Cultura

El Colegio Nacional llevó a cabo la conferencia “¿Qué tan humana es la inteligencia artificial?” como parte del ciclo Miedos, mitos y verdades de la computación, coordinado por el colegiado Carlos Coello Coello

El ser humano, como colectivo, ha empezado a perder facultades inteligentes: Juan Villoro

Conferencia. Carlos Coello y Juan Villoro.

“La inteligencia artificial (IA) es una disciplina antigua, surgió con ese nombre en 1956, y han cambiado mucho su impacto y los alcances en nuestra vida cotidiana”, comentó Carlos Coello Coello, miembro de El Colegio Nacional, al coordinar la conferencia “¿Qué tan humana es la inteligencia artificial?” como parte del ciclo Miedos, mitos y verdades de la computación.

Sostuvo que los filósofos y la ciencia ficción son los que deben ocuparse de temas como: si las máquinas son inteligentes o si van a tener conciencia. “Nosotros vamos a hacer programas de computadoras para resolver problemas complejos simulando un poco la inteligencia humana. Así ha sido la inteligencia artificial, nunca se planteó como una disciplina que reemplazará a los humanos”.

Recordó que fue en 2024, cuando el científico Geoffrey Hinton ganó el Premio Nobel de Física que se comenzó a advertir sobre los peligros de la IA. “¿Es peligrosa la inteligencia artificial? Puede serlo, como todas las tecnologías, también hacer manipulación genética es peligroso, hay tecnologías iguales o más peligrosas que la IA, porque el uso que se les da está muy relacionado con los humanos, y esa es la gran pregunta”. 

En científico computacional hizo referencia al libro El hombre bicentenario de Isaac Asimov, una publicación a la que, aseguró, la película que se realizó en su honor no le hizo justicia. “Este robot creado en un futuro posible, que por un error tiene algo aleatorio en el cerebro y no es como los demás, tiene conciencia, sabe quién es, tiene noción de la vida y la muerte, en algún momento pide ser reconocido como un humano, pero se lo niegan. Entonces, piensa porque no quieren reconocerlo, porque no puede morir, por lo que pide un procedimiento especial, eso conmueve al planeta, por eso se llama El hombre bicentenario, porque es el único hombre que vive 200 años”.

Señaló que la IA generativa es un tipo de inteligencia artificial relativamente reciente, que se hace con un tipo de redes neuronales que inventaron en Google, conocidas como Transformers. Detalló que se trata de redes interesantes, porque pueden generar estructuras de texto que parecen ser hechas por un humano, sin embargo, una de las falsas creencias de la gente, es que estos programas son infalibles.  “La IA generativa funciona con redes neuronales que requieren métodos estadísticos, no sólo no son infalibles, sabemos que se equivocan. Ese error que normalmente es acumulativo, que se conoce como alucinaciones, ustedes pueden hacer la misma consulta varias veces y en alguna les dará una respuesta incorrecta, porque no es un método confiable, porque es un método de aproximación”.

“Otro dilema que enfrentamos como humanidad, es el uso de la tecnología, todas pueden ser mal utilizadas. Esa es la complejidad de la humanidad. Si se preguntan si la IA les puede robar la identidad, la respuesta es sí, pero yo me preocuparía más que creará un virus que no pudiésemos curar, o un arma bacteriológica tan potente que ni siquiera otra IA pudiera encontrar, ese es un temor real que puede suceder si esta tecnología cae en manos equivocadas”. 

En palabras del colegiado, hay componentes adicionales que se pierden de vista, como la pérdida de privacidad que se asocia con las aplicaciones de IA, “queremos aplicaciones más personalizadas, pues tenemos que dar más datos personales, ese es el precio que hay que pagar; y por el otro lado, la falta de legislación en países como el nuestro sobre el uso de nuestra información por estos algoritmos”.  

Al tomar la palabra, Juan Villoro, miembro de El Colegio Nacional, se refirió a su libro No soy un robot, que trata de averiguar cuáles son los desafíos que tienen los seres humanos ante la sociedad digital, desde la perspectiva de una persona interesada en cómo ha cambiado el mundo, las relaciones familiares, educativas, el sistema financiero y la política con el universo virtual y la inteligencia artificial. 

La inteligencia artificial no se desarrolló con la fuerza que tiene hoy en día, pero ya había algunos fenómenos importantes como la creciente automatización; o los procesos fabriles, es decir, que te contestara una grabadora al hablar a una compañía y te diera opciones para resolver problemas”.

De acuerdo con el escrito mexicano, la creciente automatización ha ido sustituyendo actividades humanas y está comprobado que el ser humano, como colectivo, ha empezado a perder facultades inteligentes. Expuso que el estadístico Brian Flynn se dedicó a estudiar la inteligencia humana en el siglo XX, y creó la medición del coeficiente de Flynnla medición de la inteligencia del planeta, “advirtió que había existido un aumento de 30 puntos a lo largo del siglo, lo cual es notable, si tomamos en cuenta que un genio está rozando los 130 puntos, entonces, la especie humana en colectivo se volvió mucho más inteligente a lo largo del siglo XX, pero llegó a una meseta en la década de los 70, él pensó que la humanidad había alcanzado un umbral educativo que mantendría por bastante tiempo, pero a partir de los años 90 del siglo pasado empezó a declinar, en promedio de dos puntos por década”.

La razón es muy clara, es porque delegamos muchas actividades humanas en prótesis tecnológicas que resuelven por nosotros, “la calculadora, el GPS, la memoria está encapsulada en un teléfono, y antes para tener una vida mínimamente funcional debías mantener mínimo unos 10 teléfonos de memoria, aprendías rezos, tablas de multiplicar, poemas y hasta la memoria se dejó de utilizar en el colegio”. 

El colegiado sostuvo que el delegar cómodamente una serie de actividades en las máquinas hace que les cueste trabajo a las personas resolver cosas concretas, y también el umbral de paciencia para resolver problemas ha disminuido, “si no tenemos una respuesta instantánea de internet, nos empezamos a desesperar, aunque hayan pasado algunos segundos, cuando muchas veces el conocimiento requiere de un proceso largo de ensayo y error”. 

Al responder a la pregunta ¿Qué sucede con la inteligencia artificial? Villoro aseguró que “nos presenta máquinas cada vez más inteligentes en un momento en que la gente es cada vez más tonta, y eso hace más desigual la competencia y la posibilidad de sustitución”. En relación a las ventajas de esta tecnología, comentó que las bondades de la IA son muchas, es una de las más maravillosas herramientas que se han creado, es extraordinariamente útil en la construcción de puentes, en la resistencia de materiales, en el análisis clínico, diagnósticos médicos, procesamiento de datos, sus utilidades son enormes de entrada. 

La solución es entender esta herramienta como tal, entender que es un medio para un fin, y no un fin en sí mismo, como sucede con cualquier herramienta. Me gustaría hacer un planteamiento económico de la IA, en primer lugar ¿Quiénes son los desarrolladores de la IA? Es un proceso costoso, es una herramienta que requiere de grandes inversiones, tanto que sólo puede ser controlado por quienes lo fabrican. Hace algunos años, cuando se estaba discutiendo con alarma el tema, algunos desarrolladores de IA, como Elon Musk, pidieron hacer una moratoria de seis meses para decir, vamos a reflexionar sobre el tema, pero rápidamente esa moratoria, perdió vigencia, y siguieron los desarrollos adelante”. 

Muchas personas dicen que el problema no es el robot, sino el amo del robot, el dueño, quién manda al robot, quién programa al robot. “El tema es desde el punto de vista político y económico, si podemos confiar en desarrollos que están en última instancia en manos de gente incontrolable como Elon Musk, Vladimir Putin o Donald Trump. Veo un primer problema en la IA, es que no hay controles sociales, tampoco hay una legislación”.

Recordó que recientemente en el Senado de la República, se discutió sobre los derechos digitales, “la principal conclusión fue que las leyes van a rezago de la tecnología, porque la tecnología avanza muy rápido y temas como la sustitución de identidades, el hackeo, los delitos digitales, no tienen forma de ser atacados desde la parte legal y ya tienen varios años entre nosotros”. 

Agregó que otro factor importante, es el impacto ecológico de la IA, porque la nube es una serie de bodegas inmensas que están hechas de metal, cables, con los más finos ensamblajes de tecnología dura y “ahí están nuestros datos que se han convertido en la principal mercancía del planeta. Ecológicamente es tremendo, por cada cien palabras que ustedes escriben en CHAT GPT es necesaria una botella de agua para enfriar la máquina, el gran tema de estas máquinas es el enfriamiento, requieren de un consumo de agua extraordinario”, concluyó el colegiado.

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