El Buitre que se vistió de Tigre | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 12 de Abril, 2016

El Buitre que se vistió de Tigre

De Tecamachalco saltó a la fama y fue un estelar en Grandes Ligas.
Con la mirada perdida hacía el fondo del Tiger Stadium se quedó en silencio, luego de dio media vuelta y le dijo adiós al lugar donde había alcanzado lo que en sus sueños más optimistas no habría podido imaginar cuando era niño allá en Tecamachalco, ese pueblito del estado de Puebla, al que le dio nombre y puso en la geografía del mundo del beisbol. Corría el año de 1967 cuando Ramón García lo descubrió y mandó a la sucursal de los Diablos Rojos del México allá en Minatitlán, en donde la limpieza de su pitcheo le permitió lanzar un juego perfecto, lo que le abrió las puertas de la Liga Mexicana para que llegara a los Rojos, con quienes se encumbró y lanzó de manera estelar durante 10 temporadas. Pero si como lanzador abridor fue una figura, la decisión de Wilfredo Calviño de convertirlo en relevista fue lo que marcaría su vida, pues aún hoy, hay quien lo señala como el pitcher de relevo más rápido en la historia del beisbol mexicano, quedando como testigos sus más de 1000 bateadores ponchados, habiendo alcanzado en 1977 en su último año con el México, lo que durante años fue el récord de la liga con 30 salvamentos. Pero para un brazo de sus cualidades, para un pitcher de sus capacidades, era obvio que las expectativas eran mucho mayores. Sin embargo las aventuras en los Reales en 1974 y los Cardenales en 1978 acabaron muy rápido, no así su llegada a Detroit donde emprendió la gran aventura de su vida. SEÑOR SMOKE… Era 1979, el año en que Sparky Anderson irrumpió en Motor City. “En cinco años este equipo puede ser campeón mundial” había dicho el legendario manager, que una tarde de 1995, 17 años después de haber iniciado su misión, había cumplido sus palabras, capturando la Serie Mundial de 1984, pero que se iba cansado de tantos años de fracasos desde entonces. Aurelio fue llevado a los Tigres como relevista desde los Cardenales en una operación de intercambio un año después de que lo habían contratado los Pájaros Rojos y muy pronto sería cerrador y figura en un equipo condenado al desprecio en la ciudad del hockey, que difícilmente cambiaría su identidad por la una ciudad de pelota caliente. El legendario Tiger Stadium fue mudo testigo de cientos de derrotas de los felinos en las Grandes Ligas, por eso era difícil creer en las profecías de Anderson, que gastaron el capital emocional de los aficionados, quienes debieron conformarse con frustrantes años que incluyeron, incluso apenas hace tres años, un récord de 119 derrotas en una temporada. Y es que era tan dificil entender cómo Detroit apenas había ganado en más de cien años de historia hasta entonces, sólo tres Clásicos de Otoño en 1935, 1945 y 1968. Pero eran los años romáticos, los años del sueño. El sobrenombre de “El Buitre” fue rápidamente sustituido en las Grandes Ligas cuando Tom Cage, el reportero del diario Sporting News lo rebautizó caracterizando su espectacular recta El propio Anderson dedica un espacio amplio y profundo en su libro “Bless You Boys” (“Benditos sean muchachos”) donde recapitula la temporada de ensueño de 1984 que concluyó con la conquista de su última Serie Mundial venciendo a los Padres de San Diego 4 juegos 1. “Era un muchacho fuerte, quizá llegó tarde a las Grandes Ligas -señala el entonces manager del equipo- pero tenía una rapidez espectacular, era el complemento perfecto para Willie (Hernández)”. EL SUEÑO. Anderson remplazaba en el cargo de piloto a Les Moss y de inmediato la ciudad se enamoró de él, y es que la expresión de “El dolor no los dañará” fue el grito de guerra de unos irreconocibles felinos que empezaron la temporada con una espectacular marca de 35-5, incluyendo un juego sin hit del “Gato” Jack Morris, quien por cierto, logró dos victorias en esa Serie Mundial del 84.. Fue tal la efervescencia, que fuentes confiables señalan que en el Tiger Stadium fue donde se originó la mundialmente conocida “Ola” que fanáticos al futbol en México proclaman es un festejo inventado en el Estadio Azteca. Y es que Aurelio vivió increíblemente sus mejores años después de los 30 años. Anderson muy pronto le dio su confianza, sobre todo, después de que salvara 21 juegos en 1979 y otros 21 en 1980, liderando además a la Liga Americana con 13 salvamentos. SALVADOR. En 1983 tras un año para el olvido, conseguiría 18 salvamentos y entonces llegó la temporada inolvidable de 1984 cuando obtuvo 10 victorias y 14 salvamentos, trabajando básicamente como preparador para quien sería ese año el ganador del trofeo Cy Young de la Liga Americana y Jugador Mas Valioso de la Liga Americana, Willie Hernández. Pero si la gloria había sido para su compañero de equipo, fue el lanzador mexicano quien habría de capturar la victoria en el quinto y decisivo juego de la Serie Mundial contra los Padres, lanzando 2 entradas como relevista. Después de retirar en línea a los siete hombres que enfrentó, cuatro de ellos ponchados, para llevarse la victoria y terminar la temporada con números de 12-1, el lanzador mexicano sólo se atrevió a decir: “Este es el momento más hermoso de mi vida…” Luego de lanzar un par de temporadas más en las Grandes Ligas, el “Buitre” regresó a México, donde con el firme deseo de servir a sus coterráneos, entró al mundo de la política, logrando ocupar la alcaldía de su tierra natal. Sin embargo, como los mejores que hay en la vida, encontraría su destino cuando apenas contaba con 44 años, mismos que había cumplido un día antes de fallecer en un accidente automovilístico, justo cuando la vida más le sonreía. Fue en ese 1984 la última vez que los Tigres llegaron a la Serie Mundial y en 1987 la última ocasión en que fueron a la postemporada. La inolvidable campaña en que Sparky Anderson cumplió con la promesa de hacerlos campeones no se repitió y por una mágica razón, el 14 de octubre celebraba Detroit con su barrida sobre los Atléticos, el 22 aniversario de aquella victoria sobre San Diego en el antiguo Tiger Stadium. Sus números en la temporada de1984 Innings lanzados: 137 2/3 Victorias: 10 Derrotas: 1 Salvamentos: 14 ERA: 2.94 Cosas diferentes “Yo creo que 162 juegos son suficientes parta determinar cuál es el mejor equipo en las Grandes Ligas. Nadie podrá robarle a mis muchachos las 104 victorias de la temporada, quien quiera que hubiera sido nuestro rival en esta Serie, Chicago o San Diego. La temporada regular, los playoffs y la Serie Mundial son cosas totalmente diferentes” Sparky Anderson, manager de los Tigres en 1984. Aquella temporada del 84 Fue un año en el que Aurelio se fue de 10-1, quizá porque estaba en la posición correcta para ganar un montón de juegos empatados. Y es que lanzaba demasiado bien, quizá tanto como el preparador Willie Hernández, al grado que se pensaba que los Tigres tenìan a dos cerradores. López sabía trabajar a los derechos y había hecho abanicar a 94 en 137 entradas lanzadas. Puso un promedio de 2.94 y estaba en aquella postemporada en su mejor momento. Cuando llegó la hora, lanzó seis entradas en la postemporada y conquistó dos victorias, una en la Serie de Campeonato de la Liga Americana y otra en la Serie Mundial, cuando cerró el Clásico de Otoño al llevarse el triunfo en el quinto y definitivo juego ante los Padres de San Diego. (baseballpage.com) Los Tigres del Buitre m Este es el line up titular de los Tigres de Detroit, campeones de las Grandes Ligas en la temporada de 1984, que fueron dirigidos por el gran Sparky Anderson. C: Lance Parrish 1B: Keith Hernández 2B: Lou Whitaker 3B: Aurelio Rodriguez SS: Alan Trammell LF: Lou Brock CF: Chet Lemon RF: Kirk Gibson DH: Darrell Evans SP: Jack Morris SP: Nolan Ryan SP: Mike Scott SP: Dan Petry SP: Milt Wilcox RP: Willie Hernandez RP: Dave Smith RP: Aurelio López M: Sparky Anderson “El Buitre de Tecamachalco” Aurelio Alejandro Ríos López Nacio: Sept. 21 de 1948, Tecamachalco, Pubela. Murió: Sept. 22 de 1992, Matehuala,San Luis Potosí

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