Rojo y ocre, los colores de la Piedra del Sol | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 11 de Abril, 2016

Rojo y ocre, los colores de la Piedra del Sol

Las nuevas tecnologías permitieron ver los colores auténticos de la Piedra del Sol, refiere a Crónica el arqueólogo y director del Museo Nacional de Antropología, Felipe Solís Olguín, a propósito del libro El Calendario Azteca y Otros Monumentos Solares (Editorial Azabache) de reciente aparición. La importancia de esta edición (en gran formato, papel garda de 150 gramos y selección de color) radica en el tema y en los autores (también participa el antropólogo Eduardo Matos Moctezuma). Además, en sus páginas se ven los resultados de la última investigación hecha a la Piedra del Sol con tecnología de punta. “Un grupo de especialistas —explica Solís— trabajó cada una de las secciones del monumento. Mediante muestras se determinó que sus colores, los que originalmente estaban, “eran el rojo y el amarillo, tal como se ve en los códices y en las vasijas”. Hasta antes de este estudio las conjeturas eran que La Piedra del Sol estaba pintada de amarillo, rojo, verde y blanco, refiere el investigador. Pero esta no es la única novedad: el volumen, que se puede considerar un libro de arte, incorpora una serie de fotografías inéditas, así como acetatos con la explicación correspondiente de los seis círculos del Calendario Azteca. En esta piedra “está sintetizada de manera admirable la constante relación deidad solar-sacrificio, este último entendido como mecanismo cósmico que asegura el fluir del tiempo, al procurar el “alimento del Sol” que era la sangre. Se lee en el prólogo del texto que Sol-Huitzilopochtli otorgó al pueblo Mexica un territorio propio y los llevó a convertirse de una tribu sojuzgada a un pueblo dominante cuyo territorio tocó los linderos de Sudamérica. Dice el también candidato a Doctor que “no hay un solo mexicano, al menos de la Ciudad de México, que no haya sabido de la Piedra del Sol, un monumento tan visto como la Virgen de Guadalupe. Hay dos elementos simbólicos de nuestra identidad nacional: la Guadalupana y este monumento”. La arqueología mexicana surge hace 200 años precisamente “con el descubrimiento de la Piedra del Sol y de Coatlicue”. Se han editado varias obras al respecto, pero “hacía falta una edición con fotos extraordinarias que hagan vibrar al mexicano”. Hay muchos monumentos solares “que dan la posibilidad de entender esta fuerza (pone énfasis en la palabra) que tenía este símbolo para los Mexicas. Por eso Alfonso Caso le llamaba El Pueblo del Sol, “porque realmente era este astro el que les marcaba, les guiaba a la conquista del universo conocido”. Concluye: “Nosotros tenemos un patrimonio tan grande, importante, que es lo que nos da una identidad; es lo que nos debe hacer sentir orgullosos. La gloria de nuestro país, su futuro, está en la historia y en este rico patrimonio que tenemos la obligación de cuidar”.

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