Policías se acostumbran al estrés y a las largas jornadas | La Crónica de Hoy
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Policías se acostumbran al estrés y a las largas jornadas

Coinciden policías que además de estresante, su trabajo es muy desgastante.

“No sabría cómo manejarlo”, afirma un elemento adscrito a la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, cuando se le cuestiona cómo confrontaría quitarle la vida a alguien.

Crónica consultó a seis elementos, tres de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y tres de la Policía de Investigación (PDI) para conocer el nivel de estrés por su labor.

Todos reconocen que el trabajo que desempeñan requiere continuamente de psicoterapias  para evitar que lo que ven diariamente trastoque su vida cotidiana y privada.

Armando “N”, elemento de la PDI, explica que en una semana puede llegar a ver hasta seis personas muertas o enterarse de que sus compañeros estuvieron en riesgo; esto, señala, le genera una preocupación muy singular.

“Piensas que si ellos estuvieron en riesgo, tú también puedes estarlo. Y después uno piensa en la familia, en que si les faltara, lo que pasaría. Es muy estresante”, dice.

—¿Esto afecta a su trabajo?

—Sí. No todo el tiempo, pero sí. Hay rachas en las que piensas que te puede pasar algo. Los delincuentes no se tientan el corazón y si deben matarte, lo harán.

Hasta ahora, comenta, no le ha tocado disparar el arma contra alguien, pero de hacerlo, asegura, no lo dudaría.

Miguel “H”, uniformado de la SSP, dice que tiene cerca de tres años en la corporación. Su jornada laboral, narra, es desgastante porque a veces debe trabajar más de 12 horas.

Está enterado que en la corporación se brindan psicoterapias en caso de tener algún tipo de cuadro de ansiedad.

“En eso sí nos apoyan. Hay psicólogos que nos ayudan en caso de que tengamos algo difícil. Algunos compañeros han tenido que ir porque les ha tocado estar en balaceras, en robos, o les toca ser los primeros en llegar a algún muerto”.

—¿Suele tener pesadillas relacionadas con su trabajo?

—No siempre, pero sí sueño mucho que persigo a alguien y no logro atraparlo. No sé si tenga algo qué ver con el trabajo, pero en el sueño me siento preocupado.

Carlos “M”, elemento de la PDI, señala que ha tenido que padecer desde jornadas largas de trabajo y cargas laborales. Aun así, precisa que ya se acostumbró a ese ritmo.

El uniformado dice que si tuviera que herir o quitarle la vida a algún delincuente, lo haría sin pensarlo mucho.

“Es parte de mi trabajo […] Sé que nadie tiene el derecho a quitarle la vida a nadie, pero a veces es su vida o la mía. Uno actúa por instinto”, refiere.

Óscar “R” es policía de la SSP. Cuenta que su familia suele estar más preocupada por él que él mismo. “A todo se acostumbra uno y, si uno fue aceptado aquí, es por algo”.

Menciona tener cinco años en la corporación y nunca haber usado su arma. “Ojalá nunca tenga que hacerlo”, concluye.

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