En México, el efecto de los desastres naturales se manifiesta en daños severos a la sociedad y su capacidad de resarcirse, así como al patrimonio material, de ahí que tan sólo de 1980 a 2006 se hayan registrado pérdidas económicas por siete mil 653 millones de pesos por año y hayan sido damnificadas, 473 mil personas y tenido dos mil 500 pérdidas humanas.
Lo anterior se señala en el I”nforme Final de la Evaluación de Diseño del Programa de Prevención de Riesgos en los Asentamientos Humanos”, enviado por la Secretaría de Desarrollo Social al Senado, en donde se refiere que para la generación del riesgo en México se conjugan factores físico-geográficos; socioeconómicos y culturales, e institucionales, en este último resaltan inadecuadas o nulas planeaciones territoriales; insuficiente manejo de las cuencas hidrográficas, y escasa operación de sistemas de alertamiento temprano.
Se calcula que, de acuerdo con las anteriores características, más de 90 millones de habitantes en el país residen en situación de riesgo.
El informe refiere que el Programa de Prevención de Riesgos en los Asentamientos Humanos (PRAH) inició su operación en 2011 y para este ejercicio fiscal contó con un presupuesto de 198 millones 300 mil pesos, de los cuales nueve millones 915 mil corresponde a gastos de operación.
Sin embargo, de acuerdo con el número de municipios que carecen de Atlas de Riesgos y de Reglamentos de Construcción actualizados, aunado a las obras y acciones de conservación ambiental necesarias en gran parte de las entidades locales, los recursos resultan insuficientes dada la magnitud del problema que se atiende.
Menciona que ante la necesidad de articular acciones que contribuyan a fortalecer la Gestión Integral de Riesgos, principalmente en lo concerniente a la prevención y mitigación de riesgos, el PRAH “está dirigido a mitigar los efectos de los fenómenos perturbadores de origen natural, para aumentar la resiliencia (capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas) en los gobiernos locales y la sociedad, a fin de evitar retrocesos en las estrategias para elevar la calidad de vida de la población y contribuir al cumplimiento de los objetivos institucionales para disminuir la pobreza”.
El propósito del programa, señala el informe, es reducir el riesgo de ocurrencia de desastres ante el impacto de fenómenos naturales; para lograrlo, el PRAH establece tres tipos de apoyo que son: acciones para desincentivar la ocupación de suelo en zonas de riesgo; obras y acciones para la reducción y mitigación de riesgos, y acciones de conservación del medio natural (reforestación).
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