Inmobiliarias usan 3 mil departamentos para defraudar | La Crónica de Hoy
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Inmobiliarias usan 3 mil departamentos para defraudar

El montaje incluye oficinas exprés y falsos agentes para enrolar a sus víctimas ◗ También realizan cobros extrajudiciales, mediante sobornos y farsas, a quienes habitan inmuebles en procesos judiciales por falta del pago de alguna hipoteca ◗ Doña Mónica dio un anticipo de 160 mil pesos y cuando fue a firmar los papeles el lugar estaba vacío... Profeco le cerró la puerta

Este es uno de los inmuebles en la Ciudad de México que usan los defraudadores para enganchar a sus víctimas.

[ Segunda Parte ]

Al menos 3 mil departamentos en remate o proceso de cobro judicial son usados por inmobiliarias y despachos jurídicos para defraudar a compradores.

La cifra sólo corresponde a los ubicados en la Ciudad de México y forma parte de la base de datos de las propias corredurías y de la cartera comercial de empresas del ramo.

Este entramado de engaños encierra además la actuación de agentes falsos, dedicados a montar oficinas exprés para enrolar a víctimas; y el cobro extrajudicial entre particulares, mediante sobornos y farsas.

Crónica develó ayer intimidaciones a miles de familias que debieron suspender el pago de sus hipotecas y cuyos inmuebles son rematados de manera irregular mientras aún viven ahí.

Y estafas a incontables clientes interesados en la adquisición de viviendas a bajo costo, a quienes se promete la posesión tan pronto se ejecute un desalojo judicial; en la mayoría de los casos, pierden enganches de entre el 10 y el 20 por ciento de la supuesta compra o son obligados a una espera de años para acceder a otras propiedades menos atractivas, en un intento por recuperar su dinero.

FANTASMAS. Doña Mónica Mendieta fue enganchada por el anuncio web de un departamento en la colonia Portales. “Por remate bancario, precio especial de 1 millón 626 mil… Valor comercial aproximado: 3 millones de pesos”, decía la publicidad.

“Ya tenía tiempo buscando un lugar para vivir, pensé que era una excelente opción, llamé al número y me contestó un joven muy amable —cuenta la afectada—. Somos una compañía muy seria, con más de 10 años en el mercado, tenemos nuestras oficinas cerca del metro Zapata, dijo”.

Acordó una visita. “Un juez ya ordenó el remate, porque los ocupantes dejaron de pagar al banco, los trámites van muy avanzados”, le explicó el vendedor, quien se presentó como Iván Centeno Rodríguez y fue generoso en elogios.  Le mostró diversas fotografías del departamento, todas de vistas exteriores, además de una descripción escrita y un supuesto expediente legal.

Parecía todo en regla… “A este ritmo, usted podrá tomar posesión en medio año. Lo hacemos ante notario público, sólo debe darnos un anticipo de 160 mil pesos para culminar los servicios legales”, prometió el corredor.

La mujer confió y tres días después entregó el dinero... en efectivo. Fue citada en las oficinas a inicios de la semana siguiente, para la firma de documentos.

“Cuando llegué no había nada, el lugar estaba vacío. Nadie supo darme razón y me solté a llorar. El celular, siempre a buzón. No recordaba haber notado algo extraño… A los pocos días se me subió el azúcar, me enfermé. En el banco me dijeron que no podían responder, fui a Profeco y me cerraron la puerta”.

Con ayuda de un amigo abogado, presentó una denuncia ante la Procuraduría de Justicia local: única posibilidad ante la indiferencia de otras autoridades. Después de tres meses, son escasos los avances…

A la par, comenzó a investigar: cinco semanas más tarde descubrió en otra página de internet el mismo departamento, aunque el número móvil y nombre del contacto eran diferentes.

Acudió al sitio: era el de una agencia inmobiliaria en apariencia mejor estructurada. Relató su historia a un agente, quien, primero ante ella y luego frente al MP, logró acreditar la legalidad del proceso judicial en torno al inmueble.

“Nosotros no usamos ese número de teléfono y tampoco conocemos al tal Iván Centeno… Seguro se trata de un defraudador profesional”, comentó aquel agente.

Y detalló: “Hemos tenido información de que estos pillos copian nuestros anuncios y arman oficinas que pueden desmontar en unas horas, así engañan a muchas familias”.

MIEDO. Crónica realizó un recorrido por cinco departamentos rematados en las calles Pestalozzi, Diagonal San Antonio, Cuauhtémoc y Zempoala, de la colonia Narvarte. Todos en condominios de difícil acceso, con casetas de vigilancia, contraseñas digitales y guardias aleccionados: “No puedo dar ningún dato”, decían los más cautelosos. “Los propietarios nos han pedido que digamos que no existen, que ya no viven aquí, que se fueron al extranjero”, referían los menos discretos.

Cuando en la insistencia fue posible acceder al interfón, los interlocutores respondían con nerviosismo y desconfianza; eran evasivos, de escasas palabras. Se presentaban como visitantes temporales, amigos de los dueños o servidumbre, y sólo prometían dar el recado.

Por la zona, son comunes los letreros de alerta: “¡Esta propiedad no está en venta ni en remate, no se deje sorprender!”.

COMPLICIDAD. En la travesía se logró el testimonio de dos familias, una de ellas la del doctor Eduardo Castro, especialista en medicina hiperbárica.

Él y un colega fueron contratados en 2013 por una empresa denominada Oxígena S.A de C.V para brindar asesorías médicas…  Les pagarían 200 mil pesos, aunque de arranque les dieron sólo el 50 por ciento. A medio proceso el contratante adujo “insatisfacción profesional” y los demandó por incumplimiento, conforme a la voz del galeno.

El asunto pareció enmarañarse y quedó en el olvido. Pero apenas en junio pasado, un amigo lo llamó de urgencia. “Checa la página de Viva Anuncios, están rematando tu depa en 2 millones y medio, dizque por dictamen judicial”.

La publicidad aludía a un Corporativo Jurídico Inmobiliario, sin proporcionar la dirección de oficina.

“Descubrí que lo estaban ofreciendo desde marzo en rebaja, sin tener la adjudicación judicial. Y que detrás de esto se encuentra la misma gente del 2013. Jamás fui notificado ni citado a audiencias previas. El caso lo lleva el Juzgado 38 de lo Civil, se ha soltado mucho dinero para agilizar el proceso, incluso se saltaron a Banorte, que de origen dio el crédito hipotecario”, señala el doctor.

El banco no reporta ningún atraso en mensualidades y debió interponer un recurso como primer acreedor.

“A veces hay abogados viciados que simulan notificaciones o emplazamientos”, describe Carlos Hernández, defensor especialista en estos casos.

—¿Cómo? —se le pregunta.

—El juicio es real, pero maquinan ir a tu casa cuando saben que no estarás o hasta llevan a cómplices que se hagan pasar por ti. El actuario da fe de la entrega, pero es pura fachada. Lo hacen tan bien que hay jueces y actuarios que ni siquiera se enteran de la farsa.

En el asunto de Castro, un juez adjudicó ya el inmueble —sobre la avenida Cuauhtémoc— a la inmobiliaria Papira S.A de C.V.

“Estoy a punto de perder mi patrimonio sin conocimiento del proceso judicial. Ha sido un ataque contra mi integridad emocional y psicológica, y la de mi familia. He tenido que buscar un licenciado para anular el remate”, narra el doctor.

Cada día son más los expedientes, los desfalcos y las historias de angustia de deudores y compradores.

“La sugerencia para todos los interesados es adquirir inmuebles reales a precios reales —dice el abogado Hernández—: no quieran sacar un beneficio bajo riesgo, porque les costará muy caro”…

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