Opinión


Joe Biden presidente de Estados Unidos

Joe Biden presidente de Estados Unidos | La Crónica de Hoy

Fueron días de tensión e incerteza: En Estados Unidos las elecciones se llevaron a cabo el martes 3 de noviembre y hasta cuatro días después, el sábado 7 de noviembre, supimos que Joe Biden había ganado la contienda por la Presidencia de la República. Para quienes deseaban que el gobierno populista de Donald Trump no tuviese una segunda oportunidad fue una gran noticia.

La incertidumbre es producto del sistema de representación indirecta que prevalece en Estados Unidos desde el siglo XVIII, es decir, el de los colegios electorales que suman 538. Quien alcance la cifra mágica de 270 colegios a su favor se alza con el triunfo. A las 11:00 a.m. del sábado se dio la noticia de que Pennsylvania, con 20 colegios electorales, había sido para Biden. Ese fue el estado que decidió la elección. 

Es un momento histórico entre otras cosas porque su compañera de fórmula, Kamala Harris, será la primera mujer en la historia de Estados Unidos en ocupar la vicepresidencia. Además, Kamala es una mujer negra (“y estoy orgullosa de serlo” sostuvo alguna vez), hija de inmigrantes: su madre, Shyamala Gopalan fue una científica indú; su padre, quien llegó a la Unión Americana desde Jamaica, es profesor de economía de la Universidad de Stanford.

En el discurso que Kamala pronunció en Wilmington, Delaware, después de saber de su triunfo, recordó las palabras del Senador John Lewis, un luchador incansable de los derechos civiles: “la democracia no está garantizada, es una lucha que debemos dar todos los días…Y cuando en esta elección el destino de Estados Unidos estuvo en juego, ustedes, con su voto, aseguraron un nuevo día para nuestro país…Ustedes optaron por la esperanza, la unidad, la decencia, la ciencia y por la verdad. Ustedes votaron por Joe Biden…Aunque yo sea la primera la mujer en este puesto no seré la última. Las niñas que están viendo y escuchando este mensaje tienen esa esperanza.” Añadió que el nuevo gobierno debe sanar el alma de la nación, unir de nuevo a la sociedad norteamericana.

Siguió el mensaje de Joe Biden: “El pueblo de esta nación ha hablado y ha mandado un mensaje muy claro; han votado en un número sin precedente en la historia de este país. Voy a ser un presidente que una, no que divida. Que no vea si uno es demócrata o republicano, que sólo vea a los Estados Unidos. Voy a ocupar esta posición para que Estados Unidos vuelva a ser respetado en el mundo…Estamos aquí gracias a la gran coalición que logramos formar, la coalición más amplia y variada de la historia: demócratas, republicanos, independientes, progresistas, moderados, gente que vive en las ciudades, en el campo, blancos, latinos, asiáticos y afroamericanos.”

Esa fue la clave del triunfo demócrata: formaron una especie de partido transversal que pudiese hacerle frente al Partido Republicano que tomó por asalto el “trumpismo” el cual aprovechó, en 2015-2016. la insatisfacción con la economía y la clase política (el establishment). Capitalizó el resentimiento, el odio y el miedo a las transformaciones provocadas por la globalización para canalizarlo hacia un proyecto de supuesta solución mágica de los problemas (America First), retorno de las empresas nacionales que se habían ido del país movidas por las mejores condiciones ofrecidas en otros sitios, pleno empleo, la política de mano dura contra el crimen (Law and Order) y, sobre todo, cero tolerancia contra la inmigración ilegal, en especial contra mexicanos y centroamericanos. De allí su proyecto de construir el muro fronterizo. Pero, además, Trump promovió el racismo, el supremacismo y dio impulso a los grupos de extrema derecha.

Valga un ejemplo: los disturbios en Charlotteville registrados entre el 11 y el 12 de agosto de 2017 donde se dieron cita supremacistas, neoconfederados, miembros del Ku Klux Klan, neonazis y milicias paramilitares. Los manifestantes corearon lemas racistas y antisemitas. Estos grupos chocaron con gente que se oponía a sus posiciones. El resultado fue: una persona fallecida y 49 heridas. La respuesta de Donald Trump fue inverosímil: “supongo que de los dos lados había personas decentes.”

Según van avanzando los conteos, la brecha entre Biden y Trump se amplía: hay una diferencia de 5 millones de votos ciudadanos a favor del presidente electo. Biden ha fijado las prioridades de su gobierno: lo primero es combatir la pandemia del Covid-19. Con eso propósito instaló este lunes un grupo de científicos que se darán a la tarea de proponer soluciones que se apliquen en cuanto tomen posesión Biden y Harris, el próximo 20 de enero. 

La siguiente prioridad es resolver la polarización que produjo Donald Trump en la sociedad norteamericana, erradicar el trumpismo. Otra de las medidas urgentes es resolver el problema migratorio: rehabilitar el DACA, es decir, brindarle protección a los dreamers y darles la oportunidad de optar por la ciudadanía a 11 millones de indocumentados.

Biden se propone resarcir los daños causados a la democracia y echar al basurero de la historia al populismo.

Afortunadamente, la gran mayoría de los jefes de Estado y de gobierno del mundo han reconocido su legítimo triunfo.

 

Twitter: @jfsantillan

Mail: jfsantillan@tec.mx

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