Cada mexicano genera al año 49 kilos de desperdicios plásticos | La Crónica de Hoy
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Cada mexicano genera al año 49 kilos de desperdicios plásticos

Un estudio del Ecosur señala que hojuelas de estos productos, menores a cinco milímetros, están en la tierra y agua y son consumidas por animales ◗ Se debe migrar al biodegradable: Esperanza Huerta

Cada mexicano genera al año  49 kilos de desperdicios plásticos | La Crónica de Hoy

Apesar del desarrollo de diferentes tipos de plásticos biodegradables, desarrollados por científicos mexicanos con materiales como la semilla de tamarindo, la fibra de maíz y la fibra de agave; el consumo y desecho de plásticos fabricados a partir del petróleo y que no son biodegradables todavía continúa. Investigaciones de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), muestran que los plásticos, mediante hojuelas menores a cinco milímetros, ya están presentes en el suelo, en el agua y son consumidas por animales.

La compra y desecho de materiales plásticos no biodegradables se mantiene, según diferentes fuentes de información. Cada mexicano genera aproximadamente 49 kilogramos anuales de desperdicios plásticos, según cálculos divulgados en 2013 por la doctora María Laura Ortíz Hernández del Centro de Biotecnología de la UAEM. Ese consumo individual ha sido detallado en algunos otros estudios como uno del Senado de la República que indica que cada día se usan 20 millones de bolsas de plástico, de diferentes tamaños, en la República, mientras que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) calcula que cada año se generan 135 millones de toneladas de residuos, de los cuales más de 107 millones de toneladas corresponden a bolsas de plástico.

MICROPLÁSTICOS DAÑINOS. Independientemente del problema que genera la acumulación de botellas, bolsas y otros objetos de plásticos en rellenos sanitarios y en espacios a cielo abierto, uno de los problemas nuevos que preocupa a los científicos es el hecho de que los plásticos se fragmentan en hojuelas que se encuentran presentes en agua y suelo y son ingeridas por animales, que a su vez son alimentos de otros animales mayores, como ha identificado la doctora Esperanza Huerta, quien es miembro de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur-Conacyt) y pionera en el estudio de las lombrices como indicadores de la salud de los suelos en zonas silvestres y en zonas agrícolas.

“El microplástico sí pasa de un grupo trófico a otro. Hemos encontrado plástico en excrementos de gallinas. Ya no podemos cerrar los ojos, tenemos que entender que, si producimos unos desechos, tenemos que manejarlos. Es decir, enterrar o quemar los plásticos jamás podrá ser una solución”, indicó la investigadora.

En ambientes acuáticos se ha observado cómo en las áreas donde hay microplástico, otros contaminantes se adhieren, por ejemplo, los pesticidas. Es muy problable que esto también ocurra en los ambientes terrestres, debido al mal manejo que se le da al plástico. Por lo anterior, Huerta Lwanga opina que debe hacerse un compromiso para que se maneje adecuadamente el plástico, y poco a poco ir migrando al plástico biodegradable.

“Al quemar el plástico, además de contaminar el aire, estamos haciendo el plástico más accesible a los organismos del suelo, ellos buscan adaptarse e ingieren lo que hay, por su puesto, luego mueren, pero en el inter van transportando el microplástico, pero no sólo a los organismos del suelo, el microplástico es tan pequeño (menos de 5 milímetros) que del suelo, con el viento, seguramente lo hemos inhalado”, agregó la investigadora de Ecosur.

Una de las esperanzas que ha generado la ciencia para el manejo de plásticos ha sido aportado por el grupo de la doctora Herminia Loza Tavera, de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM, que ha identificado microorganismos, presentes en el ambiente, capaces de degradar uno de los plásticos de más alta resistencia a la degradación y con pocas posibilidades de reciclaje: lo poliuretanos.

Los universitarios detectaron que hongos filamentosos no sólo son capaces de crecer en el poliuretano, sino que, bajo un tratamiento especial, logran degradarlo en niveles que alcanzan más de 50 por ciento. “Es un gran avance en comparación de lo que se había reportado en otros artículos científicos a escala internacional, que es de 25 a 30 por ciento”, informó la científica.

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