Apoya Clínica Mayo a mexicanos para detectar enfermedad en esófago | La Crónica de Hoy
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Apoya Clínica Mayo a mexicanos para detectar enfermedad en esófago

El padecimiento, llamado Acalasia, daña los nervios que mueven músculos para trasladar comida de la garganta al estómago ◗ Genera sensación de atragantamiento

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Médicos de la Clínica Mayo, fundada en Estados Unidos en 1889, visitaron ayer la Ciudad de México para capacitar a gastroenterólogos de este país en el diagnóstico de una enfermedad del esófago llamada Acalasia y que consiste en un daño a los nervios que mueven a los músculos para trasladar la comida desde la garganta hasta el estómago y genera una sensación de atragantamiento, además del reflujo gástrico.

En entrevista con Crónica, el gastroenterólogo Marcelo Vela, de Clínica Mayo, dijo que este mal ha aumentado en los últimos años en todo el mundo, por lo que hay que usar métodos más precisos y rápidos para diagnosticarlo, como el uso de manómetros o globos medidores de presión en el esófago. 

Minutos antes de reunirse con gastroenterólogos mexicanos reunidos en Médica Sur, Vela explicó a este diario que la función principal del esófago es el transporte de alimentos desde la boca hacia el estómago y para ello se presentan dos tipos de movimientos musculares, ordenados por nervios: en la parte superior del esófago hay movimientos peristálticos con una serie de contracciones secuenciales, para que el alimento descienda.

Adicionalmente, en la parte inferior del esófago hay un esfínter que funciona como compuerta para que el alimento salga del esófago al estómago y no regrese.

“Cuando hay daño en los nervios responsables de estos dos movimientos, el alimento no desciende y se presentan problemas para tragar, o se experimentan problemas de reflujo gástrico, porque el esfínter al final del esófago no se cierra”, indicó el médico que tiene su sede de trabajo en la Clínica Mayo en Phoenix, Scottdale, Arizona.

En los últimos 5 o 10 años la tecnología ha mejorado enormemente la detección de la Acalasia, enfermedad para la cual no hay en este momento cura definitiva.

“Actualmente se trabaja con unos sensores que miden la presión interior del esófago o manometría esofágica. Estos sensores se introducen al esófago por medio de un catéter que mide la presión y distensión de los músculos. Es un avance porque anteriormente el diagnóstico se realizaba con radiografías en varias posiciones en las que el paciente debía tomar un medio de contraste. Esa prueba se llama esofagograma”, dijo el experto en Acalasia, síndrome de Barret, disfagia y reflujo gástrico.

El método más avanzado de diagnóstico de la pérdida de movimiento del esófago es la Manometría de alta resolución, pero está disponible en pocos hospitales del mundo.

“En cuanto al tratamiento, todavía no hay soluciones totales porque el problema principal es la destrucción de nervios y no se puede restaurar la red nerviosa. Actualmente hay tratamientos que se realizan con cirugía laparoscópica o dilatación neumática para distender el músculo y permitir el paso de los alimentos. Estas cirugías han avanzado mucho para ser menos invasivas y es parte de lo que venimos a presentar a los médicos mexicanos”, concluyó el cirujano Marcelo Vela, de Clínica Mayo.

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