Opinión


¿Y la carga aérea?

¿Y la carga aérea? | La Crónica de Hoy

Desde que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), fue evidente que nuestro país necesitaba un sistema de transporte logístico para mover la carga (marítima, carretera, ferroviaria y aérea) de una manera ágil y eficiente. La idea, desde luego, era abatir costos, tiempos de entrega y hacer más competitiva la economía en su conjunto.

Tres décadas después, el sistema ha mejorado sustancialmente, pero está lejos de ser lo eficiente y competitivo que nuestro país necesita. En el caso de la carga aérea las cosas son muy complicadas, pues aunque el volumen que se transporta por esta vía es todavía relativamente pequeño (900 mil toneladas anuales), existen muchos “atorones” en la cadena de manejo de mercancías, que van desde una regulación excesiva hasta la falta de tecnología de punta que agilice el despacho y recepción.

El trabajo no corresponde a una sola instancia. Aunque los aeropuertos y sus instalaciones, personal y equipamiento son importantes, tal vez lo más difícil es la cultura que impide un proceso expedito, pues es común la se queda varada —usualmente hasta 6 días—  lo cual nos resta competitividad como nación, pues se encarece el precio.

Esto es grave. Se sabe que el transporte de carga aérea es el más caro y si se elige esta vía es en razón precisamente de abatir tiempos de traslado y de asegurar el manejo de los artículos más frágiles. Pero si la carga va a permanecer 6 días en lugar de uno, el sobreprecio pagado ya no se justifica, con lo cual el país entero se sale de mercado.

Por otro lado, uno de los puntos más importantes es comprender la naturaleza dual del transporte de carga aérea. Aunque existen empresas especializadas en este rubro y han crecido y son muy importantes, un gran porcentaje de la carga que llega a los aeropuertos lo hace en las “panzas” de los aviones de pasajeros.

Esta mezcla hace muy difícil pensar en segregar los tráficos pues, por ejemplo, el 70 por ciento de la carga que llega al AICM tiene como destino final la zona metropolitana del Valle de México, de ahí que pretender llevarse este segmento a Querétaro no resulte muy viable.

Hay muchos retos que enfrentar en este rubro. Entre otros, modernizar la cadena de frío, para los perecederos; introducir procesos más ágiles, como evitar el papeleo, pues aunque existe el manifiesto de carga electrónico,  las aduanas exigen la entrega en físico del listado, y en varios tantos; el cuidado y la seguridad de los contenedores necesitarían mayor tecnología de rastreo y de protección; desde luego que se requiere una mayor agilidad en la supervisión (por ejemplo, partir del supuesto de buena fe en lugar de sospechar de todos los operadores); uso de big data, etcétera.

A pesar de todo,  las cosas caminan y en 2018 las aerolíneas mexicanas que transportan carga crecieron: Aero Unión 32.8%; Aerocalafia 30.6%, MCS Aerocarga 25.6% y Estafeta 19.6%. Ojalá puedan crecer más en el futuro.

 

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables, resarcirle a los trabajadores su patrimonio y dejar de culparlos por el quebranto

 


raviles0829@gmail.com
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