Coyotes regresan al Registro Civil | La Crónica de Hoy
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Coyotes regresan al Registro Civil

Crónica publicó el problema de coyotaje en la institución en abril pasado y se aplicaron operativos que solucionaron momentáneamente el problema; hoy están de vuelta

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El coyotaje regresó al Registro Civil de la Ciudad de México. Crónica publicó hace unos meses que tanto el edificio ubicado en Arcos de Belén como las calles aledañas eran el lugar de trabajo de personas que aseguran que pueden conseguir lo que se necesite “actas buenas, hechizas o alteradas”.

Luego de la publicación de abril pasado, la Secretaría de Seguridad Pública implementó una serie de operativos a fin de retirar a los coyotes de la zona, pero tal parece que a los delincuentes poco les importó, pues continúan laborando en la zona.

Su esquina predilecta para trabajar es la de Doctor Andrade y Arcos de Belén; sin embargo, también se les puede ver en Doctor Vértiz, Río de la Loza, en la explanada del edificio del Registro Civil y hasta en la iglesia de Las Merceditas.

Pero eso no es todo, estas personas también operan dentro del edificio; dicen que lo hacen con la ayuda del personal de la institución, quienes son los que les dan el “pitazo” de cuando una persona quiere hacer un trámite y no puede por falta de algún documento.

La vigilancia es nula. No hay autoridad que prohíba que los coyotes hagan su voluntad, pues además de ofertar certificados de actas de nacimiento, de matrimonio y defunción “originales o chuecos”; agilización de divorcios, tutelas, adopción y presunción de muerte; cambio de apellidos, recuperación de documentos; también venden droga.

Crónica realizó un recorrido por el lugar, ubicado en Arcos de Belén número 19, en la colonia Doctores, delegación Cuauhtémoc, y confirmó que, pese a la promesa de operativos policiacos y vigilancia en el interior del edificio por parte del Registro Civil los coyotes siguen operando.

ORGANIZACIÓN. Los coyotes, ahora, trabajan en pareja. Uno se acerca al que posiblemente podría ser un cliente y el otro vigila que no haya policías cerca, además de que se encarga de evitar que otros se acerquen a su presa.

Entre ellos se pelean por conseguir el mayor número de clientes; es común, señalan los comerciantes, ver a los coyotes pelearse por “piso”; ya que cada uno de ellos tiene derecho a trabajar en una sola zona y se tiene prohibido invadir el territorio de los demás.

En muchas ocasiones se aproximan ofreciendo lo que la persona necesita, pues “ya nos dijeron allá adentro que no pudiste hacer tus diligencias”.

Todos los coyotes que fueron observados por Crónica utilizan gorra, esto para evitar ser identificados por las cámaras de vigilancia que se encuentran en la calle.

Incluso, tienen un método a base de señas y chiflidos para comunicarse entre ellos; además de que la vestimenta de la mayoría de estas personas es similar. Gorra, playera tipo polo, pantalón de mezclilla, mariconera, tenis y collares, ésos que se utilizan en la santería.

En las manos siempre traen una revista o un libro que les sirve para guardar los papeles o el dinero que la gente les da.

En promedio un coyote tiene una ganancia diaria de entre mil y dos mil pesos. Obteniendo más dinero incluso que el propio Registro Civil.

Por ejemplo, un acta de nacimiento en la dependencia capitalina está en 64 pesos, mientras que con el coyotaje cuesta entre 150 y 200 pesos.

IMPUNIDAD. En abril, el director de la institución, Antonio Padierna, comentó que propondría al jefe de Gobierno la gratuidad en los trámites, así como la digitalización de los documentos para eficientar el funcionamiento de la institución y así poder erradicar el coyotaje.

No obstante, parece que al funcionario capitalino se le olvidó su propuesta porque los problemas siguen igual.

Dentro de las instalaciones hay cámaras que, de acuerdo con algunos trabajadores, “ni si quiera funcionan”.

También comentaron que en pocas ocasiones Padierna acude al edificio gubernamental a trabajar; por lo que el funcionario, aunque no desconoce el tema, no ha hecho nada por erradicarlo.

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