Aumentar 10% el consumo de biodiésel reduciría 14% emisión de contaminantes | La Crónica de Hoy
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Aumentar 10% el consumo de biodiésel reduciría 14% emisión de contaminantes

En una obtención potencial con la ayuda de 150 alumnos en sus hogares, los investigadores obtuvieron hasta 106 mil litros de aceite al mes.

El aceite vegetal residual que desecha de su cocina tiene valor, específicamente hasta tres pesos por litro. Ese aceite puede reutilizarse de mal a manera y venderse como nuevo, puede volverse jabón o un combustible eficiente y amigable con el medio ambiente y el motor de un vehículo. Todo ello depende de su regulación, señala Alejandra Castro González, investigadora del Departamento de Sistemas Energéticos de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, y una de las mayores expertas en el país en el tema de biodiésel.

Éste toca varios puntos más allá de la transformación del aceite vegetal en biodiésel, y se relaciona además con los de salud y economía. La científica explicó lo anterior ayer en la conferencia “El biodiésel, una buena opción para México en materia de combustibles”, realizada en Ciudad Universitaria.

El tema de los biocombustibles ha sido polémico debido a la preocupación de emplear territorio agrícola para la producción de éstos en vez de alimento. Pero el tema con el biodiésel que propone la universitaria es diferente, pues está basado en la recuperación de aceite vegetal de desperdicio para emplearlo de manera eficiente.

Primero, el contexto. Estudios en los que ha participado la científica junto con el gobierno capitalino identificaron que, en 2014, existían mil 865 restaurantes en la Ciudad de México, de donde se pueden obtener los desechos de aceite comestible.

“En el estudio identificamos que los restaurantes que ocupan aceite inicial pueden tirar de un 20 por ciento a un 70 por ciento”. Esto es de acuerdo al nivel de “limpieza” con la que se cocina, añade: quienes desechan el 70 por ciento cocinan más limpio, puesto que no lo reutilizan, en tanto que aquellos que desechan el 20 por ciento han quemado el aceite muchas veces. En otros establecimientos, como los tianguis, advirtió, no se desecha el aceite, sino que se adiciona a lo largo de la jornada, lo cual es peligroso para la salud de los consumidores de carnitas, chicharrón, garnachas…

Por otra lado, entre los estudios para hacer estimaciones de la recolección de aceite comestible desechado en hogares, la científica realizó una investigación sobre su potencial en hogares de 150 alumnos. Obtuvieron un potencial de entre 81 mil a 106 mil litros al mes. No sólo obtuvieron esos resultados, sino información adicional a través de los estudiantes y familiares de éstos.

Detectaron la existencia de un mercado negro de compra de este aceite residual a restaurantes, con un precio en el mercado que va de 1 peso hasta 3 pesos.

“Una vez recolectado este aceite, y en el mejor de los casos, es usado para hacer jabones; pero en el peor es vuelto a envasar y se vende como nuevo. No es ilegal, pero es muy peligroso para la salud”.

ORO ÁMBAR. Siguiendo con los estudios de los universitarios, hicieron una proyección hacia 2019, considerando el aumento de la población en la capital, y estimaron que para entonces se producirían hasta un millón 413 mil toneladas anuales de aceite en restaurantes. De esta cantidad se podría obtener entre dicho 20 y 70 por ciento si se regulara de manera adecuada el desecho del aceite para transformarse en biodiésel, lo cual es tecnológicamente sencillo y barato.

El uso de biodiésel, explicó la universitaria, no buscaría sustituir el diésel normal sino emplearlo en mezclas —para combustibles b5, b10 y b15, por ejemplo— con un 5 por ciento de biodiésel y un 95 de diésel. “Además de obtener una aportación económica con esto, traería beneficios al medio ambiente: cuando usamos un 10 por ciento de biodiésel la reducción de las emisiones contaminantes de gases de efecto invernadero es de 14 por ciento”.

Añadió además que cuando se emplea biodiésel en mezclas dentro de camiones o en transportes de flota vehicular, hay incluso cambios en el mantenimiento, puesto que el biocombustible limpia la cámara de combustión y todo el motor del vehículo, eso lo hace más eficiente y que consuma menos combustible.

Junto con autoridades del gobierno capitalino, la UNAM implementará una planta de obtención y transformación de biodiésel, la cual podría concluirse a finales de año. La científica propone que en cada delegación de la ciudad hubiera una planta, que recabe el acopio de aceite de casas y restaurantes. La planta universitaria sería el modelo para lograrlo.

“En el contexto del aumento del precio de los combustibles, se debería pensar en otras fuentes más amigables con el ambiente y también tecnológicamente fáciles de transformar”.

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