Academia

El quehacer de la académica y la vida familiar: ¿Una simbiosis necesaria?

El personal académico, constantemente enfrenta el reto de adquirir, cuestionar y generar nuevos conocimientos

Pareja de ancianos bailando en el jardín
Una pareja. Una pareja. (Freepik (libre acceso))

El equilibrio entre la vida académica y familiar es un tema frecuentemente pasado por alto en el ámbito científico, rara vez se reflexiona en las situaciones que el personal académico experimenta en su cotidianidad y cómo esto impacta su quehacer científico, y sus relaciones familiares y sociales. Por ello deseo exponer algunos resultados del análisis, centrado en cuatro casos representativos de personas mayores (dos hombres y dos mujeres) pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras (SNII). Con ello, busco identificar problemáticas como la falta de tiempo para ellos mismos o para estar con sus familias y la forma en que dentro de su ambiente académico y familiar diseñan estrategias que les permiten tener el tan preciado tiempo que requieren para sí mismos y para los suyos.

Al respecto, la teoría fenomenológica de Schutz (1993) resultó adecuada para comprender el conflicto que se da entre el trabajo y la familia, según el autor, estos mundos de la vida cotidiana demandan recursos, tiempo y atención que ambos ámbitos requieren. Por otro lado, la propuesta de Berger y Luckman (2019), me ayudó a apreciar la significancia que tienen las contribuciones científicas en la vida del personal académico.

Lo anterior, se enmarco en el modelo conceptual de Selección Optimización y compensación propuesto por Baltes y Carstensen (1996), que sugieren la selección de tareas prioritarias, así como el uso estratégico de recursos para compensar las limitantes que puedan surgir.

Se observó que el personal académico lleva a cabo su trabajo dentro de los marcos de la institucionalidad, de modo que debe cumplir con ciertas responsabilidades como: capacitarse en sus áreas de especialización, tener publicaciones en medios impresos o digitales de impacto dentro del ámbito científico, contribuir a la formación de nuevos profesionales, dictaminar o evaluar diversos trabajos de colegas como de diversas instituciones que lo requieran. Tareas que no son un simple trabajo rutinario, sino muy significativas para la vida académica.

El personal académico, constantemente enfrenta el reto de adquirir, cuestionar y generar nuevos conocimientos, contrastar lo que investiga y aprende con la realidad, para encontrar formas de mejorar la vida desde sus áreas de especialidad, y no es de extrañarse que realice su quehacer académico con pasión y vocación al grado de que su trabajo no siempre se produce en el cubículo o laboratorio, sino también en las calles, en su casa, en su cama, en los pasillos o en cualquier espacio donde se desenvuelve, de tal modo que en ocasiones es la familia la que inspira aquellos grandes aportes o bien, los limita.

Quien dedica su vida a la ciencia, encuentra en su trabajo un refugio, un ambiente donde se siente la persona satisfecha, realizada, plena y con las condiciones propicias para convertirse en agente de cambio y de reconocimiento por sus acciones, casi siempre junto a una red de colegas o estudiantes que, en ocasiones llegan a convertirse en amistades cercanas que lo acompañan en su trayectoria proporcionando sentido, propósito y motivación para continuar generando en beneficio de la sociedad.

Entre investigadores encontré diferencias. Uno comenta que su familia no comparte sus intereses ni su vocación académica, por lo que a veces hay fricciones en la familia, al contestar llamadas en momentos inoportunos, por malpasarse en el horario de comida en compañía de su familia, o bien, en el trabajo, pues en varias ocasiones laboran más de diez horas diarias o porque a veces la inspiración llega fuera del cubículo. El otro profesor tiene una esposa académica, por lo que comprende sus ausencias o esfuerzos e incluso motiva su labor científica. Sus hijos son independientes, por lo que no le demandan su tiempo. En ambos casos, se observan roles de proveedores, guiando a sus hijos, apoyando su desarrollo profesional, intentando dejarles un legado moral y material.

Las investigadoras, en particular ven su quehacer académico como una forma de independizarse y ser autónomas, lo que a veces las lleva a tener aprietos en su tiempo o a delegar responsabilidades incluso en la vejez. Por ejemplo, cuando sus hijas o hijos se ofrecen a cuidarlas en momentos de enfermedad y ellas se rehúsan a dejar sus actividades académicas.

Hubo dos situaciones de separación, una en un investigador y otra en una investigadora, en ambos casos el quehacer científico resultó ser la causa, pero también un refugio que les permitió hacer frente a la tristeza y la depresión, durante momentos de tensión familiar.

La búsqueda de armonía entre la vida familiar como el quehacer científico requiere de estrategias cuidadosamente diseñadas, que le permitan avanzar en su labor sin descuidar el núcleo familiar. Este balance implica la constante reflexión sobre sus prioridades y la adaptación a las cambiantes circunstancias de su existencia.

En este contexto cabe preguntarse: ¿Como investigadores cómo se puede capitalizar las experiencias cotidianas para potenciar sus investigaciones y, a su vez, aplicar los hallazgos para mejorar la realidad familiar?

La respuesta insta a profundizar en el conocimiento y dedicación en estos campos tan humanos y cercanos a la experiencia vital. La invitación a tomar las riendas de esta dualidad y asumir el reto de balancear estas dos esferas, es un acto de creación constante, donde cada hallazgo y cada momento compartido sean piezas de un gran mosaico que da sentido a nuestra existencia. La motivación por conocer más, entonces, no se limita al ámbito académico, sino que se extiende a la esfera personal, invitando a ser eternos aprendices de la vida.

Bibliografía

Baltes, M., y Carstensen, L. (1996): The Process of Successful Ageing. En: Ageing & Society 16 (4), pág. 397–422. DOI: 10.1017/S0144686X00003603.

Berger, P. y Luckman, T. (2019): La construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu.

Schütz, A. (1993): La construcción significativa del mundo social. Introducción a la sociología comprensiva. 1ª reimp. Barcelona: Paidós Ibérica.

*Profesor-Investigador, CIESAS Golfo

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