Cultura


World Press Photo muestra las imágenes de historias que importan

El Museo Franz Mayer abre hoy la exposición con 140 instantáneas, entre las cuales se exhiben las ganadoras del WPPh2019. Narran la migración y crisis en Venezuela, entre otros temas

World Press Photo muestra las imágenes de historias que importan | La Crónica de Hoy

La serie fotográfica La casa que sangra, de Yael Martínez, una de las ganadoras del WPPh.

A partir de hoy, el Museo Franz Mayer abre la exposición con las imágenes de los ganadores del World Press Photo (WPPh) 2019. Son 140 fotografías entre las que destacan La niña migrante que lloraba en la frontera entre México y Estados Unidos, de John Moore, Estado de descomposición, de Alejandro Cegarra, y piezas de los dos ganadores mexicanos: Cruce fronterizo, de Pedro Pardo y La casa que sangra, de Yael Martínez.

El lema de la muestra es Las historias que importan y, sobre esto, Babette Warendorf, comisario y gerente de Exhibiciones de WPPh, dijo que “hoy la fotografía de prensa está más viva que nunca. Hay un apetito insaciable de historias visuales en todo el mundo”. Este año se muestran perspectivas diferentes, desde la familia de Yael Martínez, que vive la ausencia de sus seres queridos por la violencia del narcotráfico, hasta la historia de Bob, un flamenco rescatado en Curazao.

“Es importante que los fotógrafos cuenten las historias de sus países. Debemos apoyar el fotoperiodismo y el periodismo mexicano porque México se ha vuelto el país más mortífero para los medios de comunicación y es el que cuenta con un mayor número de desaparecidos”.

La casa que sangra, de Yael Martínez, obtuvo el segundo premio en la categoría de Proyectos a largo plazo. Se conforma por 30 fotografías sobre la desaparición forzada y la violencia desatada por el narcotráfico, aunados al fenómeno migratorio existente. “El título es una referencia a la violencia que se vive en México. La casa como una analogía de un cuerpo, una familia, una comunidad o un país”.

Más allá del trabajo fotográfico, explicó, es replantear una reflexión sobre estas realidades y dar voz a las familias que continúan buscando a sus seres queridos. “Muestro el espacio íntimo de las familias, de las ausencias y soledades que quedan. Son imágenes que no siempre vemos en los medios porque no se publican”.

Este proyecto nació como una forma de procesar la desaparición de miembros de la familia de Yael y se fue nutriendo de situaciones similares que viven familias en la región norte y costa de Guerrero, así como en Sinaloa. “No es una problemática que pasó, continúa viviéndose día a día en Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Sinaloa y muchas partes de México”.

El fotógrafo explicó que la condición de Guerrero es compleja porque es uno de los productores de la amapola. “Empecé dentro de mi familia, mis cuñados tomaron la decisión incorrecta de meterse en la violencia del narcotráfico, tenían nexos con narcomenudistas y desaparecieron, como pasa con las más de 37 mil personas que están desaparecidas”.

Por su parte, el fotógrafo venezolano ganador del tercer lugar dentro de la misma categoría, documentó su realidad entre el 31 de marzo del 2013 hasta el 19 de marzo de 2018. “Tenía que mostrar el ajetreo político, económico y la emergencia humanitaria que estaba alrededor de mí”, señaló Alejandro Cegarra.

Es un proyecto agridulce, explicó. “Me genera felicidad ser reconocido por WPPh, pero no lo que la gente sufrió durante estas fotos. Mucha gente me abrió las puertas de su casa en el peor día de sus vidas”.

A través de este proyecto, Alejandro refleja qué es lo que está pasando realmente en Venezuela, de qué están huyendo y lo que es ser venezolano. “No estamos fuera de nuestro país por gusto, sino por sobrevivencia”.

Este proyecto se desarrolla en varios capítulos: violencia, juventud, escases de alimento y de medicamentos, protestas, entre otros. “Me preocupó el nivel de violencia, en 2015 se gastaba cinco veces más en armas que en comida; así como la guerra invisible en la que Venezuela se volvió un lugar con tantas muertes a pesar de no tener un conflicto armado”.

Muchas veces, al hacer proyectos en Venezuela, explicó, tú estás sufriendo lo mismo que la gente. Sientes mucho dolor y empatía. El mayor de los riesgos a los que te expones es el psicológico. “Recuerdo llegar a casa y sentir culpa por tener comida y poder bañarme”.

“Tenía un dilema moral: mi país está cayendo en un colapso total y es cuando mejor me está yendo laboral y profesionalmente; había mucha culpa en fotografiar una realidad que también me tocó a mí y a mi familia. Una foto de mi proyecto es de un tío, totalmente desnutrido, que murió en mi cama a los dos días”.

El proyecto inició desde el funeral de Chávez y fue avanzando hasta 2018, pero “esto es lo que pasa en Venezuela durante un parpadeo, todo al mismo tiempo en distintos lugares del país.

Otra de las realidades que está presente en el WPPh 2019 es la migración, pues además de ser atendida por fotógrafos mexicanos como Pedro Pardo quien obtuvo el tercer premio como Noticia de actualidad con Cruce fronterizo, también ha sido retratada por John Moore, quien ganó la foto de prensa mundial del año con La niña migrante que lloraba en la frontera entre México y Estados Unidos.

Esta fotografía fue tomada a la mitad del año pasado, cuando Trump anunciaba su política de cero tolerancia. “La foto se volvió un símbolo de estas nuevas políticas”. John Moore estaba en una patrulla fronteriza cuando llegó un grupo de migrantes a la frontera de Texas y vio que llegaba una mujer con su hija, Yanela Sánchez.

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