
Jonathan, la tortuga terrestre más longeva conocida del mundo, murió este miércoles en la isla de Santa Elena a los 193 años aproximadamente, así lo confirmó Joe Hollins, el veterinario que lo cuidó durante años. El espécimen, que se cree nació alrededor de 1832, pasó la mayor parte de su vida en los terrenos de Plantation House, residencia oficial del gobernador de este territorio británica en el Atlántico Sur.
“Con el corazón roto comparto que nuestro amado Jonathan, el animal terrestre vivo más viejo del mundo, falleció hoy pacíficamente en Santa Elena”, publicó Hollins en redes sociales la noche del miércoles, según reportó la BBC.
Jonathan vivió durante casi dos siglos en la remota isla de Santa Elena, donde conoció a la reina Isabel II, al duque de Edimburgo y al presidente de la Cámara de los Comunes británica, Sir Lindsay Hoyle, indicó la fuente.
“Este gigante gentil sobrevivió a imperios, guerras y generaciones de humanos”, destacó Hollins sobre su paciente de largo tiempo. El veterinario agregó: “Como su veterinario durante muchos años, fue un honor cuidarlo: alimentándolo con bananas en la mano, viéndolo tomar el sol y maravillándome con su tranquila sabiduría. Deja un legado de resiliencia y longevidad que inspiró a millones. Descansa tranquilo, viejo amigo. Te extrañaremos más de lo que las palabras pueden expresar”.
La edad exacta de la tortuga es desconocida, pero una radiografía tomada en 1882 muestra que ya estaba completamente desarrollado cuando fue traído por primera vez a la isla, donde vivió en los terrenos de Plantation House, la residencia oficial del gobernador de Santa Elena, según la BBC. Los expertos indican que esto sugiere que tenía alrededor de 50 años para ese momento.
Jonathan vivió durante los reinados de ocho monarcas británicos y conoció tanto a Jorge VI como a la futura Isabel II durante su visita a la isla en 1947, agregó el medio.
La tortuga gigante conoció a Sir Lindsay Hoyle en 2024, cuando se le presentó un certificado de Guinness World Records que lo reconocía como el animal terrestre más viejo conocido del mundo.
En ese entonces, Hollins precisó que aunque Jonathan había perdido su sentido del olfato y vista, todavía parecía estar muy feliz y saludable.
El ejemplar se convirtió en un símbolo de longevidad y resistencia, atrayendo la atención de millones de personas alrededor del mundo. Su muerte marca el fin de una era que abarcó desde la época victoriana hasta bien entrado el siglo XXI.