
El Museo Tezozómoc, un recinto emblemático del Instituto Politécnico Nacional (IPN) dedicado a acercar la ciencia a todas las edades, abre sus puertas para transformar la manera en que infancias, jóvenes y personas adultas se relacionan con dos disciplinas fundamentales en la vida como son las matemáticas y la informática.
Después de más de dos años de planeación, diagnóstico, restauración y museografía, la nueva Sala de Matemáticas e Informática quedó formalmente inaugurada en un evento encabezado por la secretaria de Investigación y Posgrado (SIP), Martha Leticia Vázquez González, el encargado de la Dirección de Difusión de Ciencia y Tecnología (DDiCyT), Edmundo Omar Matamoros Hernández, el director de Posgrado, Samuel Pérez Rodríguez, el director de la Escuela Superior de Cómputo (Escom), Iván Giovanny Mosso García y el investigador Genaro Juárez Martínez de la Escom.
En medio de un ambiente vibrante, la voz institucional también encontró un espacio para reflexionar sobre el significado de este momento. Para la doctora Vázquez González, esta sala representa una satisfacción enorme. Sobre todo, porque se trata de un proyecto que acompaña la misión fundamental del instituto, que es acercar la ciencia a la sociedad.
PIEZAS DE MUSEO.
Durante el recorrido, la línea del tiempo de dispositivos informáticos y reconocer equipos que alguna vez utilizó. “Es fascinante ver cómo pasaron de herramientas de uso cotidiano a piezas de museo”, reflexionó la secretaria.
Su deseo para los visitantes es que puedan reflexionar sobre dos poderosos pilares, el conocimiento matemático, que nos ayuda a desarrollar lógica y pensamiento crítico; y la evolución tecnológica que transforma nuestra manera de vivir, comunicarnos y relacionarnos con el mundo. de principal”.
Esa misma visión de integración y de sentido histórico apareció en las palabras del doctor Matamoros Hernández, quien subrayó que esta era la sala que faltaba para completar la renovación completa del museo. Para él, era imposible concebir un museo de ciencias sin matemáticas y sin informática, áreas que son la columna vertebral del conocimiento y del desarrollo tecnológico contemporáneo. Explicó que la sala se divide en dos zonas:
Matemáticas. Con interactivos pensados para que los visitantes experimenten conceptos esenciales: desde la aritmética hasta la geometría analítica y la probabilidad. La intención es aprender jugando, reforzar lo aprendido en la escuela de una manera distinta.
Informática. Con núcleos que muestran computadoras, calculadoras, consolas de videojuegos, teléfonos celulares, tarjetas madre, disquetes y piezas que explican con claridad quién las creó, cómo funcionaban y cómo dieron origen a los dispositivos que hoy utilizamos a diario.
“Queremos que la gente vea cómo el humano interactúa con la tecnología, cómo ha evolucionado y cómo seguirá transformando nuestras vidas”, señaló Omar Matamoros.
Esa perspectiva sobre el vínculo entre personas y tecnología también se reflejó en el proceso creativo detrás de la renovación. La responsable del diseño museográfico es la maestra en Museología en Museos Misteriosos, Yaloani Méndez, quien explicó que la remodelación no comenzó desde cero, sino desde una premisa fundamental: “no se trata de llegar y tirar todo a la basura”.
Ese respeto por el pasado permitió rescatar elementos valiosísimos, como el cono Apolonio, la campana de Gauss y otros dispositivos que, más que objetos estáticos, fungen como estaciones conceptuales que acompañan al visitante en un recorrido que se asemeja a un videojuego educativo: primero aritmética, luego geometría, después álgebra y finalmente geometría analítica y probabilidad.
“Quisimos que el recorrido tuviera niveles, ¿qué necesito entender antes de llegar al cono Apolonio?, ¿por qué la hipérbola se vuelve tan importante? Todo ese hilo conductor se tejió pensando en que el visitante sienta que avanza”, detalló Méndez.
Y ese impulso por provocar nuevas preguntas y descubrimientos se refleja de manera especial en la zona dedicada a las matemáticas. Yolanda Ayala es ingeniera de profesión y colaboradora, describió con detalle las actividades y experiencias diseñadas para esta área.
Tras escuchar el eco de los visitantes, la esencia de la sala se revela con claridad, un espacio que combina pasado, presente y futuro: el pasado, con computadoras, calculadoras, tarjetas perforadas, disquetes y equipos que formaron a generaciones enteras.
El presente con interactivos donde las matemáticas cobran vida entre luces, movimiento y juego. El futuro, representado por las preguntas que los niños hacen mientras recorren la sala: ¿Cómo funcionaba eso?, ¿por qué antes era tan grande? o ¿qué sigue después del celular?
El Museo Tezozómoc logró algo que no todos los recintos pueden presumir, que es crear un punto de encuentro donde la nostalgia de los adultos se mezcla con la curiosidad de los más pequeños.
INVITACIÓN ABIERTA.
Con la emoción de ver este proyecto cristalizado, el IPN invita a toda la comunidad y al público en general a visitar el museo, recorrer esta sala y descubrir que la ciencia lejos de ser abstracta o difícil puede ser profundamente humana, divertida y sorprendente.
El Museo Tezozómoc abre de martes a domingo, de 10 a 17 h. La taquilla cierra a las 16 h y el último recorrido es de 16 a 17 h. Los lunes permanece cerrado.