Opinión


Influencia de Estados Unidos en la política energética nacional

Influencia de Estados Unidos en la política energética nacional | La Crónica de Hoy

Nicolás Domínguez Vergara*
Con el cambio de gobierno en Estados Unidos de América se espera un giro en la política energética de ese país que impactará en el sector energético de México, aun cuando no exista presión directa del gobierno de ese país sobre el mexicano.

Estados Unidos ha influido en los planes del sector energético de México; por ejemplo, en la producción de gas natural. El precio del millón de BTU de gas natural en el mercado spot Henry Hub en Estados Unidos estaba en 13.42 dólares en octubre de 2005 y en octubre en 2020 en 2.39 dólares, lo que ocasiona que México no incremente apreciablemente su producción de gas natural y lo importe. Estados Unidos ha logrado reducir dramáticamente el precio del gas natural debido sobre todo al desarrollo de la tecnología de fracturamiento hidráulico (fracking).

En febrero de 2006 Estados Unidos le compró a México 1.891 millones de barriles diarios de petróleo y otros productos del petróleo, mientras que en agosto de 2020 le importó solamente 0.769 millones de barriles diarios. Estados Unidos aumentó su producción de petróleo crudo en campo de 5.000 millones de barriles diarios en 2008 a 12.248 millones de barriles diarios en 2019. Ese país ha aumentado su independencia energética gracias a la tecnología de fracturamiento hidráulico, a la de perforación multidireccional, a tecnologías para explorar y explotar petróleo en aguas profundas y al desarrollo de tecnologías de eficiencia energética en todos los sectores de su economía; además de avances para producir electricidad de fuentes renovables como la solar y la eólica. La política energética de Estados Unidos ha resultado en que sus importaciones netas de petróleo y otros combustibles líquidos sean casi cero y hasta negativas en algunos meses, desde el año de 2019 (todos los datos sobre Estados Unidos fueron obtenidos de su Agencia de Información Energética).

Estados Unidos ha desarrollado tecnologías para el sector energético gracias a su enorme capacidad de innovación tecnológica. La riqueza presente y futura de un país se puede medir por su capacidad de innovación tecnológica. Los países más poderosos son aquellos que desarrollan tecnología en muchos campos como la medicina, la educación, la energía, la agricultura, la automatización, la digitalización, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, las telecomunicaciones, la logística y el big data.

La influencia de Estados Unidos se tendrá porque en todo el mundo se necesita energía barata (accesible), segura (controlable), suficiente, que no nos dañe ni ahora ni el futuro (sustentable), que genere trabajos, bienestar para toda la población y que ayude a desarrollar a los países.

Si el objetivo de Joe Biden es aminorar los efectos del cambio climático se tendrán que disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y por lo tanto desarrollar y usar tecnologías de fuentes renovables de energía y de eficiencia energética, entre otras.

La pandemia también está causando un gran cambio en el sector educativo de Estados Unidos. Menos estudiantes de China, India y otros países asiáticos estudiarán en Estados Unidos y por lo tanto esos países retendrán recursos humanos especializados y podrán competir aún más contra Estados Unidos en el desarrollo de tecnologías de punta que nos sorprenderán en los próximos años. Así que podría reducirse la “materia gris” importada de Estados Unidos que logra a través de graduados que se quedan ahí al terminar sus estudios. Esto podría representar una oportunidad para mexicanos con buena preparación académica porque ese país podría tener deficiencia de talento pero proyectos atractivos y formidables en energía. Si esto ocurre, México sufrirá por la fuga de cerebros.

La epidemia también cambiará cadenas de suministro y México podría ser base de industrias de Estados Unidos que abandonen China, pero necesita que sus obreros tengan por lo menos el mismo nivel de competencias que los de China. Por lo anterior, México necesita formar profesionales en automatización y digitalización para desarrollar, adaptar o usar tecnologías en esos campos.

México aún no desarrolla tecnología que se venda apreciablemente en el mercado internacional. Por ejemplo, durante la pandemia solamente pocos países están siendo capaces de desarrollar la vacuna anti-covid rápidamente. Existen tecnologías cruciales para enfrentar la pandemia como son los cubrebocas, los ventiladores y la vacuna anti-covid. México desarrolla cubrebocas que es baja tecnología, también ha desarrollado y está desarrollando ventiladores que es una tecnología de sofisticación intermedia.

México posee enormes recursos naturales pero limitada capacidad de innovación tecnológica. Estados Unidos planea aumentar su flota vehicular eléctrica por lo que necesitará mejores baterías. México posee yacimientos de litio aunque aún no se conoce con certeza en qué cantidad. Para saber cuánto litio yace en el subsuelo mexicano es necesario financiar trabajos de exploración más extensivos que cuestan. Por falta de recursos México ni siquiera sabe con certeza cuánto petróleo tiene, porque muchas de sus reservas son todavía posibles y muchos de sus recursos petroleros son solamente prospectivos, es decir imaginarios. El litio no es energía como la electricidad, tampoco es un energético como el petróleo que se quema para obtener energía, es un material muy ligero para fabricar muy buenas baterías que almacenan energía. Desde luego que existe mucha investigación y desarrollo tecnológico en la busca de otros materiales que tengan las virtudes del litio pero que sean más abundantes y que no se estrese mucho al ambiente en su explotación. Esos materiales se obtendrán por medio de la ciencia y la tecnología, algo en lo que México debiera invertir apropiada e inteligentemente.

La política energética y la de desarrollo científico y tecnológico de Biden influirán en el sector energético mexicano. Algunas de las tecnologías desarrolladas ocuparán algún lugar en nuestra vida diaria. México podría dirigir esfuerzos para desarrollar algunas de ellas. Esas tecnologías podrían acercarnos a un mundo más sano, limpio y seguro y quizá con iluminación avanzada (como con lámparas led) podríamos ver, por las noches desde las ciudades, nuevamente las estrellas del cielo.

*Profesor-investigador del Departamento de Sistemas de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana  ndv@azc.uam.mx

 

 

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