
La ignorancia es inherente al desarrollo del conocimiento y es tan compleja que no puede considerarse sólo como el vacío de éste; incluso, el exceso de información agrava el desconocimiento, señaló Peter Burke, historiador de la Universidad de Oxford durante su videoconferencia “Una historia social de la ignorancia”. Es por ello, añadió, que el tema es demasiado importante como para que los historiadores lo “ignoren”, así, es hora de que se “reincorporen al estudio colectivo de la ignorancia”.
Durante la sesión inaugural del ciclo de conferencias “Una cita con la Biblioteca Nacional de México: Historia de la lectura y del libro en la pospandemia. Reflexiones sobre un porvenir incierto”, dijo que se debe desmitificar la idea de triunfalismo del conocimiento sobre la ignorancia. “El conocimiento se puede perder al igual que ganar, ahora, hablando de manera más general quiero sugerir que el surgimiento de nuevos conocimientos a lo largo de los siglos ha implicado necesariamente el surgimiento de nuevas ignorancias”.
El también profesor de la Universidad de Cambridge añadió que colectivamente la humanidad sabe más que nunca, pero individualmente no sabemos más que nuestros predecesores, ya que se han abandonado los viejos conocimientos, como el de los clásicos griegos y latinos, para dar cabida a los nuevos.
La ignorancia se puede incluso crear, como es el caso de las industrias, pero que más precisamente buscan generar dudas, confusión e incertidumbre.
PANDEMIAS.
Por otra parte, nuestra ignorancia sobre el impacto que tenemos en el medio ambiente es una muestra más de una lección sin aprender. “Al igual que con la peste, viruela o cólera, todo habría sido menos desastroso si no se hubiera ignorado su causa, cómo se propagó y cómo podrían ser interrumpidas. Una vez más la historia del medio ambiente revela muchos casos de ignorancia…”.
Añadió que calentamiento global es una demostración, a una escala masiva, de la impotencia de la historia ante consecuencias no sólo no intencionadas, sino también inesperadas. “Aprendemos de la historia que la gente no aprende de la historia”, enfatizó.
La historia social de la ignorancia, así como una historia social del conocimiento, se centra en quién sabe qué; así, una historia social de la ignorancia se centra en quién ignora qué en un cierto periodo lugar o clase social, distinguiendo entre género, clases sociales, gobernantes y gobernados…, mencionó.
DEMASIADA INFORMACIÓN.
El problema se agrava, apuntó, con lo que se conoce como sobrecarga de información, y hay demasiado para saber. “En la creciente masa de datos es cada vez más difícil seleccionar lo que es verdaderamente importante, claro que el problema no es nuevo”, puesto que ha ocurrido desde problemas de comunicación en la corona española y gobierno en la Nueva España, así como las advertencias mismas sobre la inminencia de un 11S en EU.
En su charla, transmitida a través de la página de Facebook del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB) de la UNAM, el historiador citó casos como el esparcimiento de COVID o el cambio climático, que, si bien afrontan problemas de negación por sectores de la población, el verdadero problema es que en ambos casos existe “demasiada información”, que la mayoría de las personas no comprende. Por ello, “nos quedamos en la posición de solamente confiar en lo que los medios de comunicación nos dicen cada noche, ya sea que las cosas son mejores o peores”.
Es la falta de comprensión sobre la ciencia, añadió, lo que nos hace imposible tener una postura crítica ante estos problemas.
“La vida diaria depende de conocimiento técnico, el cual 99 por ciento de la población no entiende, y nos dificulta asimilar o distinguir entre la verdad o mentiras; es problema que se incrementa con el que tenemos que vivir. La vida en un mundo cada vez más tecnificado nos quita la posibilidad de entender de qué se tratan las cosas. El progreso técnico significa por una parte más ignorancia”.
Un poco de humildad
El historiador relata que ha pensado en escribir una historia de desechos y basura intelectual, “de lo que la gente en una época de la historia cree que es información inútil”. Eso revela sus actitudes y valores: dime lo que tiras y te diré quién eres, añadió. “Un historiador social querrá agregar que las palabras conocimiento e ignorancia se usan mejor en plural que singular, porque los diferentes grupos de personas, así como en las diferentes épocas, tienen sus propios conocimientos e ignorancias, quizá todo nuevo conocimiento se haga espacio creando una nueva ignorancia”.
Esta idea nos ofrece una lección de humildad, puntualizó, por lo que siempre debemos pensarlo dos veces antes de describir a cualquier individuo, cultura o época como ignorante, ya que simplemente hay demasiado qué saber. “Como dijo Mark Twain: Todos somos ignorantes, pero de cosas diferentes”.
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