Cultura

Nuestras ciudades

El miércoles finaliza el ciclo “Las arquitecturas de las ciudades de México”, con la sesión  “Nuestras ciudades” y  la cual participan Juan Villoro y la urbanista Cecilia Barraza

el colegio nacional

El arquitecto Felipe Leal.

El arquitecto Felipe Leal.

Colnal

El miércoles 23 a las 6:00 p. m., en El Colegio Nacional, finaliza el ciclo “Las arquitecturas de las ciudades de México”, con la sesión que he nombrado “Nuestras ciudades”, en la cual participaré con Juan Villoro y la urbanista Cecilia Barraza en una conversación en torno a características generales que tienen nuestras ciudades, independientemente de la diversidad geográfica, cultural, económica y de desarrollo que presentan en nuestro país.

Somos un país eminentemente urbano, y más del 70% de la población habita en ciudades. Durante largas décadas se definió al territorio nacional, compuesto por una ciudad dominante: la capital; todo el resto era provincia. Hecho que nos hace recordar algunas frases como: “Aquello fuera de México es Cuautitlán”, u otra más cinematográfica al referirse a lo rural: “Del rancho a la capital”. Ese concepto hoy resulta obsoleto, no todo lo relevante por fortuna sucede y se concentra en la Ciudad de México. De tiempo atrás y, sobre todo, en las últimas décadas, el país se ha ido federalizado en el sentido urbano. Hoy se habla hasta de estar compuestos por cincuenta ciudades de cierta relevancia, y dentro de ese grupo, al menos diez están experimentando actualmente fenómenos arquitectónicos y urbanos dignos de analizar.

El ciclo que este miércoles termina trata de una síntesis narrativa sobre los casos de las ciudades abordadas de Mérida, Guadalajara, Tijuana, el Puerto de Veracruz, Monterrey, Puebla, Oaxaca y Santiago de Querétaro.

Es un cierre para valorar la problemática general que padecen nuestras ciudades en temas relativos a su estructura urbana, al agua, al transporte público, a la marginación, a la dominante carencia de servicios de calidad e inequidad territorial. No sin ello tener presente las fuertes expresiones culturales, que sus regiones les imponen e impactan en particulares arquitecturas. Hemos encontrado lenguajes muy atractivos e interesantes que deseamos compartir con la joven y capaz urbanista Cecilia Barraza, y con el gran cronista, narrador, periodista y escritor Juan Villoro, que, con su genial narrativa, como lo ha hecho en su libro El Vértigo Horizontal (Almadía, 2018) sobre la Ciudad de México, seguramente lo hará sobre estas ciudades que conoce y visita.

Sin duda, será una sesión atractiva por la lucidez de ambos, ya que desde sus perspectivas analizarán lo que sucede hoy en nuestras ciudades y sus arquitecturas. He recalcado en varias ocasiones que no se puede hablar de una sola arquitectura de México. Somos un país pluricultural y de enorme diversidad geográfica: ambos factores determinantes para la creación arquitectónica. La arquitectura cada vez debe responder más a su lugar, al clima, a su paisaje, a las tradiciones; pero con la incorporación de lo que las nuevas tecnologías y procedimientos constructivos nos posibilitan, así como adaptarse a los cambios demográficos vigentes. El periplo o paseo que hemos hecho nos deja un panorama sorprendente de lo que están haciendo las nuevas generaciones urbanas en cada una de sus ciudades.

Cartelera.

Cartelera.

Pudimos observar a la ciudad Mérida, que en años recientes ha sufrido una transformación y consolidación a nivel infraestructura general y educativa, goza de un rescate de su centro histórico por medio de particulares, es destino para nuevos habitantes, quienes se han mudado ahí con una opción de vida, por ser una ciudad segura; no ajena a problemáticas como la extensión urbana, falta de servicios públicos, buen transporte y la verticalización en su perímetro. Guadalajara, se consideró la segunda ciudad de México (Monterrey ya la rebasa en población y actividad económica), pero su fuerza cultural es enorme y está presente en su traza urbana, en edificios, en construcciones como el Hospicio Cabañas, Patrimonio de la Humanidad. En Guadalajara suceden una serie de fenómenos con arquitectos jóvenes y grupos colectivos que ya no trabajan de forma individual, continuando con la tradición de la escuela tapatía de arquitectura de Ignacio Díaz Morales y Luis Barragán. Las nuevas generaciones realizan prácticas colectivas para mejorar la movilidad en la ciudad y recrear los aspectos de la cultura que habita en el Bajío. Tijuana, cuya fortaleza es su condición de frontera, de borde, es donde empieza la patria, paulatinamente ha ido mejorando sus infraestructuras, dejando atrás experiencias como “cartolandia”, pero marginación aún presente en sus cañadas y partes altas, con problemas de inseguridad evidentes. En paralelo y contrapunto, existen nuevas arquitecturas destinadas a la salud, a la educación, nuevos servicios, resulta una ciudad muy atractiva por la conurbación con San Diego.

Así como estas pinceladas sobre las ciudades de Mérida, Guadalajara, y Tijuana, se analizarán las otras ciudades de México abordadas en el ciclo. 

* Miembro de El Colegio Nacional