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Si la gente ya está saliendo ¿por qué no salgo al bazar yo con mis hijas?”

Las aglomeraciones por compras son parte de los puntos críticos que las autoridades vigilan ante la pandemia. El Bazar de Las Alamedas, en Atizapán, está entre estos puntos y allí es notorio que las medidas de seguridad se relajan cada vez más

Si la gente ya está saliendo ¿por qué no salgo al bazar yo con mis hijas?” | La Crónica de Hoy

Foto Especial

El conocido bazar de Las Alamedas, en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, opera esta temporada como todos los años anteriores. Desde el pasado 12 de noviembre y hasta el 5 de enero del próximo año, abrirá de 18:00 a 23:00 horas.

“Ahora sí que no hay de otra, se necesita salir a la calle para conseguir el alimento del día. No podemos quedarnos encerrados, sino, nos quedamos sin comida”, señala don Lucio, de 56 años de edad, originario de Acambay en el Estado de México, padre de familia de cinco integrantes, dueño de un puesto de carteras “de marca” menciona.

Comenta que las circunstancias no le permiten acatar del todo las normas estipuladas por la secretaria de Salud, ya que, de optar por seguirlas, no mantendría a su familia.

La economía de las personas que se mantienen por su puesto en el bazar se ha visto afectada más de lo que esperaban, el semáforo del Estado de México incluyó un gran periodo en el que no pudieron salir a vender y tuvieron que echar mano de ahorros o medios alternativos, como la venta vía internet y redes sociales.

Sara de 34 años, soltera, vendedora de camisas, proveniente de la alcaldía capitalina de Iztapalapa se traslada todos los días en el transporte público con todo y su mercancía y, moviéndose de bazar en bazar, sabe del riesgo: “la gente no se cuida, no hacen caso y no traen cubre bocas. Tenemos que movernos y yo misma vivo en esa necesidad, pero no es excusa… aquí, a diferencia de otros lugares, no nos piden poner plásticos ni nada de eso, por eso no lo hago”.

En efecto, no en todos lados se ve gel y el cubrebocas sin portar tampoco es raro.

Hay clientes que acuden en familia, bebés o con adultos mayores incluidos, y no portan más que sus chamarras, los cubrebocas van generalmente en la barbilla, pues disfrutan caminando de los antojitos que se venden en el lugar.

Mariel de 23 años, acompañada de sus padres comenta “ya tenemos que aprender a vivir con la pandemia, llevamos ya casi un año así y de todas maneras hay contagios que se dan en las mismas casas de aquellos quienes no salen, entonces prefiero venir y despejarme a estar ahí sentada”

Verónica de 48 años, madre de tres hijas, lleva al bazar a sus hijas con todas las medidas de seguridad para que no se contagien. No ve la necesidad de quedarse más en casa: “si la gente ya está saliendo ¿por qué no salgo yo con mis hijas?”

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