Opinión


¿Y...Venezuela?

¿Y...Venezuela? | La Crónica de Hoy

En enero de este año, el presidente Donald Trump aseguró durante un discurso en Miami que la alianza entre Nicolás Maduro y el régimen de Cuba estaba por terminar. Ese mismo mes, el secretario de Estado, Mike Pompeo, declaró confiado que los días del dictador venezolano en el poder “estaban contados”. Casi seis meses después, nada ha pasado.

Y es que cuando un joven político poco conocido, de 35 años, de nombre Juan Guaidó, se declaró presidente interino de Venezuela el 23 de enero pasado y fue reconocido como tal por Washington y otras 50 naciones, el mundo vio venir un futuro inmediato mucho mejor, sin miseria ni hambre, para los venezolanos. Pero sacar a Maduro del poder ha resultado mucho más difícil y tardado de lo que se esperaba. No en balde está respaldado por una coalición internacional que incluye a Rusia, China, Turquía, Irán, Cuba, Bolivia, Nicaragua y para muchos analistas la neutralidad de México ha resultado un apoyo bastante benéfico.

Lo que Guaidó y el gobierno de Trump tenían en mente sonaba optimista pero no imposible, después de todo, las cientos de manifestaciones contra Maduro y el enojo popular protestando por la falta de productos y servicios básicos, hacían pensar que su gobierno pronto caería y que miembros de las Fueras Armadas desertarían en masa. No sucedió así y de hecho las cosas han ido de mal a peor, con toneladas de alimentos y medicinas atorados en la frontera con Colombia, sin que se les permita llegar a quienes tanto los necesitan.

Como si fuera poco, en marzo, una serie de apagones dejó a 23 estados venezolanos sin energía eléctrica por una semana, echando a perder la poca comida en los refrigeradores y al abastecimiento de agua sin funcionar. Maduro, como era de esperarse, culpó a Washington y advirtió a su pueblo que esos acontecimientos eran la antesala de una invasión militar por parte de los Estados Unidos.

El que Maduro siga en el poder a pesar de la condena internacional y de las sanciones impuestas por la administración Trump, tiene sorprendidos a muchos aquí. ¿Será que sucederá como con las predicciones que hizo el gobierno del entonces presidente Barack Obama en 2011, cuando en medio de las manifestaciones que se daban en Siria contra el dictador Bashar al-Assad dijo que éste “era un hombre muerto”? Ocho años después, ese país está en ruinas, pero con la ayuda de Rusia e Irán, Assad sigue ahí y nada indica que pronto caerá.

Mientras tanto, los ciudadanos de lo que fuera la nación más rica de Latinoamérica, con las más grandes reservas petroleras del mundo, siguen viviendo miserablemente, con hambre, sin medicinas, aterrorizados por la violencia y el crimen, una corrupción generalizada y la más alta tasa de inflación en el planeta.

Desesperados, están huyendo en un promedio de cinco mil personas por día, constituyendo así uno de los mayores grupos de refugiados en el mundo, con cuatro millones de venezolanos ya fuera de su país, buscando refugio y cómo sobrevivir en otros lados, principalmente en la vecina Colombia, donde se les otorgan visas temporales,

En Colombia por cierto, se estima que de 2017 a la fecha han nacido cerca de 25 mil bebés de madres venezolanas, en uno de los capítulos más tristes de esta desgracia humana, ya que, al contrario de otros países como Estados Unidos y México, nacer en suelo colombiano no da derecho a la nacionalidad. Esos niños pueden ser venezolanos, pero eso requiere regresar a Venezuela o acudir a alguno de los consulados, el problema es que ya no existe ninguno ni tampoco embajada. Esos seres no pertenecen a ningún país y no tienen la protección de ningún gobierno.

Pero, ¿entonces cuál es el futuro inmediato para los venezolanos y adónde llegará esta crisis humanitaria que Estados Unidos reconoce, crece cada hora? Todo parece indicar que en el horizonte sólo tienen más sufrimiento. Venezuela importa el 80 por ciento de todo lo que consume y sus ganancias vienen todas del petróleo. Las severas sanciones económicas que Washington ha impuesto al régimen de Maduro, afectan principalmente a la población. La idea es que ésta ejercerá presión y él acabará yéndose, pero ya hay dudas de que así será.

Trump, por su parte, desde antes de llegar a la Casa Blanca aseguró que su gobierno nunca intervendría en conflictos extranjeros y de hecho hasta ahora se ha abstenido, pero en el caso de Venezuela con frecuencia ha repetido que “todas las opciones están en la mesa” entiéndase posible acción militar. Pero no hay que olvidar que el presidente está en plena campaña reelectoral.

 

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