Cultura

Pero antes que nada, la responsabilidad del escritor es el rigor en la reconstrucción del pasado, añade tras recibir el Premio Ibargüengoitia

Enrique Serna: “En la novela histórica hay que elegir entre restaurar o remodelar el pasado”

Autor. La conferencia que inauguró la FILUG. (Eleane Herrera Montejano)

La responsabilidad de un escritor de novela histórica es el rigor en la reconstrucción del pasado, “saber en qué aspectos puedes utilizar la imaginación y en cuáles no”, según la opinión del escritor Enrique Serna.

“¿Qué cosas no se deben de falsear? Eso depende del criterio de cada persona, pero creo que para que una novela histórica contemporánea tenga validez y convenza a los lectores, tienes que tener un alto grado de verosimilitud”, expresa en rueda de prensa, durante la 67° Feria Internacional del Libro en la Universidad de Guanajuato (FILUG)

A propósito del sentido que tiene la labor narrativa-histórica, Enrique Serna plantea que la tarea es parecida a la de un arquitecto que se enfrenta a un edificio antiguo muy deteriorado.

“Tienes que elegir entre la remodelación o la restauración. O sea, la restauración es dejarla exactamente igual que era. La remodelación es que sea habitable para las personas de tu época y que conserve algunos rasgos del edificio. Yo creo que el camino más fructífero en la novela histórica es la remodelación y es lo que yo he tratado de hacer”, comparte.

El proceso creativo entonces es un trabajo muy laborioso en donde el autor vive como exiliado durante algún tiempo en la época de la que escribe, “porque no puedes estar leyendo demasiadas cosas de tu tiempo o te sales del mundo del que tú quieres reconstruir”.

Dentro de su práctica, el escritor asegura que nunca ha utilizado anacronismos deliberados y le parece que se debe tener sensibilidad para ver qué encaja y “no violar ciertas reglas” de la novela histórica.

“Hay que atenerse lo más posible a los hechos en cuanto a la vida pública de los personajes. La vida íntima ya es otra cosa, ahí sí tienes un gran campo para la imaginación”.

Actualmente, el escritor trabaja en su cuarta novela histórica, a la cual ve con buen augurio.

“Nada más te puedo decir que ocurre dentro del nacimiento del Imperio Azteca”, adelanta.

PREMIO IBARGÜENGOITIA

Por el conjunto de su obra narrativa, en la categoría de Novela Histórica, el escritor mexicano Enrique Serna recibió el VIII Premio Jorge Ibargüengoitia de Literatura. La entrega se realizó durante la inauguración de la 67° FILUG.

“La deliberación fue muy breve. Fue tremendamente breve. Había mucho consenso. Considero que el maestro Serna es probablemente una de las plumas más potentes en México el día de hoy: Enrique Serna tiene más de 30 años de trayectoria en crónica, ensayo, en biografía, en cuento, en novela y por supuesto, en novela histórica. Tiene en sus textos una gran dosis de humor, pero al mismo tiempo la sabe compaginar y saltar a una crítica que es tremendamente ácida”, presentó José Mariano Leyva Pérez Gay, director de la Biblioteca de México y presidente del Jurado Premio.

De acuerdo con el jurado, la obra de Serna comparte con la de Ibargüengoitia la “solvencia con la que describen seres humanos complejos, personas que no escapan del todo del declive de la sociedad y de los momentos políticos en los cuales viven y se desarrollan”, además de su mirada atenta a nuestra realidad social y la capacidad de contar historias con un estilo directo, ágil y cautivante.

Por su parte, el galardonado expresó su gustosidad de recibir un premio que lleva el nombre de un autor que admira y considera “de cabecera, prácticamente desde la adolescencia”.

“Siempre me ha deslumbrado su capacidad para exhibir la ridiculez humana”.

Preparado para la ocasión, el escritor leyó “Reinvención del pasado”, discurso en el que hizo un recuento crítico de la construcción socio-política mexicana desde una perspectiva histórica.

“En la colonia se incubaron tres taras genéticas de nuestra nacionalidad que prevalecen hasta la fecha. El patrimonialismo, el sistema de castas y la impunidad del crimen organizado”, observó.

También opinó que la mayor paradoja de nuestra falsa modernidad es que arrasamos edificios emblemáticos, antros legendarios, librerías, restaurantes de abolengo, “en cambio, mantenemos en pie antiquísimas lacras políticas y sociales que todos los gobiernos pretenden erradicar” y criticó directamente el discurso de Morena y los actuales gobernantes.

“El rencor social que desencadenó el sistema de castas sigue vivo y lo estará más aún en los próximos años, pues ahora el partido oficial lo enarbola como estandarte para imponer una supuesta pigmentocracia, encabezada, sin embargo, por criollos de pura cepa: Adán Augusto, Noroña, Ebrard, Sheinbaum, que se jactan de representar a la raza de bronce”, declaró y abordó el reciente caso del campo de concentración y exterminio encontrado en Teuchitlán.

“En tiempos de los Mexicas, el sacrificio humano y la antropofagia tenían al menos una justificación religiosa. El derrumbe del estado de derecho está resucitando los horrores que la evangelización desterró, corregidos y aumentados por una mezcla de indolencia cívica y degradación moral: en México es imposible escribir una novela histórica sin constatar este peligroso estancamiento”, ahondó.

“El pasado tiende a desaparecer del paisaje, pero sigue vivo en nuestras almas. Los mexicanos de ayer son nuestros contemporáneos, un factor que tal vez le dé una ventaja al novelista histórico mexicano sobre sus pares de otros países”.

Para Enrique Serna, escribir novela histórica no viene de un profundo conocimiento sobre las épocas en que transcurren las historias, sino del deseo de aprender y al mismo tiempo compartir mi aprendizaje con los lectores. “Pero el humilde investigador en busca de filones literarios acabaría sepultado bajo una luz de conocimientos, si no guiara sus pesquisas el médium que se vale de la intuición para invocar fantasmas”, añadió.

FILUG

La 67° Feria Internacional del Libro en la Universidad de Guanajuato promueve “Leer en comunidad” bajo el eje temático “El libro y la lectura: territorios y desplazamientos”.

Desde el pasado 3 y hasta el 13 de abril 2025 se realizan charlas, presentaciones de libros, talleres y mesas de debate en el Antiguo Patio del Hospicio de la Santísima Trinidad, en la Universidad de Guanajuato.

“Es la feria del libro más antigua del país”, recordó la rectora de la Universidad de Guanajuato, Claudia Susana Gómez López, durante el acto inaugural.

“La lectura es un acto tan antiguo como la civilización, más antigua incluso que el libro mismo y que las instituciones educativas y culturales que desde hace siglos tenemos la responsabilidad de editarlos, estudiarlos y de canalizar los conocimientos en todas las disciplinas por medio de esos extraordinarios vehículos”, agregó.

En esta ocasión, las invitadas de honor son las Universidades Públicas de Costa Rica y Universidad Autónoma Metropolitana, a las cuales se les rinde una suerte de homenaje mediante un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato y una función especial de su Ballet Folklórico.

Las Editoriales Universitarias Públicas Costarricenses (EDUPUC) han anunciado la realización de un total de 34 actividades, así como participación en el III Encuentro Internacional de Editores Universitarios: Caligrafía de la Edición Universitaria. La delegación costarricense está liderada por Gustavo Solórzano Alfaro, director editorial de la EUNED y responsable de la Comisión EDUPUC.

Asimismo, a pesar de que la Universidad de Guanajuato no tiene carrera de comunicación, ni de periodismo, se lleva a cabo el encuentro y mesas sobre “Los territorios del periodismo cultural” en el que participan periodistas de distintos medios y se dirigen a jóvenes de distintas carreras, interesados en distintas formas de divulgación e información.

Para más información sobre el programa de la FILUG, ingresa a la página web oficial www.filug.ugto.mx así como las redes sociales de @cultura_ug

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