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Robbie Williams, Caifanes y Travis encabezaron Pulso GNP 2026 en Querétaro, una jornada de rock, pop y nostalgia que reunió distintas generaciones alrededor de tres escenarios y tuvo en “Angels” uno de sus momentos más emotivos

Pulso GNP 2026: Robbie Williams, Caifanes y Travis encienden Querétaro

Festival Pulso GNP 2026 en Querétaro
Festival Pulso GNP 2026 en Querétaro Foto: Crónica Digital

El Autódromo de Querétaro se convirtió en un punto de encuentro para distintas generaciones de melómanos durante la séptima edición de Pulso GNP 2026, celebrada el sábado 10 de octubre. Con una programación que se extendió desde la tarde hasta después de la medianoche, el festival reunió a figuras internacionales, bandas fundamentales del rock mexicano y proyectos que representan nuevas rutas dentro de la música alternativa.

Robbie Williams fue uno de los grandes protagonistas de la noche, pero el atractivo del encuentro no dependió de un solo nombre. Caifanes, Travis, Fobia, José Madero, DLD, La Gusana Ciega, Kevin Kaarl, Bruses y NSQK formaron parte de una oferta que transitó entre la balada, el rock alternativo, el pop y la electrónica.

Los escenarios Vivir es increíble, Bacardí y Carpa Tecate mantuvieron actividad durante buena parte del día. La variedad permitió que cada asistente construyera su propia ruta musical, aunque también obligó a elegir entre presentaciones que coincidieron en horario.

La lluvia y el frío acompañaron parte de la jornada, pero el interés se mantuvo en los escenarios, donde las canciones conocidas se mezclaron con propuestas emergentes y actuaciones que ampliaron el panorama sonoro del festival.

Más que una sucesión de conciertos, Pulso GNP ofreció un recorrido por diferentes formas de entender la música popular: desde el espectáculo internacional de un artista acostumbrado a los grandes recintos hasta la permanencia de bandas mexicanas cuyas canciones han pasado de una generación a otra.

Robbie Williams convierte el escenario principal en una fiesta británica

Cerca de las 22:45 horas, Robbie Williams apareció en el escenario principal como parte de su Britpop World Tour. El cantante británico llegó a Querétaro con una propuesta que combinó canciones de distintas etapas de su carrera, humor y una comunicación constante con los asistentes.

Williams conoce bien las reglas del espectáculo multitudinario. Su presencia escénica no se limita a interpretar canciones: también juega con el público, intercala comentarios y utiliza su personalidad irreverente para mantener la atención entre un tema y otro. En Pulso GNP, esa fórmula convirtió su presentación en uno de los momentos centrales de la jornada.

El intérprete también intentó dirigirse a los asistentes en español y sorprendió con una interpretación de una canción de Oasis, un guiño a la tradición británica que conecta con la identidad de su gira. La referencia encajó con un festival donde convivieron diferentes generaciones de rock y pop, y donde las influencias internacionales compartieron espacio con la música hecha en México.

Su espectáculo recorrió distintas facetas de una trayectoria que comenzó en el pop británico de los años noventa y evolucionó hacia una carrera solista marcada por los grandes estribillos, las baladas y una relación directa con sus seguidores. Esa combinación le permite alternar canciones festivas con momentos de mayor carga emocional sin perder continuidad.

El cierre con “Angels” fue uno de los pasajes más emotivos de la noche. La canción, convertida en una de las piezas más reconocibles de su repertorio, dio al público la oportunidad de acompañar al cantante en una interpretación colectiva que contrastó con los momentos más enérgicos del espectáculo.

La fuerza de ese cierre estuvo en la familiaridad de la melodía. Williams no necesitó convertir cada canción en un despliegue visual independiente: bastó con apoyarse en un tema que ha acompañado a sus seguidores durante décadas para generar una respuesta multitudinaria.

Su presentación también recordó que el pop de estadio depende tanto de la interpretación como de la personalidad del artista. La cercanía, el humor y la capacidad de conducir las reacciones de la audiencia son elementos fundamentales para que un concierto de gran formato no se sienta distante.

En Querétaro, Williams encontró un público dispuesto a participar de esa dinámica. “Angels” funcionó como el punto de unión entre el espectáculo y la memoria emocional de los asistentes, mientras el repertorio confirmó el lugar del británico entre los artistas capaces de convocar a públicos de distintas edades.

Caifanes, Fobia y Travis: tres formas de conectar con el público

Si Robbie Williams aportó el espectáculo internacional, Caifanes representó uno de los pilares del rock mexicano dentro del festival. La agrupación encabezada por Saúl Hernández, junto con Alfonso André y Diego Herrera, además de Rodrigo Baills y Marco Rentería, convocó a seguidores que han acompañado su trayectoria durante distintas etapas.

El valor de Caifanes no se explica solamente por la popularidad de sus canciones. Su propuesta ha construido una identidad en la que las guitarras, las percusiones y una escritura cargada de imágenes y simbolismos dialogan con elementos de la cultura musical mexicana. Esa combinación le ha permitido mantener un lugar reconocible dentro del rock nacional.

En Pulso GNP, su repertorio funcionó como un punto de encuentro generacional. Para algunos asistentes, las canciones forman parte de recuerdos ligados a los primeros años de la banda; para otros, representan un descubrimiento posterior. En ambos casos, la respuesta del público demuestra que el rock mexicano continúa siendo una experiencia presente, no únicamente una referencia histórica.

Fobia también aportó energía a la programación con Leonardo de Lozanne al frente. Su participación se integró a una jornada que reunió distintas etapas del rock alternativo nacional, junto con DLD, La Gusana Ciega y José Madero.

Cada propuesta tiene una identidad propia. Fobia representa una vertiente del rock mexicano que combina melodías pegadizas con una estética particular; DLD ha construido una relación sólida con el público a través de sus canciones, mientras que José Madero trasladó al escenario la experiencia adquirida durante su trayectoria solista y su etapa con PXNDX.

La variedad permitió observar cómo el rock mexicano se ha transformado sin abandonar del todo los elementos que lo conectan con sus seguidores: letras de tono personal, guitarras reconocibles y canciones que adquieren otra dimensión cuando son coreadas en vivo.

Por su parte, Travis llevó a Querétaro el sonido del rock alternativo escocés en su primera presentación en la ciudad. La banda encontró su espacio dentro de una programación amplia, con una propuesta que privilegia las melodías, la sensibilidad y las atmósferas por encima de la espectacularidad.

Su presencia fue significativa para quienes siguen el britpop y el rock alternativo surgido entre finales de los noventa y principios de los dos mil. En contraste con el despliegue escénico de Williams, Travis ofreció otra forma de conexión: una experiencia construida alrededor de canciones que encuentran su fuerza en la sencillez y la emoción.

El encuentro entre ambos artistas británicos fue uno de los atractivos del cartel, precisamente porque sus propuestas no son idénticas. Mientras Williams domina el escenario desde la personalidad y el pop expansivo, Travis se apoya en una sensibilidad musical más contenida.

La presencia de Kevin Kaarl, Bruses y NSQK amplió todavía más el panorama. Sus propuestas se acercan a públicos que buscan otras formas de pop y música alternativa, con sonidos que van de la canción íntima a la experimentación electrónica.

Esta diversidad fue una de las fortalezas de Pulso GNP. El festival permitió que convivieran artistas consolidados y proyectos contemporáneos sin quedar limitado a una sola escena musical, aunque los cruces de horarios impidieron que los asistentes pudieran presenciar todas las actuaciones completas.

De las nuevas voces a una jornada marcada por la lluvia

La programación comenzó por la tarde con actuaciones de Kevis & Maykky y La Texana, que abrieron el recorrido por los escenarios alternativos. Conforme avanzó el día, Bruses, Electrify y Malcriada sumaron otras texturas a una oferta que alternó el rock con propuestas de pop y sonidos electrónicos.

Entre las actuaciones con identidad local destacó Electrify, agrupación queretana que aprovechó su participación para presentar una canción inédita y protagonizó un momento de intensidad escénica al romper una guitarra durante su presentación. El gesto reforzó el carácter de una banda que buscó aprovechar el espacio para mostrar su personalidad frente a un público más amplio.

DLD y Los Claxons también convocaron a sus seguidores, mientras que José Madero aportó una propuesta vinculada con el rock alternativo y la escritura confesional. La presencia de estos artistas permitió que el festival no dependiera exclusivamente de los nombres internacionales y ofreciera distintos puntos de entrada para el público.

El cartel, sin embargo, también evidenció uno de los dilemas de los festivales con varios escenarios: la abundancia de opciones puede convertirse en un problema cuando los horarios se empalman. Los cruces entre José Madero y Los Claxons, así como entre Fobia y La Gusana Ciega, obligaron a decidir qué presentación seguir y cuál dejar pendiente.

La lluvia añadió otro elemento a la experiencia. Los asistentes tuvieron que adaptarse a las condiciones del clima con impermeables y ropa abrigadora, especialmente durante los desplazamientos entre escenarios y las esperas previas a los conciertos principales. Aunque la meteorología modificó la comodidad de la jornada, no desplazó el protagonismo de la música.

En una lectura crítica, Pulso GNP encontró su mayor virtud en la amplitud del cartel y en la convivencia de públicos con gustos diferentes. El encuentro permitió pasar de la sensibilidad alternativa de Travis a la contundencia de Caifanes, del pop escénico de Williams a propuestas que conectan con nuevas generaciones.

Su principal reto sigue siendo equilibrar esa diversidad con una programación que facilite disfrutar de más actuaciones completas. La simultaneidad es parte de la lógica de un festival, pero una distribución de horarios más favorable podría ampliar las posibilidades de quienes llegan con varios artistas en su lista.

Pulso GNP 2026 tuvo en Robbie Williams y Caifanes dos de sus grandes referentes, pero su identidad se construyó con el conjunto de las actuaciones. Travis aportó una mirada al rock alternativo británico; Fobia, DLD y José Madero reforzaron la presencia mexicana, mientras que artistas como Bruses, Kevin Kaarl y NSQK ampliaron el diálogo con públicos más jóvenes.

La jornada concluyó con una mezcla de estilos, canciones compartidas y una audiencia que permaneció en el recinto pese a las condiciones del clima. Con “Angels” como uno de los momentos más emotivos, Robbie Williams cerró su presentación ante un público que convirtió la canción en un coro colectivo.

Al final, la séptima edición dejó claro que el atractivo de Pulso GNP no se encuentra únicamente en sus figuras principales. Su mayor fortaleza está en reunir distintas generaciones y escenas musicales en un mismo espacio, aunque el desafío para futuras ediciones será hacer que esa diversidad se traduzca en una experiencia más fluida para quienes buscan disfrutar de tantos artistas como sea posible.

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