El Edificio Ermita definió la ruta arquitectónica en vivienda, comercio… | La Crónica de Hoy
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El Edificio Ermita definió la ruta arquitectónica en vivienda, comercio…

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Preocupado por resolver los problemas de vivienda a futuro, el arquitecto Juan Segura (1898-1989) construyó el Edificio Ermita en la década de 1930, que no sólo es una joya art decó y el primer rascacielos del barrio de Tacubaya, caracterizado por sus haciendas habitadas por generales o el célebre escritor Martín Luis Guzmán, sino la primera construcción mexicana que incorporó vivienda, comercio y entretenimiento, como hoy se ve en los desarrollos integrales.  

Se trata de un monumental edificio construido sobre una manzana triangular entre las avenidas Revolución, Jalisco y Progreso que consta de siete pisos, en los cuales hay 78 departamentos, mientras que en la planta baja existen locales comerciales y el que fuera el sitio de distracción para las familias mexicanas durante décadas: el Cine Hipódromo, recuperado en 2006 para reactivarlo como Teatro Hipódromo con 705 butacas, aunque su aforo era de hasta mil personas. El edificio también fue lugar de residencia para el exilio español o artistas como pintores, músicos y escritores, e incluso el asesino de León Trotsky. 

El 20 de agosto de este año, el Edificio Ermita cumple 81 años, a lo largo de los cuales ha sido catalogado también como el “Time Square defeño”, por alojar en su fachada principal anuncios espectaculares como el de zapaterías Canadá y de Coca-Cola, este último retirado en julio de 2013; actualmente no hay ningún anuncio más que una marquesina de Farmacias del Ahorro.

Además de la farmacia, que está justo en el pico del triángulo, los locales que tiene este inmueble se ocupan actualmente por un restaurante de mariscos llamado La burrita marinera, un salón de belleza, un restaurante de ensaladas, una tienda de empeños, una cafetería llamada Tic Tac, un Oxxo, una tienda de vinos y licores La Divina, locales de venta y reparación de electrodomésticos, y un par de cocinas económicas.  

El Edificio Ermita no era el primero construido con un estilo art decó, pero sí era único en su tipo por conjugar un cine, comercios y viviendas”, dice en entrevista con Crónica el arquitecto Jorge Vázquez Ángeles y quien vivió desde 2007 en uno de los departamentos. Añade que el trazo donde fue construido el edificio se respetó, pues el terreno de la mansión Mier y Pesado (sobre el que se construyó el edificio) era triangular.

Pero también resalta que el espacio que ocupa hoy el edificio es menor al que ocupaba la mansión de descanso de la familia, pues de forma original abarcaba las manzanas de lo que hoy son avenida Progreso, Antonio Maceo y llegaba hasta la calle que ahora se llama José Martí. El terreno fue seccionado con la población del barrio de Tacubaya.

“Para los residentes significó un asombro total el levantamiento de este edificio, porque representaba algo diferente; ésta era una zona de casas de descanso, donde un monstruo de cemento y acero de tales dimensiones resultaba todo un acontecimiento”, precisa Vázquez Ángeles.

La sorpresa era mayúscula, comenta el arquitecto, porque además se incorporó un cine, el cual se llamó Cine Hipódromo, posteriormente fue ocupado por los hermanos Lumiere y entonces tomó forma como un centro de seis salas, luego estuvo abandonado por algunos años; sin embargo, la afluencia de personas y familias era frecuente los fines de semana, por lo que se convirtió en uno de los cines de referencia y hoy iconos del legendario barrio.

Fue hasta el 9 de septiembre de 2006 cuando el productor y director Luis Miguel Valles inauguró esta sala de cine como teatro y se llamó Teatro Hipódromo Condesa, con un proyecto a cargo del arquitecto Manuel Eduardo Rodríguez, quien hizo una sala de teatro con aforo para 705 personas y se incorporó un bar.

DE MANSIÓN A EDIFICIO. Jorge Vázquez Ángeles ha escrito sobre este edificio, del cual investigó su historia, además de la importancia arquitectónica, por lo cual comparte algunos datos sobre el origen de dicha construcción.

Todo se remonta a la falta de herederos en el matrimonio entre el diplomático Antonio de Mier y Terán y Celis con Isabel Pesado de la Llave de Mier. Él murió primero y legó la fortuna a su mujer, quien especificó en su testamento que a su muerte se creara una fundación altruista.

“Fue así como el patronato de la fundación comenzó a pensar cómo lograr que los recursos no se agotaran (la fortuna del matrimonio), pues en un país como México la riqueza nunca alcanzaba, entonces hacen viviendas para rentar y se encarga el proyecto al arquitecto Juan Segura, quien con este edificio innovó en el estilo arquitectónico.

Previamente a la existencia de este proyecto y la fundación misma, el lugar que hoy ocupa el Edificio Ermita era el portón de entrada de la casa de descanso de los Mier y Pesado, pero también vivía ahí el administrador. “La entrada se caracterizaba por tener un portón bajo un arco y macetas de cantera con pilastras labradas”, describe Vázquez Ángeles.

EDIFICIO OCTOGENARIO. Pero también el edificio tiene problemas de mantenimiento y uno de ellos fue que en 2010 dejó de funcionar el elevador Otis, el cual de acuerdo con Jorge Vázquez Ángeles, quien además fue inquilino hasta 2015 de este edificio, quedó como un recuerdo de la importancia del lugar, pero también menciona la existencia de un entramado en el lobby, que piensa puede advertir que hubo ahí un vitral que se perdió con el paso de los años.

Asimismo, el edificio cuenta con un patio triangular arriba de lo que hoy es el teatro, y que es el lobby para recibir a las visitas de los inquilinos que habitan alguno de los departamentos que tienen una recámara solamente. En este espacio había, con el mismo estilo art decó, sillas, sillones, mesas y lámparas en los que se reunían los inquilinos con sus visitantes o sus amistades. Es aquí donde el arquitecto ubica la posible existencia de un vitral.

Un dato curioso de este edificio es la existencia de coladeras grabadas con el nombre de Diego Rivera, lo cual lo llevó a saber que el fabricante de éstas se llamaba como el muralista y esta inscripción era una especie de firma. El dato se corrobora porque en otros edificios de La Condesa existen también coladeras Diego Rivera.

Vázquez Ángeles comentó que hasta el año pasado, cuando él habitaba el Edificio Ermita, no había mucha cercanía entre los vecinos con el presidente de la Fundación Mier y Pesado, por lo que a veces el mantenimiento no era tan bueno.

El arquitecto dice que en definitiva el inmueble no se encuentra en el abandono total, pero sí tiene descuidos, sobre todo en las fachadas laterales, donde no se colocaban anuncios espectaculares: “El edificio conserva su dignidad todavía (…) algo se ha hecho por él, por ejemplo hace poco se cambiaron los tinacos de asbesto por unos Rotoplas; aunque la tubería seguramente no se ha cambiado en años, yo recuerdo que a veces en las llaves del agua o el excusado salían fragmentos oxidados del metal de la instalación, en fin son detalles”, describe Jorge Vázquez Ángeles.

Cabe destacar que sobre la avenida Jalisco existe una sección de la pared, arriba de los anuncios de los locales comerciales, casi en esquina con la avenida Progreso, en la que se encuentran una serie de grafitis.

INQUILINOS AYER Y HOY. Es bien sabido que México fue puerta abierta para los españoles exiliados, quienes arribaron al país en barcos y se establecieron en la Ciudad de México en su mayoría, por lo que este edificio fungió como uno de los espacios en los que habitaron figuras que hoy gozan de fama en su quehacer, como el poeta y escritor Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Juan López Durá, María de la Caridad Martín Fernández, Ramón Mercader o Carlos Ordoñes García, entre otros. 

Tras 80 años de ser habitado por sus pisos han desfilado figuras de no buen recuerdo como el asesino del escritor León Trotsky, Jaime Ramón Mercader del Río, quien reunía en su departamento a aliados para el atentado.

En años recientes, también han sido residentes figuras de la cultura popular como la cantante Ana Torroja, del grupo español Mecano;  Rocco y Pacho, vocalista y baterista, respectivamente, de La Maldita Vecindad, entre otros.

Desde su apertura como casa habitación el 20 de agosto de 1935, luego de la aprobación de Ingeniería Sanitaria, signada por el jefe de dicha dependencia, Pedro García Galán, el inmueble ha sido una de las propiedades de la Fundación Mier y Pesado, con la que se debe poner en contacto para firmar un contrato de vivienda por un año. 

Los departamentos son de dos tipos: una o dos recamaras. El primero tiene un costo de alquiler de 4 mil 500 pesos y el de dos varía, porque pueden ser recámaras más o menos grandes, pero el promedio es de 6 mil pesos y los requisitos necesarios para vivir ahí son copia de identificación oficial, comprobante de domicilio no mayor a dos meses, comprobante de ingresos de los últimos dos meses, copia de CURP o RFC, fiador con un inmueble en la Ciudad de México, dos meses de depósito y un mes de renta.

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