Cultura

La pieza es parte de la muestra “AztlÁn, túnel del tiempo” que reúne obras de 30 creadores chicanos, entre escultura, dibujo, grabado, instalación, fotografía y video

Conocí la obra de Duchamp, Warhol… y supe que el graffiti podía ser arte: Chaz Bojórquez

Muestra. El artista Chaz Bojórquez y su stencil que se exhibe en Bellas Artes. (INBAL)

La presentación de un stencil de Chaz Bojórquez (1949) en el Palacio Bellas Artes abre la puerta a otras posibilidades de lectura sobre las intersecciones entre graffiti, “arte urbano” y arte contemporáneo.

“Marcel Duchamp y yo nos sentamos juntos, hablamos un rato y le pregunté ¿cómo se llega a ser artista? Es muy difícil querer ser artista, abrirse camino, convertirlo en una profesión y todo eso. Se rió de mí, me dijo: «Simplemente hazlo». Y siempre lo recuerdo”, relata en entrevista, el creador de ‘Señor Suerte’ (en 1969) y del logo de la muestra “AztlÁn, túnel del tiempo”, que se puede visitar hasta el mes de agosto.

En contraste con la estética chola y underground que representa en el imaginario contemporáneo, Charles “Chaz” Bojórquez viene vestido de saco gris y camisa negra. Aunque no llama la atención a sí mismo, más de un asistente lo reconoce y se acerca a decirle ‘maestro, lo admiro’.

Al detenerse a platicar con Crónica, el artista predecesor de los OG explica que su encuentro con Duchamp fue cuando tenía 14 años de edad y asistía a clases de escultura en un museo de Pasadena, California. La exposición que había en la galería en ese momento era la primera que el autor de “Fuente” (1917) exponía en Los Ángeles.

Aunque Charles Chaz Bojórquez era un joven muy tímido, su profesor le preguntó si querría conocer a Marcel Duchamp y simplemente le dijo que sí, así que se conocieron y platicaron un poco.

“Vi sus urinarios, una llanta en una silla, un trozo de cristal roto; luego vi a Andy Warhol al mes siguiente. También era su primera exposición allí. Hacía cajas “Brillo”, ya sabes, cajas, y luego pinturas de latas de sopa Campbell’s… dije si eso podía ser arte, entonces todo podía ser arte, especialmente el graffiti, algo que yo aprecio y disfruto porque es Chicano: no anglo, no mexicano, algo para nosotros en L.A”, recuerda.

NEGOCIO TRAVIESO

Antes de que el “graffiti” adquiriera matices artísticos y el neologismo se popularizara en periódicos neoyorquinos como parte de la vida cultural, este chicano ya pintaba un personaje -además de letras- y usaba plantillas en la costa oeste de E.U.A.

Su inspiración técnica vino de las tortillerías en Tijuana, donde pasó veranos con sus abuelos en su infancia.

“En las paredes de allí había plantillas del PRI o del PAN (de un solo color o de tres colores) y recuerdo haber pensado que era una forma rápida de poner un cartel de forma barata. Así que, cuando quise empezar a pintar fue a la manera del graffiti y me acordé del stencil. Compré un trozo de papel y luego un trozo de plástico e hice a mi Señor Suerte, fui uno de los primeros, antes que Blek le Rat y Banksy”, comparte Chaz Bojórquez.

-¿Recuerdas algún otro grafitero que empezara a hacerlo mientras tú hacías stencil?

“No, no había nadie. Solo había pandilleros que hacían graffiti. No había arte del graffiti. No había nadie colocando símbolos ni nada. Yo fui el primero. Empecé en 1969. Llevo 57 años en esto. Llevo toda la vida dedicándome a esto”.

-¿Y qué se siente ahora caminar por las calles y ver que todo está cubierto de muchos estilos y diferentes técnicas?

“Tiene lo bueno y lo malo. Aprecio el graffiti, ya sabes. Quizá la sociedad no lo aprecia porque todo el mundo está pintando graffiti en las calles, pero yo veo el color, veo la identidad, lo veo, lo veo como algo bello. Hay que estar metido en el asunto para apreciarlo. Si no, es algo rebelde, un ‘travieso business’. Probablemente soy un rebelde también”, considera.

¿QUÉ SIGNIFICA SER PIONERO?

En sus inicios, Chaz Bojórquez no se planteaba ser un artista exitoso, ni ser famoso. En realidad, asegura que se preparó para fallar: compró una propiedad para vivir de su renta, pero cuando su carrera arrancó ya pudo comprar más casas.

Sonríe un poco cuando lo cuenta, para dar a entender que es humor, pero continúa con seriedad.

“No era mi intención ser una influencia, pero peleé por mi espacio en la pared. Sabía que lo que hacía era arte, aún cuando los curadores y museos me decían que no lo pondrían en su pared”, señala.

“Quien me dio luz verde fue Marcel Duchamp, pero también más tarde conocí a Robert Williams, a Big Daddy Roth , a hot rodders y dibujantes de cómics. Así que empezamos a exponer juntos en Hollywood. Monté mi primera exposición hasta que tenía casi 40 años porque no creía que mi trabajo fuera lo suficientemente bueno”, agrega.

Más tarde, cuando el Hip Hop integró al graffiti en sus cuatro elementos culturales, Chaz recibió invitaciones a Nueva York donde conoció a Dondi White, Keith Haring y su carrera artística remontó.

Ahora, el stencil con el que dio vida a la calavera con sombrero ‘Señor Suerte’, se exhibe junto a otras más de 70 obras, tanto históricas como contemporáneas, de creadores de ascendencia latina, radicados principalmente en Los Ángeles.

UN BREVE PANORAMA CHICANX

“AztlÁn, túnel del tiempo” inauguró el pasado martes, en medio de un mar de calvos tatuados y cholas trajeados en sus mejores galas: camisas de cuadros, lentes oscuros, gorras frescas y sombreros pachucos, sin importar que la cita nocturna fuera en interior de un recinto techado; incluso algunos bebés lucieron paliacate.

La muestra se organiza en 4 secciones que despliegan escultura, dibujo, grabado, instalación, fotografía y video de más de 30 artistas chicanxs, como Guadalupe Rosales, Gaby Ruiz y Rafa Esparza, el colectivo ASCO y 3B Collective, entre otros.

La curaduría estuvo a cargo de Rubén Ortiz-Torres, Jesse Lerner y Joshua Sánchez, con la asesoría de Rita González, quienes se enfocan en el desarrollo del arte chicano desde sus orígenes hasta la actualidad, con énfasis en las prácticas situadas en la ciudad de Los Ángeles.

Se puede visitar en las Sala Nacional, Diego Rivera e Internacional, hasta agosto del 2026.

Durante el acto oficial de apertura, la directora general del INBAL, Alejandra de la Paz expresó que se trata de un momento muy significativo en la historia del recinto “y en el diálogo cultural entre México y las comunidades chicanas de los Estados Unidos, particularmente de Los Ángeles”.

“El arte chicano se ha articulado desde sus orígenes en torno a posicionar movimientos políticos claros y prácticas colectivas con profundo impacto social. Es un movimiento que ha asumido el arte como herramienta de denuncia, afirmación identitaria y transformación comunitaria”, manifesó.

Por su parte, el director del Museo del Palacio de Bellas Artes, Mauricio Maillé declaró que “este proyecto es un ajuste de cuentas con una comunidad mexicana, que desde hace muchos años ha construido memoria en los Estados Unidos, una memoria que nos pertenece”.

“Al abrir sus alas a esta revisión el museo no solo incorpora nuevas voces a su programación, sino que asume la responsabilidad de escuchar y difundir relatos que durante largo tiempo permanecieron al margen de recintos institucionales como en el que hoy nos encontramos”, añadió.

La muestra se acompaña de conversatorios y actividades, para más información ingresa a la página oficicial del https://museopalaciodebellasartes.inba.gob.mx/exhibition/aztlan-tunel-del-tiempo/

o consulta el programa en https://museopalaciodebellasartes.inba.gob.mx/wp-content/uploads/2026/03/Programa-de-mano_Aztlan.pdf

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