Carranza que se propone heredar el cargo del ingeniero Bonilla. La rebelión triunfa y el primer Jefe de la Revolución es asesinado. Esto permitió que se llevaran a cabo las elecciones, las cuales gana el general Álvaro Obregón, el cual también es asesinado y se van a celebrar nuevos comicios, pero hay un nuevo levantamiento encabezado por Gonzalo Escobar, que es derrotado y se celebran las votaciones que llevan a la Presidencia a Pascual Ortiz Rubio. Todos estos sucesos acuñaron la frase de José Woldenberg que decía: “primero se decide la sucesión en el campo de batalla y después se formaliza en las urnas” .

Desde el año 2000 en que se rompió la secuencia de los gobiernos del partido oficial, se vio que la democracia se empezaba a instaurar en nuestro país y la pasada elección confirmó que en verdad ha habido avances en el proceso democrático.  La pasada fue una elección que no originó procesos contenciosos. Algunos opinan que todavía no es plena nuestra democracia ya que un alto porcentaje de votantes, al depositar su voto, lo hizo más bien pensando en la solución de sus problemas personales que en el avance del país. De cualquier manera el voto fue una decisión personal, sin coacción, tal vez sólo interesada, lo cual también puede ser válido.

Ahora se tendrá el reto de lograr satisfacer las necesidades primarias de casi la mitad de los mexicanos y lograr mayores grados de escolaridad en la población, para que en próximas elecciones los votantes puedan emitir su voto sin la presión de la pobreza y con la suficiente información de las necesidades reales de todo el país.

Quienes votaron con amplia información y convencidos de que era la mejor opción para el país, seguramente están esperando el avance de las distintas acciones iniciadas o prometidas para confirmar la pertinencia de las ofertas de campaña.

Independientemente de a quién dieron su voto el día de la elección, los mexicanos esperan que las acciones del gobierno en realidad solucionen lo que se proponen. Hay ocasiones en que las dudas se presentan y viene la preocupación al analizar si lo que se piensa hacer es lo que se requiere.

Preocupa la reforma educativa, el imaginar que nuevamente el sindicato de maestros asumiera facultades tan absurdas como las que tenía al disponer de las plazas y nóminas de los maestros. Los mexicanos esperan que el Presidente se pueda sostener en lo que es debido y el sindicato entre en razón y no siga perjudicando a los alumnos y también a los maestros, los que sí están dispuestos a renunciar a lo que nunca debieron tener.

También hay preocupación por el aeropuerto, ya que no están completos los estudios de Santa Lucía y se teme que pudiera haber circunstancias irremediables y lo que en general también preocupa, es el área económica ya que no se ve claro cómo vamos a llegar a las altas expectativas  en las que el Presidente ha insistido.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

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