
El viaje del científico y Premio Crónica, Cristóbal Miguel García Jaimes, arriba a los puertos donde cierra un ciclo y alistará sus nuevos caminos: las autoridades de la Universidad de Hawái le renovaron su estancia postdoctoral por un año y medio más y fue elegido como parte de la primera generación de las “Cátedras de la Diáspora Mexicana”, que auspicia la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
Con la ampliación del tiempo en Hawái, espera poner en marcha el Free Electron Laser -un acelerador de hadrones-, construido por el científico John Madey, y comenzar a realizar una serie de experimentos.
Con la Diáspora Mexicana, estableció una vinculación con el Instituto de Física de la UNAM, para llevar a cabo el programa que desarrolla para esta cátedra, además de ser invitado a varios congresos nacionales e internacionales.
¿Cristóbal, en qué punto estás en tu ruta científica?
En el camino del científico, que no es una línea recta, sino puede tener altibajos, curvas…, pero sobre todo es una aventura. Por eso, es importante estudiar, conseguir un doctorado, que en mi caso me tocó hacerlo en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, conocida por la sigla CERN, en Ginebra, y en una universidad muy prestigiosa en Europa: la Escuela Politécnica Federal de Lausanne, en Suiza.
Después del doctorado, el camino usual para convertirse en científico es hacer estancias postdoctorales. Éstas permiten ejercer tus conocimientos y aplicar destrezas. De hecho, hay un comentario que dice que son las prácticas del doctorado. Y efectivamente, en éstas aplicas los conocimientos adquiridos, generas criterio propio y, en mi caso, me tocó concursar a mediados de agosto del 2025 para una estancia postdoctoral en la Universidad de Hawái, en el campus Manoa.
Dentro del mundo de los aceleradores de partículas hay uno que se llama Free Electron Laser, que tiene una fuente de partículas de electrones, en un acelerador lineal de electrones llamado LINAC, y una vez acelerados a partir del rango de 40 mega electronvoltios, estos electrones entran a un arreglo de imanes llamado onduladores. Estos electrones ahí hacen un movimiento de zig-zag y generan fotones, que se van amplificando y esto genera una luz de un tipo muy específico que se parece a un láser, por eso se llama Free Electron Laser, láseres de electrones libres.
Este tipo de acelerador se construyó en 1976 por el científico John Madey, en la Universidad de Stanford, y resulta que en sus últimos años de vida llevó uno a la Universidad de Hawái y es con el que estamos trabajando en mi estancia posdoctoral y en el que Madey laboró la última etapa de su vida.
Este acelerador se quedó en desuso. No puedo decir que estuvo completamente apagado, porque había algunas máquinas prendidas, pero no estaba funcionando. El trabajo que hacemos es restablecerlo, ponerlo en marcha. Este es el camino del postdoctorado.
¿Cuándo terminas la estancia y qué planes tienes?
Originalmente era por un año, pero debido a mi desarrollo y desempeño, las autoridades me comentaron que si podía continuar, que si me siento a gusto, y pues me siento muy a gusto, no sólo porque es Hawái, sino porque hay muchas cosas interesantes y por eso me quedo otro año y medio.
¿En este año y medio que te prolongaron, ya va a estar funcionando el acelerador?
Es lo que esperamos que en los próximos seis meses esté funcionando. Si todo sale bien, estaré haciendo experimentos y eso es realmente una aventura. Por ejemplo, apenas estamos pensando, ok, necesitamos caracterizar o saber cómo es el campo magnético dentro de los imanes del ondulador y como el procedimiento aún no está claro, entonces estamos investigando y concursando entre el equipo para ver quién propone el mejor método para hacer la medición.
A la par, estoy haciendo otras simulaciones y me tocó contribuir, en agosto pasado en Stanford, en el Free Electron Conference, que es el congreso internacional más importante de Free Electron Lasers que se hace cada dos años.
Un día, al terminar una reunión con mi jefa, Siqi Li, me dijo: ¿sabes qué? prepárate porque vas a ir en mi representación a la reunión de la Sociedad Física de Estados Unidos de América que se lleva a cabo del 11 al 14 de octubre, en el Philadelphia Marriott Downtown en Filadelfia, Pensilvania.
¿El regreso a México, tras la estancia, sería en agosto o septiembre del 2028?
Si todo sale bien, sí. Es lo planeado, serían dos años y medio de trabajo en Hawái. Por lo pronto, también estoy en planes para asistir al IPAC en Europa, que se realiza en mayo del 2027.
¿Qué realizarás al ser parte de la diáspora de científicos mexicanos?
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación lanzó una convocatoria para los investigadores que estamos fuera del país a participar en un proyecto en una institución en México. En mi caso, yo me vine a hacer al extranjero el postdoctoral porque así lo dicta el camino científico.
Para todas estas personas que estamos fuera del país, se abrió esta convocatoria que consiste en que busquemos un vínculo con alguna institución de México para hacer una estancia a partir del 2027 con un apoyo único anual, básicamente el vuelo de avión, algunos gastos y viáticos. Se trata de realizar una actividad de participación de trabajos de titulación y otra de desarrollo institucional.
En mi proyecto, la vinculación la hice con el doctor Efraín Chávez Lomelí y el Instituto de Física de la UNAM. Su directora, la doctora Mercedes Rodríguez Villafuerte, amablemente firmó las solicitudes para hacer esta vinculación.
¿Vas a estar en la UNAM, el Instituto de Física, para dar clases?
Por el momento estamos planeando justamente eso. En el Instituto de Física se hace una vinculación, trabajan experimentos, de hecho a raíz de esto ya fui invitado al Congreso Latinoamericano de Física Nuclear que será en Cocoyoc, en enero de 2027, entonces si todo va viene, en el primer mes del año entrante podría estar en México, en la UNAM y el Congreso.
Lo que busco, es hacer una cátedra y estancia de investigación en esta vinculación en la UNAM, y sería formidable porque estamos trabajando por proyectos para hacer experimentos.
Por ejemplo, está el doctor Luis Flores Castillo, con quien hemos trabajado y tuve la primera escalada en el 2015, hace 11 años, imagínate. Me invitó a dar una charla. Ya nos conocíamos en ese entonces tú y yo, y él ahorita está en la Universidad China de Hong Kong.
De hecho, esta también es otra vinculación, porque con esto de la diáspora, él puede recibir estudiantes para asesorarlos en el extranjero y en México. Entonces, estamos moviendo todo a la vez para el desarrollo de los científicos mexicanos.
«Las Cátedras de la Diáspora Mexicana»
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) auspicia el programa Cátedras de la Diáspora Mexicana: Objetivo: Conectar a investigadoras e investigadores en el exterior con Instituciones de Educación Superior (IES) y centros de investigación públicos en México para impartir clases, asesorar estudiantes y colaborar en proyectos, sin exigir su regreso definitivo.
Apoyos y beneficios: Otorgamiento del reconocimiento dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) y un apoyo anual de movilidad de hasta 45 mil pesos para realizar estancias y viajes de colaboración al país.
Resultados: En su primera convocatoria (septiembre de 2026), la SECIHTI aprobó 556 solicitudes de científicas y científicos mexicanos provenientes de 37 países, quienes iniciarán actividades formales de colaboración a partir de enero de 2027 .