
“Los materiales de archivo pueden responder a las dudas más precisas y rigurosas o a veces más inverosímiles que uno se hace sobre una autora”, se emociona Laurette Godinas, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.
Por ejemplo, a ella le ha interesado el tema de la maternidad en la vida y obra de Rosario Castellanos (1925-1974), pero consideraba que la escritora mexicana no había sido suficientemente clara al respecto en las entrevistas donde mencionó que ésta le había costado.
“Sabemos que el libro de Lívida Luz está dedicado a la memoria de su hija, entonces cuando de repente nos encontramos en el archivo una carta de Teodosio Sánchez, el traductor tzotzil que le escribe desde Chiapas, y le dice en 1958 que le dio muchísimo gusto la buena noticia de su embarazo, eso nos ayuda a imaginar su trayectoria, la dificultosa maternidad de Rosario y cada documento que levantamos viene a aportar una luz, aunque sea pequeña, sobre su obra”, señala.
Dicha carta es una de tantas a las que la investigadora tuvo acceso, gracias a la autorización concedida por Gabriel Guerra Castellanos para abrir el archivo personal de la autora el año pasado, cuya exploración culminó en la publicación de “Este minuto único y eterno. El archivo privado de Rosario Castellanos” (UNAM, 2025)
“No resuelve las cosas de una manera matemática o policíaca, con una verdad absoluta, pero sí nos da pinceladas que nos acercan al entendimiento de muchos elementos que encontramos en su obra”, ahonda la investigadora.
Después de volverla a leer, “sus cartas tan interesantes a Ricardo, pero también las recién salidas cartas a Raúl Ortiz”, Laurette Godinas destaca darse cuenta “de que finalmente Rosario era como cada una de nosotras, mujeres académicas: podía dedicarse a escribir, podía dedicarse a preparar sus clases, no sin haber antes cuidado que todo estuviera en orden en su casa, los lonches de los niños hechos, los niños acostados”.
Asimismo, señala que la participación del hijo fue crucial para darle aire al centenario natalicio de la diplomática, docente y pionera feminista mexicana tanto por el permiso para estudiar y promover su archivo, como por su propio testimonio.
“Lo escuché narrar la experiencia que él tenía cuando su madre, después de comer, se encerraba al estudio a escribir y él sabía que mientras escuchara el tic tic de la máquina no era el momento de ir a pedirle cualquier cosa, eran sus momentos, de reclusión para dedicarse a su producción, pero eran momentos suyos”, señala Godinas.
Insiste que la bonhomía con la que Gabriel Guerra Castellanos emprendió este centenario permitió que detrás de la escritora acartonada y mitificada por su muerte a prematura edad, Rosario Castellanos, viéramos a una mujer mexicana, “luchona tezonudamente por un espacio propio”, así como su capacidad de buscar un lugar para su producción dentro de la cultura escrita mexicana “y el lugar de la cultura escrita mexicana en la tradición sincrética (por un lado la tradición indígena y, por otro, la occidental)”.

OJALÁ SE ANIME
Bajo la coordinación de Laurette Godinas, los textos de Diana del Ángel, Diego Alcázar, Andrea H. Reyes y la misma Godinas proponen lecturas nuevas a partir del archivo personal de la autora, que incluye cartas, fotografías, manuscritos y documentos con facetas desconocidas su obra literaria, su pensamiento feminista y su labor como docente universitaria.
A la vez, “hubo muchas fotografías -en particular- muy interesantes y poco conocidas de los antecedentes familiares de Rosario. Como no se mencionan en el texto, no se colocaron en los capítulos respectivos, sino que pudimos ponerlos en la cronología [al final del libro]”, detalla.
Una de las riquezas más interesantes del acervo familiar de Castellanos es que todavía tiene muchas posibilidades de lectura.
En ese sentido, Laurette Godinas expresa que “ojalá se anime Gabriel Guerra Castellanos a donar o poner en comodato el archivo en alguna institución. Por supuesto, las puertas de la Biblioteca Nacional de México están abiertas”.
Si bien la investigadora comprende que este puede ser un tema sensible y que requiere mucha premeditación por parte del heredero, también reitera la importancia de albergar los documentos en una institución mexicana que garantice su cuidado y ponga los materiales a disposición de quienes estudian el legado de Rosario Castellanos.
-¿Van a seguir trabajando con Gabriel para poner a disposición del público estas fotos y documentos?
“Bueno, digamos que se ha hecho una propuesta y se ha dado a conocer el espacio que podría tener eventualmente en la Biblioteca Nacional, pero no creo que Gabriel haya tomado decisión al respecto”, responde Laurette Godinas.
“De cierta manera está muy bien porque es un proceso. Quiero decir, yo me puedo imaginar que ese archivo tiene para él un valor emocional muy fuerte, muchos documentos que comprueban la actividad académica y creativa de su madre, me parece natural que tome su tiempo, pero sí creo importante que esos materiales puedan ser resguardados por una institución estable, que pueda garantizar su perennidad, sin prohibir ni obstaculizar su accesibilidad”, continúa.
Opina que las actividades realizadas el año pasado, como parte del Centenario natalicio, sirvieron para volver a poner a la autora de “Balún Canán” (1957) y “El eterno femenino” (1975) en el radar y despertar ganas de leerla entre públicos jóvenes.
“Ya que pudimos lucir esos materiales, tenemos la conciencia de que todavía hay materiales que están allí y que no pudimos en ese momento digitalizar porque elegir es renunciar de cierta manera”, indica.
Respecto de la propuesta que han hecho a Guerra Castellanos para continuar trabajando con el archivo, así como del proceso de investigación detrás del libro, relata que “en la Biblioteca Nacional recibimos con muchísimo gusto a Gabriel”.
“Le enseñamos nuestros archivos, los materiales que ya tenemos de Rosario, puesto que nosotros tenemos el archivo del Centro Mexicano de Escritores donde fue becaria, tenemos su contrato, lo que ella entregó; tenemos tesoros como la primera versión de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, bajo el título de Los murmullos y dijimos que, por supuesto, estaría en un lugar excelente”.
Dado que la UNAM ya hizo un primer ejercicio de preservación digital, del que ella estuvo a cargo junto a un equipo colaboradores de libros UNAM, Laurette Godinas informa que ya tienen el 60% de ese archivo digitalizado, por lo que “sería muy fácil a corto plazo que además pudiera compartirse de forma digital y la consulta de los originales fuera reservada a ciertas investigaciones específicas”.
“No hemos tenido todavía respuesta. Por supuesto creemos que debería tomarse en cuenta que se ponga a disposición general del público y, de ser posible, con un buen proceso de preservación digital”, agrega.
LECTURA DE ARCHIVO
La publicación de “Este minuto único y eterno” es una invitación a conocer a Rosario Castellanos desde la intimidad y la vigencia de su pensamiento en los debates contemporáneos sobre identidad, género, educación y cultura.
Cuenta con una presentación del rector, Leonardo Lomelí Vanegas, un prólogo de Rosa Beltrán y un prefacio de María Andrea Giovine Yáñez. Luego, los textos de Diana del Ángel, Diego Alcázar, Andrea H. Reyes y Laurette Godinas abordan el acervo privado desde distintas perspectivas sobre su vida, incursión en teatro, ensayo, narrativa y labor institucional.
La obra incluye una amplia cronología y selección de imágenes realizadas por Godinas y Alcázar. Este apartado guarda retratos familiares, credenciales, manuscritos y correspondencia que permiten reconstruir momentos decisivos de la vida de la autora.
Se trata de una edición conjunta entre Libros UNAM, la Facultad de Filosofía y Letras, el Instituto de Investigaciones Bibliográficas y la Dirección de Literatura y Fomento a la Lectura, que puede conseguirse en línea www.libros.unam.mx.
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