
La fisura por donde la mezcla de cemento salpicó a cinco óleos novohispanos resguardados en la bodega del Museo Nacional de Arte se originó al momento de colocar una velaria (lona) en la azotea del recinto, así lo expresa en entrevista a Crónica, Carmen Gaitán Rojo, directora de este museo ubicado en la calle de Tacuba, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
El pasado 26 de octubre, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) informó que mientras se realizaban trabajos de obra civil previos a la instalación de una velaria, de manera accidental, ocurrió una filtración “cuando se llevaba a cabo una inyección a base de cemento en una esquina del pretil de la azotea del recinto, ocasionando salpicaduras leves que alcanzaron superficialmente a cinco piezas pictóricas resguardadas en la bodega de caballete”.
Las obras afectadas fueron: Retrato ecuestre de Simón Bolívar, de Sóstenes Ortega Solórzano; Santos representados en un altar barroco, óleo de pintor anónimo; La anunciación y La presentación del Niño al templo, de Baltasar de Echave Orio, así como Dalila llama a los filisteos para entregarles a Sansón, de José Salomé Pina.
“La velaria se está montando sobre las estructuras del año 2000, cuando se hizo Munal 2000 se le añadió un tercer piso que es una estructura mucho más y al estar haciendo una incisión para colocar un anclaje se hizo una pequeña resquebrajadura”, comenta Gaitán Rojo.
Entonces, el cemento que se utilizó para el anclaje salpicó justo encima de las bodegas y “al caer, haz de cuenta que escupió y las obras estaban cubiertas, lo que pasa es que alcanzó el cemento a darles un chispazo”, añadió la funcionaria.
“Por fortuna, teníamos aquí a los trabajadores del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam)”, relata. “Los expertos inmediatamente bajaron a ver lo que sucedía”, reitera.
Gaitán Rojo hace la acotación de que estas obras han estado en iglesias, por tanto, han estado expuestas al humo de las velas y a corrientes de aire.
“Y si hoy un pintor pone una capa de barniz a sus obras para protegerlas cuanto más en aquellas épocas, lo que el barniz hizo fue proteger las obras a manera de cuerpo, como de anti choque; lo que hizo el señor del Cencropam fue simplemente limpiar los chispazos”, narra.
Para demostrar que las obras están sin las salpicaduras de cemento, la funcionaria ha decidido exponer tres de cinco óleos afectados: Dalila llama a los filisteos para entregarles a Sansón, de José Salomé Pina; La anunciación y La presentación del Niño al templo, de Baltasar de Echave Orio.
“La maravilla es que no les pasó absolutamente nada; las estamos exponiendo para que las puedan ver”, señala.
Al respecto, Ana Carpizo, subdirectora del Munal, comenta que en el caso del cuadro La presentación del Niño al templo, de Baltasar de Echave Orio, es una obra con afectaciones anteriores.
“Las obras tienen anteriores desprendimientos que son de finales del XVI y principios del XVII, pertenecieron al retablo que está en la iglesia de Tlatelolco y como dice la maestra Gaitán: son obras que si te acercas tiene craqueladuras anteriores”, expresa.
-¿Las obras de la velaria continúan?
–El INBAL vio las condiciones de las obras, ajustó algunos puntos y apenas el jueves empezó de nuevo con la anuencia de la Dirección de Arquitectura y Conservación del Patrimonio Artístico Inmueble del INBAL.
“Es una obra que el patronato (del museo) promueve y de la que se sacaron sus permisos, están en regla, el patronato está impulsando mucho esto y el Instituto es muy respetuoso de eso”, responde.
–¿Las otras dos obras afectadas por el cemento se exhibirán?
–Están en bodega. Acabamos de colocar estas tres, pero era imperioso para nosotros que (el público) las vieran.
Obras del patronato
La directora del Munal señala que hace cuatro años el patronato del museo inició la construcción de la velaria.
“Es un patronato que preside Roberto Hernández, hicieron el pago para que se pudiera construir en este museo una velaria que es una velaría retráctil de una membrana muy delgada y es una medida que se tiene contemplada para que cuando llueva, se cierre y cubra la cantera porque la lluvia ácida que cae hoy en día lastima las canteras y hace que se desprendan partes”, indica.
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