
El pasado 7 de octubre, Día del Mole Poblano, Puebla echó la casa por la ventana para celebrar uno de los sabores que mejor cuentan su historia. En el Museo San Pedro de Arte, el aroma del cacao, los chiles, las especias y esa mezcla inconfundible que convierte al mole en una experiencia única fueron protagonistas del encuentro “Mole Poblano, entre sabores y grandeza”.
El encuentro fue encabezado por el gobernador Alejandro Armenta y Carla López-Malo Villalón, secretaria de Desarrollo Turístico de Puebla, quienes acompañaron a cocineras tradicionales, líderes empresariales, turoperadores y representantes del sector turístico en esta celebración de la identidad poblana.

Porque hablar de mole es hablar de Puebla, pero también de las manos que lo preparan, de los mercados que huelen a historia, de las familias que guardan recetas como verdaderos tesoros y de las comunidades que han hecho de la gastronomía una forma de vida.
El sabor que cuenta una historia porque el Mole Poblano no llega a la mesa de cualquier manera, primero vienen los ingredientes, después el metate, los aromas, el tiempo, la paciencia y ese conocimiento que no siempre está escrito en un recetario, sino en la memoria de las cocineras tradicionales.

Por eso, en esta celebración las cocineras tradicionales: Rosa Maria López, Lázara Pérez y
Liboria Solanoellas tuvieron un papel fundamental: son las grandes guardianas de un patrimonio gastronómico que se transmite de generación en generación.
Cada cucharada tiene una historia. Cada receta tiene un origen. Y cada cocina tiene una mujer o un hombre que decidió no dejar morir la tradición que dan al turismo poblano rostro, corazón y sabor.
Durante la celebración, Alejandro Armenta destacó la importancia de seguir impulsando a Puebla desde una visión de “Turismo con Rostro Humano”, donde la cultura, las comunidades y quienes hacen posible la experiencia turística sean parte esencial del desarrollo.
El gobernador también hizo referencia a iniciativas como Fiesta Cultural, Pasaporte Turístico, programas de apoyo y Latido de México, como parte de las acciones vinculadas al fortalecimiento del turismo poblano.

La apuesta es que Puebla se conozca no solamente por sus extraordinarios paisajes y edificios históricos, sino también por lo que sucede alrededor de una mesa.
Y vaya que Puebla sabe poner la mesa.
De la cocina poblana al corazón de México, la presencia de Carla López-Malo Villalón, al frente de la Secretaría de Desarrollo Turístico de Puebla, reforzó el mensaje de que la gastronomía es también una poderosa puerta de entrada para descubrir el estado.
En esta temporada en la que las tradiciones mexicanas toman las calles, las plazas y las cocinas, Puebla reivindica aquello que le da esencia.

El patrimonio no está detrás de una vitrina: está en el comal, en el fogón, en el mercado y en el plato.
Mientras las cocineras tradicionales continúan poniendo su sazón y su historia sobre la mesa, Puebla confirma que tiene un ingrediente que ningún destino puede copiar: su identidad.
Este 7 de octubre, el Mole Poblano tuvo su día, pero en Puebla, el mole se celebra todo el año, cuando el chocolate se encuentra con el chile, las especias abrazan la tradición y una salsa se convierte en memoria y con ello Puebla sabe a grandeza.