
En el último piso del Palacio de Bellas Artes, cerca de las cúpulas del recinto nacional, se alberga el Museo Nacional de Arquitectura, donde actualmente y hasta el 3 de mayo
de 2026, se exhibe la muestra fotográfica “Quimeras modernistas. Mario Pani y Guillermo Zamora”.
Entre los arcos y vigas que sostienen la altura del recinto nacional, las curadoras Rocío Guerrero Mondoño y Lizette Zaldívar Larrañaga proponen una lectura de reproducciones y ampliaciones de fotografías de Guillermo Zamora, extraídas del archivo personal de Mario Pani, resguardado por el Tecnológico de Monterrey y reconocido por la UNESCO como parte del Registro Memoria del Mundo, las cuales documentan proyectos urbanos emblemáticos del arquitecto.
“Lo que nosotros tratamos de resaltar es el momento, en esta memoria fotográfica del archivo Mario Pani, que nos refleja el México posrevolucionario”, prologa la co curadora, Rocío Guerrero Mondoño, en recorrido con medios de comunicación.
Explica que después de la Revolución mexicana, “realmente se descubre toda la diversidad que significa México a nivel regional, a nivel lingüístico y a nivel cultural”.
“Los gobiernos posrevolucionarios -que casi todos son antiguos generales de la Revolución mexicana, en algún momento de su vida buenos maestros rurales- se dan cuenta que la manera de generar este ‘Nuevo México’ es con la educación, pero sobre todo con la cultura”, detalla.

Recuerda que detrás de muchos programas de la época estuvieron grandes mentes como Vasconcelos o Moisés Sáinz, así como artistas formados en México y en Europa que estuvieron dispuestos a imaginar nuevas versiones de nuestro país.
“Por eso les pusimos quimeras: es una utopía, es una idea y aquí vamos a ver estas realizaciones y también los procesos”, ahonda y destaca que la quimera a la que se refiere esta exposición es doble, pues aborda la quimera abstracta y social de redefinición de la patria que nos legó esa época, a la vez que los proyectos concretos, soñados por Mario Pani, que no llegaron a construirse.
“Por eso tenemos al arquitecto pues responsable de la mayor parte de la modernización de México y al fotógrafo que llevó este registro fotográfico durante más de 40 años”, señala.
ARCHIVO PATRIMONIAL
Las imágenes provienen de la Biblioteca de Colecciones Especiales del Tecnológico Monterrey, en Monterrey (TEC MTY), donde se encuentra el Fondo Archivo Personal del Arquitecto Mario Pani Darqui.
“Se nos ofreció, a la institución, en 2012. Se adquiere y tenía muchísimo material en muy buenas condiciones. Ya se digitalizó una gran parte de este archivo y está para consulta, para cualquier persona, en el repositorio abierto del Tecnológico de Monterrey”, dice por su parte Lizette Zaldívar Larrañaga, en tanto que Directora Nacional de Patrimonio Cultural del TEC MTY.
Si bien hay algunos materiales que por su fragilidad no han podido digitalizar, en su mayoría se encuentran disponibles al público para descarga y consulta.
“Este archivo tiene el registro Memoria del Mundo 2016 (UNESCO). Es una aportación para la memoria de Acapulco, Ciudad de México, pero a nivel macro es la modernidad mexicana la que se está visibilizando”, subraya.
Asimismo, Lizette Zaldívar Larrañaga asegura que para la institución es importante mostrar la aportación que realizan con la preservación de este archivo.
“Toda la exposición tiene como carácter revalorar el archivo, aunque no estamos viendo propiamente documentos como tal, son las reproducciones de ese archivo que se fue registrado para preservar los proyectos de Pani”, agrega.

LAS QUIMERAS
La primera parte de la exposición está dedicada al estado posrevolucionario, con edificios que eran la nueva cara del México moderno.
“Las dos grandes inquietudes y necesidades que tiene México en ese momento: tiene que generar un sentimiento nacionalista, pero de un México real, el México que descubre la revolución, un México diverso, un México con muchísimos climas, con muchísimos grupos que conviven… y tiene que ser moderno”, apunta Rocío Guerrero Mondoño.
El segundo núcleo contiene las quimeras de Guillermo Zamora, considerado pionero mexicano de la fotografía arquitectónica.
Según explica la curadora, el fotógrafo se formó en artes plásticas en la Academia de San Carlos, fue alumno de Agustín Jiménez y junto con Armando Salas Portugal es de los primeros en especializarse en retratar arquitectura.
“No solo los edificios, él está retratando estas primeras utopías, desde cómo los conceptualiza el arquitecto. Cabe decir que Guillermo Zamora prácticamente trabajó con todos los arquitectos de la época, incluso en algunos proyectos con Barragán -que Salas Portugal es prácticamente el que documenta toda la obra de Barragán- Zamora fue mucho más versátil porque él también trabaja con los artistas plásticos, hace la memoria de Siqueiros, de Diego Rivera, de Frida Kahlo”, ahonda.
Desde su perspectiva, el perfil de Zamora es interesante porque trabaja tanto con el ojo artístico como fotográfico.
Finalmente, la última parte del recorrido es sobre las quimeras de Mario Pani, a quien la curadora considera un arquitecto fundamentalmente urbanista, quien se comprometió a hacer una ciudad, a conocer a las poblaciones y que no solo trabaja en la Ciudad de México, sino que sigue vigente en Acapulco, por ejemplo.
“Él realmente es quien construye Acapulco, trabaja en prácticamente toda la ciudad, todo el país, en las zonas fronterizas, trabaja generando complejos, complejos urbanísticos que son sus sueños. Algunos se hicieron, algunos no”, destaca Rocío Guerrero Mondoño.

ICÓNICOS
Además de ser pionero en verticalizar los espacios de vivienda (construir hacia arriba para que quepa más gente), en integrar arte y diseño en los espacios habitacionales e incluso el primero en traer al país un hotel cuyos baños estuvieran dentro de las habitaciones y no afuera, Mario Pani es recordado como un promotor del funcionalismo y la vivienda colectiva en el país, así como de valores modernos.
“Lo más interesante de todas estas quimeras del Estado Mexicano es cómo va a vivir la gente, empiezan a generar viviendas sociales y por primera vez se planean para darle calidad de vida a la gente. Los centros urbanos -posteriormente se llaman multifamiliares- tienen estas áreas de recreación para la gente, como albercas, gimnasios, guarderías, lavanderías, son personajes modernos, las mujeres tienen que ir a trabajar, están ubicados en zonas donde hay transporte público y el ocio sí es fundamental”, observa Rocío Guerrero Mondoño.
El legado de Mario Pani abarca 136 proyectos, que incluyen viviendas, escuelas, hospitales, edificios públicos y planes urbanos.
Algunas construcciones emblemáticas, que a la fecha continúan dando identidad urbana a la Ciudad de México y que en esta muestra se pueden conocer desde la perspectiva fotográfica de Guillermo Zamora son: Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco y el Conjunto Urbano Presidente Alemán, obras que impulsaron la vivienda colectiva vertical y el urbanismo.
VISITA
El Museo Nacional de Arquitectura se puede visitar en el Palacio de Bellas Artes de martes a domingo, de 10 am a 6 pm. La entrada tiene un costo $70, que se cobra por separado de la entrada al Museo del PBA. La entrada es gratuita para Inapam, personas con capacidades diferentes, maestros y estudiantes con credencial vigente. Domingo entrada libre general.