Se unen México y Japón para prevenir daños por sismos en la costa de Guerrero | La Crónica de Hoy
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Se unen México y Japón para prevenir daños por sismos en la costa de Guerrero

La primera etapa de trabajo en noviembre, cuando se instalen sensores en mar y tierra con apoyo del Buque Oceanográfico PUMA, de la UNAM. En enero de 2018 se iniciará la colecta de los datos

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Científicos de México y Japón instalarán equipos de monitoreo de terremotos y tsunamis en las costas del estado de Guerrero, en particular en la llamada brecha sísmica de Guerrero,  localizada entre las localidades de Papanoa y Acapulco, donde no se han registrado grandes sismos desde hace décadas y se prevé que podría originarse un temblor de grandes dimensiones.

El proyecto binacional comenzó haces dos años, pero ahora ha entrado en una parte de ejecución que tendrá una primera fase de trabajo en noviembre, cuando se instalen sensores en mar y tierra con apoyo del Buque Oceanográfico PUMA, de la UNAM.

En una segunda parte del esfuerzo, a partir de enero, comenzará la colecta de datos que servirán para hacer mapas tridimensionales de las cuencas, costas y comunidades junto a la playa, para ayudar a elaborar programas de prevención y mitigación de desastres. Así lo informó el investigador líder por parte de México: Víctor Cruz Atieza, del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM.

El nombre oficial del proyecto es: Evaluación del peligro asociado a grandes terremotos y tsunamis en la costa del Pacífico mexicano para la mitigación de desastres.

“El lugar piloto donde se llevan a cabo todos los eslabones del proyecto es Zihuatanejo, municipio en donde se han realizado esfuerzos muy importantes con la comunidad, en las escuelas, con las autoridades de Protección Civil. La idea es extender el trabajo a otras comunidades como Acapulco”, dijo en entrevista con la Academia Mexicana de Ciencias Víctor Cruz Atieza, quien es especialista en física de sismos.

TRABAJO DE CAMPO. Con el apoyo del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), que es integrante de la colaboración binacional, un equipo de investigadores japoneses ha visitado el sitio, sobre todo los especialistas dedicados a atender la mitigación del riesgo. Ahí han adquirido información en cuanto al catastro de la ciudad, la distribución de las construcciones, el tipo de uso que se les da y su distribución geográfica.

Esa información servirá para elaborar un mapa tridimensional de la ciudad que permitirá simular una eventual inundación por tsunami y la evacuación de su población con el fin de identificar estrategias eficaces de protección civil, las alturas que alcanzarían las olas en la bahía y la distribución de una inundación en la ciudad.

El equipo japonés-mexicano ha visitado también colegios para realizar simulacros instrumentados e intercambiar puntos de vista con profesores, autoridades municipales y Protección Civil con el fin de generar material didáctico y educativo para la población.

La prioridad antes de concluir el año, indicó el investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, es terminar de instalar la red de observación sismo-geodésica anfibia (que se encuentra en mar y tierra), ya que a principios de enero comenzará el siguiente sismo lento en Guerrero, un tipo de terremotos que no emiten ondas sísmicas, duran más o menos ocho meses cada uno y se repiten cada cuatro años.

Estos sismos lentos tienen implicaciones importantes en la ocurrencia de terremotos potencialmente destructivos, por lo que su estudio es crítico para estimar el peligro sísmico.  No es una certeza que vaya a comenzar ese mes pero existen razones sólidas para suponerlo, comentó Cruz Atieza

Por ese motivo, el 10 de noviembre zarpará el buque oceanográfico “El Puma” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para instalar todos los instrumentos submarinos y hacer las mediciones iniciales de GPS acústicas, nuevas en su tipo en México, y entre las primeras a nivel mundial.

Para llevar a cabo los trabajos vendrán expertos de Japón, quienes se sumarán al grupo de mexicanos, informó el doctor por la Universidad de Niza Sophia-Antipolis. La expedición concluirá el 23 de noviembre. Así, se espera que en los primeros meses de 2018 se tengan los primeros datos colectados de esta gran red de observación.

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