
Hablar de erosión, es describir un proceso natural geológico que ocurre cuando los componentes del suelo (agregados) se disgregan y a su vez, se redistribuyen por el agua (lluvia-escorrentía) o el viento, hasta ser depositados en la parte baja de una cuenca, como un cuerpo de agua. Sin embargo, si la redistribución o pérdida de suelo supera a la cantidad de suelo que se forma en cualquier lugar, allí hablamos de una erosión acelerada lo que va a llevar a un cambio drástico en la condición original de un paisaje y afecta los beneficios o servicios ambientales que brinda.
Por lo tanto, las cárcavas (figura 1) son un tipo erosión hídrica, que se caracteriza por canales profundos (>30 cm) y extensos que avanzan rápidamente tanto en longitud, anchura y profundidad. Es decir, hablamos de una degradación física del suelo, acelerada y extendida en el mundo que afecta seriamente la estabilidad del suelo, así como la dinámica de un paisaje con graves consecuencias ambientales, económicas y sociales. Las cárcavas en muchas ocasiones coinciden con la red de drenaje de las cuencas, lo que aumenta la conectividad del paisaje y lo convierte en un sistema eficiente para el transporte de sedimentos. Con dicha conectividad, se puede producir más redistribución del suelo superficial que en otras formas de erosión.
La presencia de cárcavas se asocia con factores naturales y humanos que se relacionan a diferentes escalas como la pendiente del terreno, la lluvia, los cambios en la cobertura superficial del suelo principalmente relacionados con prácticas de manejo y gestión inadecuada en el tiempo como sobrepastoreo, deforestación, construcción de caminos y bordos de agua de manera que exceden umbrales geomorfológicos. Estos umbrales son condiciones críticas o valores límite de cambio en un paisaje.
Si bien, la erosión en cárcavas se ha identificado en diversos ecosistemas, su impacto resulta crítico para las zonas áridas y semiáridas, ya que se vinculan con el proceso de desertificación. En el caso particular de México, una proporción significativa de su territorio se caracteriza por ser árido o semiárido, es decir, con menor proporción de cobertura superficial, suelos poco profundos o desarrollados, así como la presencia de lluvias atípicas (alta intensidad y corta duración). Estos factores favorecen al incremento de la escorrentía superficial en el paisaje o laderas, que en interacción con las actividades humanas incrementan la susceptibilidad a la presencia de cárcavas.
Es importante mencionar que la presencia de erosión en cárcavas en cada sitio tiene particularidades específicas relacionadas con su entorno natural o paisaje y el impacto de actividades humanas. Es decir, que su presencia y desarrollo no es uniforme o repetible, aunque los ecosistemas en los que se ubiquen compartan rasgos ecológicos similares. Un ejemplo de ello se encuentra en la Reserva de la Biosfera de Mapimí que, aunque es un Área Natural Protegida (ANP) desde el año 2000, tiene presencia activa de erosión en cárcavas, lo que muestra que incluso los sitios destinados a la conservación enfrentan problemas ambientales complejos que requieren compresión y atención inmediata. Esta ANP se ubica entre los estados de Chihuahua, Coahuila y Durango, y se caracteriza por ser una región representativa del desierto Chihuahuense, en el Norte de México. Su objetivo es conservar y proteger el ambiente natural con el fin de mantener el equilibrio y la continuidad de procesos ecológicos por medio de programas de manejo, investigación científica y monitoreo para asegurar el uso y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Sin embargo, dadas sus características naturales por su localización, así como por las actividades humanas que se han realizado en el tiempo, es un área susceptible a la erosión en cárcavas. En este sentido, se realiza investigación que ayude a la identificación y priorización de sitios con este tipo de erosión hídrica dentro del ANP, ya que el estudio y conocimiento de las condiciones físico-biológicas en relación con el paisaje así como las actividades humanas del área resultan una base importante para la toma de decisiones orientadas al desarrollo de planes de restauración y/o rehabilitación ecológica, el manejo sostenible del ANP, incluyendo recuperación de servicios ambientales y la disminución de los efectos asociados al cambio climático y desertificación.
Referencias
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1Red de Ambiente y Sustentabilidad, Instituto de Ecología, A.C.
2Estancia posdoctoral